
Treinta y tres estados han promulgado leyes que obligan a los distritos escolares a prohibir el uso de teléfonos celulares en las aulas de primaria y secundaria; sin embargo, los jóvenes aseguran que no son una distracción sino una herramienta para su desempeño, por lo que se busca mediar la situación.
Un enfoque más efectivo es permitir el uso del celular con algunos límites establecidos, aseguró Kai Bwor, estudiante de la escuela Granada Hills Charter School, durante una sesión informativa realizada por American Community Media (AcoM).
“Es más efectivo permitir la utilización del celular con límites claros y establecidos, que nos den la libertad, pues los celulares no aumentan distintos hábitos ya que las adicciones no se crean de la nada”, expresó Kai Bwor.
La estudiante considera que los jóvenes siempre encuentran la manera de salirse con la suya y evadir las normas, por lo que prohibirlo no sería suficiente para mejorar su rendimiento escolar, por el contrario, podría generar ansiedad.
Por su parte, el doctor Timothy Pressley, profesor asociado de Psicología en la Universidad Christopher Newport, comentó que las investigaciones han demostrado que las prohibiciones pueden mejorar los resultados académicos; sin embargo, estos cambios se logran visualizar hasta el segundo año de su aplicación.
“Se llevaron a cabo estudios en la ciudad de Nueva York en donde hay un incremento del 50 por ciento en realizar actividades deportivas, también se ha demostrado que hay más interacción entre los estudiantes”, agregó Pressley.
En la salud mental, según un estudio en Australia demuestra que hay una disminución de bullying, pero no hay diferencia con respecto a la ansiedad o la depresión, pero sí se ha percibido que los jóvenes se muestran ansiosos por la falta de su dispositivo,
El doctor David Marshall, asociado de investigación educativa en el Departamento de Fundamentos Educativos, Liderazgo y Tecnología de la Universidad de Auburn, habló sobre la implementación de la restricción del celular durante la jornada escolar, pero permitiendo usarlo al terminar sus clases.
Según sus estudios realizados, al retirar los celulares en este periodo, los maestros lograron observar más interacción entre los estudiantes, hablaban más entre ellos y se desenvolvían mejor.
Sin embargo, se tuvo que lidiar con la falta de compromiso por parte de los maestros, “se decía que algunos permitían el uso del celular y otros no, la falta de enfoque y apoyo académico no permitía visualizar los cambios”.
“Las prohibiciones a los celulares tienen el potencial de mejorar el enfoque, la participación y la comunicación social, incluso las actividades que son después de la escuela”, agregó Marshall.
Por su parte, Nicholas Torres, un joven recién graduado de la escuela secundaria, explicó que la prohibición del uso del celular no es correcta, pues se utiliza como una herramienta, “nos ayuda para las lecciones e incluso los maestros nos dicen que ingresemos a sitios web”.
“Prefiero tener mi celular conmigo pues si llegara una emergencia, nos permite permanecer comunicados”, sostuvo Torres.
Comentó que no todo es estar en redes sociales, también existen juegos y otras aplicaciones, incluso las redes sociales en las escuelas conectan entre los alumnos al compartir información o incluso solo videos.
También se abordó el papel de los padres en el uso de celulares, pues se sienten más seguros al mantenerse en contacto con ellos, saber que llegaron a sus escuelas o su hogar, brindándoles tranquilidad.
Los expertos coincidieron en que es necesario tener algunas normas a respetar, pero una prohibición completa no mejoraría las circunstancias; los jóvenes necesitan sus celulares como una herramienta y los padres como una manera de sentirse seguros, por lo que quitarlos por completo no se visualiza viable.
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