Uno de cada 10 habitantes podría estar enfrentando un trastorno alimentario sin que quienes lo rodean lo sepan, advirtieron autoridades del condado de San Mateo y especialistas en salud mental durante el inicio a la Semana de Concientización sobre los Trastornos Alimentarios, enfocada en la detección temprana y en romper el estigma que retrasa el acceso a tratamiento.
La Junta de Supervisores votará una proclamación para declarar del 23 de febrero al 1 de marzo como la Semana de Concientización sobre los Trastornos Alimentarios, como parte de un esfuerzo nacional que busca promover el reconocimiento oportuno de estas enfermedades y el acceso a atención compasiva.
“Presentamos esta resolución para crear conciencia sobre los trastornos alimentarios y la importancia de la intervención temprana. Nadie en nuestra comunidad debería luchar en silencio”, afirmó el supervisor Ray Mueller.
Durante el evento de apertura, especialistas advirtieron que los trastornos alimentarios son enfermedades complejas y frecuentemente invisibles. La doctora Megen Vo, directora médica de la Clínica Ambulatoria de Trastornos Alimentarios de Stanford Medicine, explicó que estas condiciones afectan a personas de cualquier edad, género o tamaño corporal.
“Aproximadamente el 10 por ciento de la población se ve afectada. Cuando sales a la calle, una de cada 10 personas podría estar enfrentando esta lucha y no lo sabrías solo con mirarla”, señaló.
Vo agregó que los proveedores de salud están observando diagnósticos en edades cada vez más tempranas, incluso en niños de primaria.
Cabe destacar que factores genéticos y los cambios físicos y cerebrales durante la pubertad pueden incrementar el riesgo. Además, estas enfermedades afectan múltiples órganos, lo que hace que la intervención temprana sea crucial.
“Hay esperanza. Las personas se recuperan. Pero la recuperación funciona mejor cuando familias, escuelas y comunidades actúan desde el inicio”, subrayó.
Entre las voces que compartieron su experiencia estuvo Frieda Edgette, comisionada de Salud Conductual del condado y defensora juvenil, quien comenzó a desarrollar conductas restrictivas a los 15 años.
“No se trata de la comida”, explicó. “Se trata de las emociones subyacentes: ansiedad, caos, cosas que aún no tenía las herramientas para manejar”.
Edgette señaló que el aislamiento y la vergüenza pueden profundizar la enfermedad: “Los trastornos alimentarios son enfermedades amplificadas por el aislamiento, el secreto y la vergüenza. No se puede medir el nivel de sufrimiento de alguien por cómo luce”.
Especialistas señalaron que señales de alerta pueden incluir cambios drásticos en el comportamiento, mayor retraimiento, secretismo en torno a la comida o el ejercicio y alteraciones notables en el estado de ánimo. Sin embargo, la apariencia física no es un indicador confiable.
“Las personas tienen miedo de hacer la pregunta”, añadió Edgette. “Pero iniciar la conversación puede reducir el aislamiento y abrir la puerta al apoyo”.
Como parte de la semana de actividades, el condado organizará una feria de recursos y paneles de discusión este 25 de febrero en la Biblioteca de Half Moon Bay, además de un taller virtual de imagen corporal positiva para jóvenes de 12 a 25 años el 26 de febrero, en colaboración con organizaciones comunitarias.
Finalmente, las autoridades reiteraron que el objetivo central es fomentar la identificación temprana y crear un entorno donde buscar ayuda sea una decisión respaldada por la comunidad.
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