{"id":14278,"date":"2022-12-03T10:40:31","date_gmt":"2022-12-03T17:40:31","guid":{"rendered":"https:\/\/peninsula360press.com\/?p=14278"},"modified":"2022-12-03T10:40:32","modified_gmt":"2022-12-03T17:40:32","slug":"cerebros-de-los-adolescentes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/peninsula360press.com\/es_mx\/cerebros-de-los-adolescentes\/","title":{"rendered":"Estr\u00e9s pand\u00e9mico envejece f\u00edsicamente los cerebros de los adolescentes: Stanford"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"659\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/peninsula360press.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/COVID-10-659x1024.jpg\" alt=\"Estr\u00e9s pand\u00e9mico envejece f\u00edsicamente los cerebros de los adolescentes: Stanford\" class=\"wp-image-14279\" srcset=\"https:\/\/peninsula360press.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/COVID-10-659x1024.jpg 659w, https:\/\/peninsula360press.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/COVID-10-193x300.jpg 193w, https:\/\/peninsula360press.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/COVID-10-768x1194.jpg 768w, https:\/\/peninsula360press.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/COVID-10-988x1536.jpg 988w, https:\/\/peninsula360press.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/COVID-10-8x12.jpg 8w, https:\/\/peninsula360press.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/COVID-10-150x233.jpg 150w, https:\/\/peninsula360press.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/COVID-10-300x466.jpg 300w, https:\/\/peninsula360press.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/COVID-10-696x1082.jpg 696w, https:\/\/peninsula360press.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/COVID-10-1068x1660.jpg 1068w\" sizes=\"(max-width: 659px) 100vw, 659px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Los factores estresantes relacionados con la pandemia por COVID-19 han alterado f\u00edsicamente los cerebros de los adolescentes, haciendo que sus estructuras cerebrales parezcan varios a\u00f1os m\u00e1s viejos que aquellos comparables antes de la pandemia, de acuerdo con un nuevo estudio de la <a href=\"https:\/\/med.stanford.edu\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">universidad de Stanford<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>El texto publicado este 1 de diciembre en Biological Psychiatry: Global Open Science, destaca que solo en 2020, los informes de ansiedad y depresi\u00f3n en adultos aumentaron en m\u00e1s del 25 por ciento en comparaci\u00f3n con a\u00f1os anteriores. Los nuevos hallazgos indican que los efectos neurol\u00f3gicos y de salud mental de la pandemia en los adolescentes pueden haber sido a\u00fan peores.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abYa sabemos por investigaciones globales que la pandemia ha afectado negativamente la salud mental de los j\u00f3venes, pero no sab\u00edamos qu\u00e9 estaba haciendo f\u00edsicamente en sus cerebros, si es que hab\u00eda algo\u00bb, destac\u00f3 Ian Gotlib, profesor de psicolog\u00eda de Marjorie Mhoon Fair en la Escuela de Humanidades y Ciencias, quien es el primer autor del art\u00edculo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cambios en la estructura del cerebro ocurren naturalmente a medida que envejecemos, se\u00f1ala Gotlib, sin embargo, durante la pubertad y los primeros a\u00f1os de la adolescencia, los cuerpos de los ni\u00f1os experimentan un mayor crecimiento tanto en el hipocampo como en la am\u00edgdala, \u00e1reas del cerebro que respectivamente controlan el acceso a ciertos recuerdos y ayudan a modular las emociones. Al mismo tiempo, los tejidos de la corteza, un \u00e1rea involucrada en el funcionamiento ejecutivo, se vuelven m\u00e1s delgados.<\/p>\n\n\n\n<p>El estudio demostr\u00f3 que al comparar resonancias magn\u00e9ticas de un grupo de 163 ni\u00f1os tomadas antes y durante la pandemia, el estudio de Gotlib mostr\u00f3 que este proceso de desarrollo se aceler\u00f3 en los adolescentes a medida que experimentaban los encierros por la COVID-19.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta ahora, dice, este tipo de cambios acelerados en la \u00abedad del cerebro\u00bb han aparecido solo en ni\u00f1os que han experimentado adversidades cr\u00f3nicas, ya sea por violencia, negligencia, disfunci\u00f3n familiar o una combinaci\u00f3n de m\u00faltiples factores.