“Dragnet”, en la pesca comercial, es una red de arrastre que, por su enorme cobertura y porque llega hasta el fondo del mar, se lleva a los atunes, pero también a los delfines, a los peces grandes y a los más pequeños. Por extensión, American Community Media (ACoM) usó ese vocablo en el título de un panel realizado el jueves 10 de diciembre en San Francisco.

“Una enorme red de vigilancia que se expande” trató especialmente acerca del nefasto efecto de una empresa de cámaras llamada Flock en las redadas, pero más que todo en los arrestos puntuales de la fuerza armada antiinmigrante ICE.
La empresa de ‘seguridad’ Flock viene convenciendo a los gobiernos locales de lo útil que son sus cámaras para contrarrestar delitos, porque se instalan en lugares públicos, graban imágenes de video las 24 horas y su software permite detectar e identificar rostros y placas de automóviles.
Así, impulsados por los departamentos policiales de cada lugar —fanáticos de esta tecnología—, concejales y supervisores de ciudades y condados destinan fuertes sumas del presupuesto para expandir en sus dominios los ojos y el alcance de este Gran Hermano (Big Brother) nacional.
Aunque Flock y otras compañías privadas del mismo rubro aseguran a los interesados que “no se comparten los datos entre jurisdicciones” y que a la data de un lugar determinado sólo pueden tener acceso los responsables del contrato local, fue noticia reciente la filtración que sufrió Menlo Park, aquí en la Península: el gobierno federal tuvo acceso a la base de datos de esta localidad. Y no fue ni por asomo el único caso.

¿Y para qué quiere el gobierno del Sr. Trump saber de caras y patentes en California? Bueno, para cotejarlas con otras bases de datos en las que se pueden relacionar esas caras, esas patentes y el video de esos carros con nombres, edades, direcciones, estatus migratorio, problemas en los trámites, delitos menores… y salir a cazar inmigrantes con más precisión. Así de sencillo.
Jonathan Paz fue uno de los participantes del panel de ACoM. Es un “whistleblower”, un exempleado, vendedor de la compañía Flock, que se dedicaba a exaltar las virtudes de las cámaras de vigilancia de la empresa ante potenciales compradores, pero que posiblemente por su origen latino se percató de que algo olía mal, e hizo sonar la alarma pública. Le costó el trabajo, pero hoy está convencido de haber obrado bien. Tanto que se postuló en el pasado como candidato al Congreso por Massachusetts, en un intento de ponerle límites a lo que está sucediendo con estas redes que se expanden para hacer más eficiente la guerra federal contra los inmigrantes.

“Pocos hablan en contra de estas compañías tecnológicas porque ellas tienen la forma de comprar incluso a sus empleados cuando éstos protestan”, dijo a P360Press Jonathan después de su exposición, y explicó que para él ser un whistleblower significa “poder expresar la realidad” de lo que vivió cuando estaba con Flock.
Aclara Paz que, desde su punto de vista y en su experiencia, una cosa es lo que la empresa dice cuando quiere promocionar su producto y otra es lo que en realidad sucede. “Tenemos la responsabilidad y el deber de informar al pueblo” de lo que esta tecnología hace posible.
“Nuestros concejales municipales son los más vulnerables” a la propaganda de las compañías, dice Jonathan Paz, y agrega que sin intención de hacer mal, solo ven “la prioridad de la seguridad pública”.
“Tu policía local influye más en [la decisión de comprar las cámaras y el software] que un salón lleno de gente” que se opone a la adquisición de una red de Flock. Los concejales —dice— tienen un fuerte incentivo para mostrar que se preocupan por la seguridad de los ciudadanos y que apoyan a la policía.

“Por debajo de la mesa y en cuartos cerrados donde no está la prensa presente, allí es donde se empuja la idea de lo beneficiosas que son estas tecnologías”, apunta Paz, que ha sido activista por muchos años en favor de la comunidad latina.
Dice Jonathan que la comunidad de cada ciudad o pueblo es responsable de juzgar y ser crítica de las decisiones que se toman en los concejos municipales. “Porque muchas veces, ni siquiera se dan cuenta de que están vendiendo a sus ciudadanos a estas empresas en las que no se puede confiar”.
De acuerdo con su biografía, Jonathan Paz es educador, organizador comunitario y excandidato al Congreso por el 5.º Distrito de Massachusetts. Es uno de los fundadores de Fuerza Waltham, un centro de defensa de los inmigrantes de esa ciudad en la que desarrolla su actividad. Y una de sus facetas más destacadas e interesantes es que ayuda a entrenar a residentes acerca de cómo documentar de manera segura y dentro de la ley vigente a los elementos de ICE que llegan a arrestar a inmigrantes.
P360Press agradece a Julieth Gualtero de ACoM por su apoyo para realizar la entrevista al señor Paz.
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