{"id":2627,"date":"2020-11-20T23:18:02","date_gmt":"2020-11-20T23:18:02","guid":{"rendered":"https:\/\/peninsula360press.com\/?p=2627"},"modified":"2021-02-05T09:57:25","modified_gmt":"2021-02-05T17:57:25","slug":"el-ombligo-el-centro-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/peninsula360press.com\/es_mx\/el-ombligo-el-centro-del-mundo\/","title":{"rendered":"El ombligo: el centro del mundo"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Para civilizaciones antiguas, el ombligo no fue s\u00f3lo un objeto de deseo asociado a la belleza, sino que tambi\u00e9n fue una parte del cuerpo al que se le atribu\u00edan poderes como el de la sanaci\u00f3n y el darle a una persona sentido de pertenencia a un lugar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">In memoriam. Gutierre Tib\u00f3n (1905-1999).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"https:\/\/peninsula360press.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Navel_Glitter_1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2628\" srcset=\"https:\/\/peninsula360press.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Navel_Glitter_1.jpg 1024w, https:\/\/peninsula360press.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Navel_Glitter_1-300x200.jpg 300w, https:\/\/peninsula360press.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Navel_Glitter_1-768x512.jpg 768w, https:\/\/peninsula360press.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Navel_Glitter_1-16x12.jpg 16w, https:\/\/peninsula360press.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Navel_Glitter_1-450x300.jpg 450w, https:\/\/peninsula360press.com\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Navel_Glitter_1-780x519.jpg 780w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption><a href=\"https:\/\/www.flickr.com\/photos\/amaybriz\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">abriz44<\/a><br \/><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Rober D\u00edaz. Pen\u00ednsula 360 Press [P360P].<\/h5>\n\n\n\n<p>Parte de una tradici\u00f3n milenaria, el ombligo de los reci\u00e9n nacidos es enterrado por algunos pueblos ind\u00edgenas. Como los habitantes de San Pedro Cholula, quienes enterraban el ombligo de las mujeres en el bracero de la cocina para que las mujeres se quedaran juiciosamente en su casa, o ya fuera que se les embadurnaba en miel para que, al crecer, \u00e9stas fueran dulces y tiernas. El de los varones era enterrado en el traspatio si el padre se dedicaba a la labranza; en cambio, si el padre era guerrero, entonces deb\u00eda llevarse al campo de batalla, pues pensaban que el mu\u00f1\u00f3n era parte del cuerpo y que el destino de \u00e9ste influir\u00eda directamente en el ni\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>         Los Cholutecas remojaban el ombligo en agua; luego, vert\u00edan unas gotas del agua en los ojos de los infantes para curar tambi\u00e9n el \u00abmal de ojo\u00bb. El enterramiento significaba, de acuerdo con el antrop\u00f3logo Miguel Le\u00f3n Portilla, la b\u00fasqueda de \u00abun camino para el destino de los hijos\u00bb. Los Popolocas y los Nahuas cortaban cuidadosamente el ombligo a una \u00abcuarta\u00bb, cuidando de no dejarlo ni m\u00e1s grande ni m\u00e1s chico, ya que de esto depender\u00eda la vida sexual de los infantes.  <\/p>\n\n\n\n<p>         Este rito buscaba que ni\u00f1as y ni\u00f1os obtuvieran, bajo el influjo del mu\u00f1\u00f3n, un sentido pertenencia al sitio donde nac\u00edan. En otras culturas \u2013como para la cultura tradicional de Corea\u2013 el ombligo se envuelve en papel o paja y se guarda en la habitaci\u00f3n en la que la persona naci\u00f3; es decir, en el espacio donde tambi\u00e9n se encuentra la diosa de los partos para ellos: Sams\u00edn. Luego, deb\u00eda ser quemado lentamente, y un miembro de la familia deb\u00eda vigilarlo; pues tambi\u00e9n exist\u00eda la creencia de que alguna mujer que no pod\u00eda concebir pod\u00eda rob\u00e1rselo para curar su infertilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>         El ombligo es mencionado desde el <em>Cantar de los Cantares<\/em>, cantos atribuidos al Rey Salom\u00f3n, donde lo glorifica como un sitio de belleza, un vaso de la Luna, un punto de referencia y deseo para alabar a su amada: la Sulamita. En las <em>Mil y una Noches<\/em>, Sherezada tambi\u00e9n hace referencia a \u00e9ste como un lugar donde se contienen deseos y se portan elixires. En China y Jap\u00f3n, las mujeres se perfuman el ombligo. En el Kama Sutra, se le aprecia como un punto que deja ver la hondura de las articulaciones donde los \u00f3sculos (besos) deben adornar con sus caricias.