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque esas experiencias se vinculan con malos resultados de salud mental m\u00e1s adelante en la vida. Cabe destacar que no est\u00e1 claro si los cambios en la estructura cerebral que observ\u00f3 el equipo de Stanford se vinculan con cambios en la salud mental, anot\u00f3 Gotlib.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abTampoco est\u00e1 claro si los cambios son permanentes\u00bb, subray\u00f3 el especialista, quien tambi\u00e9n es director del Laboratorio de Neurodesarrollo, Afecto y Psicopatolog\u00eda de Stanford \u2012SNAP\u2012.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00bfSu edad cronol\u00f3gica eventualmente alcanzar\u00e1 su \u201cedad cerebral\u201d? Si su cerebro permanece permanentemente m\u00e1s viejo que su edad cronol\u00f3gica, no est\u00e1 claro cu\u00e1les ser\u00e1n los resultados en el futuro. Para una persona de 70 u 80 a\u00f1os, esperar\u00eda algunos problemas cognitivos y de memoria basados \u200b\u200ben cambios en el cerebro, pero \u00bfqu\u00e9 significa para una persona de 16 a\u00f1os si su cerebro envejece prematuramente?\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Originalmente, explic\u00f3 Gotlib, su estudio no estaba dise\u00f1ado para analizar el impacto de la COVID-19 en la estructura del cerebro. Antes de la pandemia, su laboratorio hab\u00eda reclutado un grupo de ni\u00f1os y adolescentes de todo el \u00c1rea de la Bah\u00eda de San Francisco para participar en un estudio a largo plazo sobre la depresi\u00f3n durante la pubertad, pero cuando lleg\u00f3 la pandemia, no pudo realizar exploraciones de resonancia magn\u00e9tica programadas regularmente en esos j\u00f3venes.<\/p>\n\n\n\n<p>El estudio se retras\u00f3 un a\u00f1o. En circunstancias normales, ser\u00eda posible corregir estad\u00edsticamente el retraso al analizar los datos del estudio, pero la pandemia estuvo lejos de ser un evento normal.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEsa t\u00e9cnica solo funciona si asumes que los cerebros de los j\u00f3venes de 16 a\u00f1os de hoy son los mismos que los cerebros de los j\u00f3venes de 16 a\u00f1os antes de la pandemia con respecto al grosor cortical y el volumen del hipocampo y la am\u00edgdala\u00bb.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abDespu\u00e9s de mirar nuestros datos, nos dimos cuenta de que no lo son. En comparaci\u00f3n con los adolescentes evaluados antes de la pandemia y los de aquellos despu\u00e9s de los cierres de la pandemia no solo ten\u00edan problemas de salud mental internalizados m\u00e1s graves, sino que tambi\u00e9n ten\u00edan un grosor cortical reducido, un volumen del hipocampo y la am\u00edgdala m\u00e1s grande y una edad cerebral m\u00e1s avanzada\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa pandemia es un fen\u00f3meno global, no hay nadie que no lo haya experimentado\u00bb, dijo Gotlib. \u00abNo hay un grupo de control real\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos hallazgos tambi\u00e9n podr\u00edan tener consecuencias graves para toda una generaci\u00f3n de adolescentes en el futuro, agreg\u00f3 el coautor Jonas Miller, quien fue becario postdoctoral en el laboratorio de Gotlib durante el estudio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLa adolescencia ya es un per\u00edodo de r\u00e1pida reorganizaci\u00f3n en el cerebro, y ya est\u00e1 vinculada a mayores tasas de problemas de salud mental, depresi\u00f3n y conductas de riesgo\u00bb, subray\u00f3 Miller. \u00abAhora tienes este evento global que est\u00e1 ocurriendo, donde todos experimentan alg\u00fan tipo de adversidad en forma de interrupci\u00f3n de sus rutinas diarias, por lo que podr\u00eda ser el caso de que los cerebros de los ni\u00f1os que hoy tienen 16 o 17 a\u00f1os no sean comparables a los de sus contrapartes hace apenas unos a\u00f1os\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Te puede interesar: <a href=\"https:\/\/peninsula360press.com\/es_mx\/prueba-pacientes-con-covid-19\/\">Prueba predice qu\u00e9 pacientes con COVID-19 empeorar\u00e1n: Stanford Medicine<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los factores estresantes relacionados con la pandemia por COVID-19 han alterado f\u00edsicamente los cerebros de los adolescentes, haciendo que sus estructuras cerebrales parezcan varios a\u00f1os m\u00e1s viejos que aquellos comparables antes de la pandemia, de acuerdo con un nuevo estudio de la universidad de Stanford. 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