La crueldad con la que la administración detiene y encierra a los migrantes es intencional y no hay peor muestra de ello que los reportes de abortos espontáneos de migrantes en centros de detención del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). De acuerdo con un reportaje publicado por The Guardian, ICE no solo está deteniendo a mujeres embarazadas, sino que también ha perdido la cuenta de los abortos espontáneos que suceden bajo su custodia.
Según un reportaje de The Guardian, la administración Trump explica la falta de contabilización de incidentes de aborto espontáneo diciendo que ha habido obstáculos debido al cambio de proveedor de servicios de salud. Sin embargo, activistas y abogados denuncian que es extrañamente conveniente que no existan estas cifras cuando se trata de una situación tan controvertida.
Es escalofriante, mujeres que han sido detenidas sin saber que estaban embarazadas denuncian que a pesar de que el personal de los centros de detención estaban enterados de sus embarazos (mediante pruebas de embarazo durante el exámen médico de ingreso), se les negó atención médica necesaria.
Algunos de los testimonios reunidos por The Guardian relatan que las mujeres experimentaron sangrados y que solo así fueron canalizadas a servicios de salud donde desafortunadamente les dijeron que ya no estaban embarazadas.
Se dejó morir a los niños de estas mujeres, fue una decisión consciente y calculada de las autoridades federales.
A pesar de haber acuerdos para prevenir la detención innecesaria de mujeres embarazadas a excepción de casos especiales, la administración Trump se ha dispuesto a detener a estas mujeres aunque implique terminar con la vida de sus hijos y poner la vida de las madres en riesgo.
Abogados de las víctimas también aseguran que sus clientes, al saber de su condición de embarazo, estaban al corriente de sus procesos migratorios y no representaban un riesgo de fuga.
Esta crueldad no es accidental; es intencional. El presidente de los Estados Unidos ha hecho bastante claro lo que opina de estos estadounidenses que aún no han nacido, los llama “bebés ancla”. Para él, estas vidas son parte de un plan que les permite a los migrantes permanecer en el país.
Esta es también la razón (explícita) del ataque de la actual administración contra la ciudadanía por nacimiento.
El verdadero motivo de este ataque contra los derechos humanos se encuentra en el discurso, aunque es verdaderamente sencillo. No quieren que hijos de latinos nazcan en territorio estadounidense para convertirse en ciudadanos.
Hay que prestar atención a las palabras del vicepresidente JD Vance cuando declaró que “Estamos cansados de que nos llamen racistas por denunciar que América se estaba ensuciando” durante una convención del Partido Republicano en septiembre de 2026.
Trump también ha hecho analogías en las que ha dicho que los migrantes “envenenan” este país.
El problema no es nuestro estatus legal, sino nuestra condición de latinos, nuestro idioma y nuestra piel.
Para aquellos que están en el país en una condición migratoria incierta, es relativamente fácil (ahora que no existe el debido proceso) retirarlos del país. Aquellos que tienen procesos legales para regularizar su situación migratoria, se les encierra y se les mantiene en condiciones de virtual tortura hasta que deciden renunciar a sus casos para permanecer en el país.
¿Para los aquellos ciudadanos latinos que aún no han nacido? Deportarlos a ellos resulta mucho más difícil, es por eso que se libró una batalla encarnizada en las cortes para revocar el derecho a la ciudadanía por nacimiento. Trump perdió al final, pero si algo hemos entendido bien, es que la ley no lo detiene.
Si no se les puede deportar por ser ciudadanos, la respuesta es bastante evidente, hay que evitar que nazcan en suelo estadounidense.
Las palabras no bastan para expresar la depravación de la lógica que lleva a esta administración a dejar que bebés no nacidos mueran en campos de detención aun sabiendo que sus madres están embarazadas.
El reportaje de The Guardian denuncia que los abortos espontáneos dejaron de contarse desde octubre de 2025 y tengo una gran certeza de que esto es para no dejar rastro de lo que es claramente un crimen contra la humanidad.
Este es el mismo partido que ha luchado con uñas y dientes para remover el derecho al aborto en el país con excusa de proteger a los bebés, mientras en las sombras, se asegura que las nuevas generaciones de latinos no tengan el derecho a la vida.
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