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Onfalia fue la mujer de Tmolo, rey de Lidia (una ciudad en lo que hoy es Esmirna y Manisa, en Turqu\u00eda); ella, la que su nombre significa \u00abla del ombligo bello\u00bb, compr\u00f3 al semidi\u00f3s H\u00e9rcules al Dios Hermes luego de que H\u00e9rcules mat\u00f3 a \u00cdfito, el poseedor del arco de Apolo. Siendo esclavo de Onfalia, el tambi\u00e9n llamado por los romanos \u00abHeracles\u00bb, disfrutaba de ponerse los vestidos de su amada, mientras ella vest\u00eda la piel del Le\u00f3n de Nemea y su maso de Olivo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En una noche, el Dios Pan se meti\u00f3 en sus aposentos y creyendo que Onfalia era la que yac\u00eda en su regazo intent\u00f3 poseerla. Su sorpresa fue encontrarse con un col\u00e9rico H\u00e9rcules que le dio su merecido. Esta alegor\u00eda tambi\u00e9n sirvi\u00f3 como pauta para darle entrada al travestismo, y el ombligo como una forma de paridad, pues hombres y mujeres disfrutaban del deseo por los vestidos y las herramientas e intercambiaron sus roles, confundiendo a los dioses.<\/p>\n\n\n\n<p>         Dada su cercan\u00eda con el plexo solar \u2013el chakra m\u00e1s importante en el cuerpo humano\u2013, el <em>Tercer<\/em> <em>Chakra <\/em>es donde se concentran las energ\u00edas emocionales, es el punto donde el movimiento, el placer, el deseo, la sexualidad y el orgasmo se encuentran. Su color es el naranja y se ha extendido en las religiones del <em>New Age <\/em>que tapando el ombligo se interrumpe el flujo de mala energ\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En el mito de los andr\u00f3ginos, S\u00f3crates cuenta una historia altamente fant\u00e1stica que denota la importancia del ombligo: en un principio exist\u00edan tres tipos de sexos. Los hombres, que eran del Sol, las mujeres que eran regidos por la Tierra y los andr\u00f3ginos que pertenec\u00edan a la Luna. \u00c9stos \u00faltimos ten\u00edan dos cabezas, cuatro brazos y cuatro pies; hab\u00eda andr\u00f3ginos hombres y andr\u00f3ginos mujeres. Mientras hombres y mujeres perd\u00edan el tiempo sufriendo los unos por otros, los andr\u00f3ginos eran seres casi perfectos que se mov\u00edan circularmente y todo lo hac\u00edan con una enorme eficacia y, en un acto de soberbia, intentaron subir al Olimpo a derrotar a los dioses. Cuando intentaron realizar la felon\u00eda, Zeus los derrot\u00f3 y los parti\u00f3 por la mitad, dejando el ombligo como marca de su castigo y los amenaz\u00f3 con que, de volver a intentarlo, los volver\u00eda a dividir, dej\u00e1ndolos en un solo pie y con una sola mano. Los andr\u00f3ginos que quedaron en la tierra no buscaban a su sexo opuesto, la contraparte para amarla, sino que amaban a seres de su mismo sexo. El ombligo es el recuerdo de su castigo.<\/p>\n\n\n\n<p>         Existe una \u00faltima receta que se realiza en las costas de Colombia como un rito de brujer\u00eda y que se difundi\u00f3 como un acto sacr\u00edlego en el que se le daba al padre de la hija o hijo un chocolate, donde tambi\u00e9n se le pon\u00eda el ombligo del reci\u00e9n nacido que primero se tostaba y, luego, se mol\u00eda y revolv\u00eda al batir el l\u00edquido para buscar que hiciera espuma con el fin de que el padre tuviera un amor por el infante que no le permitiera despegarse en la vida de ella o \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>         Finalmente, la importancia de nuestro ombligo se ha diluido en un mar de estereotipos, aunque nuestra civilizaci\u00f3n realmente le concede poco, su sitio estar\u00e1 ah\u00ed, con los ritos que, por moda o redescubrimiento, en un futuro le den una nueva vigencia, una nueva oportunidad de recordarnos que, como parte del cuerpo, siempre ha sido venerado como una cavidad acu\u00edfera que emula a la luna, a la noche, a nuestra parte oscura, que atrae los misterios, que insin\u00faa otra cavidad sexual de conexi\u00f3n con el entorno porque fuimos vida a trav\u00e9s de \u00e9l y es un sitio de nuestra intimidad que hemos ido olvidando.<\/p>\n\n\n\n<p>EEJ<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para civilizaciones antiguas, el ombligo no fue s\u00f3lo un objeto de deseo asociado a la belleza, sino que tambi\u00e9n fue una parte del cuerpo al que se le atribu\u00edan poderes como el de la sanaci\u00f3n y el darle a una persona sentido de pertenencia a un lugar. 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