{"id":34193,"date":"2026-07-27T21:42:26","date_gmt":"2026-07-28T04:42:26","guid":{"rendered":"https:\/\/peninsula360press.com\/?p=34193"},"modified":"2026-07-27T21:42:26","modified_gmt":"2026-07-28T04:42:26","slug":"cuando-muere-un-perro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/peninsula360press.com\/es_mx\/cuando-muere-un-perro\/","title":{"rendered":"Cuando muere un perro"},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hay personas que nunca han tenido una mascota y, por m\u00e1s que uno trate de explicarlo, simplemente no pueden comprender el dolor que deja su ausencia. Para ellas era una mascota, pero para quienes hemos tenido la fortuna de ser elegidos por uno, sabemos que nunca es &#8220;solo un perro&#8221;. Es un compa\u00f1ero silencioso, un testigo de nuestra vida, alguien que nos espera sin condiciones y que nos quiere incluso en nuestros peores d\u00edas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hace cuatro meses tuve que despedirme de Zapote.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A finales de la pandemia, mi hijo, su esposa, mi nieto y su perro se mudaron a la casa que est\u00e1 detr\u00e1s de la m\u00eda. Yo ya ten\u00eda dos perros, Mina y Benito. Desde los primeros d\u00edas, Zapote comenz\u00f3 a visitar mi casa. Llegaba por la ma\u00f1ana y no regresaba a la suya hasta que lo llamaban por la noche.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Un d\u00eda, simplemente decidi\u00f3 no irse m\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Al principio pens\u00e9 que era porque le gustaba la compa\u00f1\u00eda de mis perros. Quiz\u00e1 disfrutaba el jard\u00edn, desde donde pod\u00eda observar la calle durante horas. Tal vez le encantaba el sof\u00e1 al que yo le permit\u00eda subir, o el ambiente tranquilo de mi casa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Con el tiempo entend\u00ed que la raz\u00f3n era otra.\u00a0 Zapote me hab\u00eda elegido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Siempre estaba donde yo estaba. Si trabajaba, se acostaba a mis pies. Si ve\u00eda televisi\u00f3n, \u00e9l estaba junto al sof\u00e1. Por las noches dorm\u00eda en el piso de mi rec\u00e1mara, muy cerca de mi cama. Nunca ped\u00eda demasiado. Le bastaba una caricia, una palabra o simplemente estar cerca.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">As\u00ed, sin que ninguno de los dos lo hubiera planeado, Zapote pas\u00f3 a ser mi perro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando lleg\u00f3 a mi casa ten\u00eda alrededor de ocho a\u00f1os. Mi hijo lo hab\u00eda adoptado cuando apenas ten\u00eda dos. Era un perro extraordinariamente educado, limpio, simp\u00e1tico y noble. Siempre dec\u00eda que se parec\u00eda al perro de <\/span><i><span style=\"font-weight: 400;\">La dama y el vagabundo<\/span><\/i><span style=\"font-weight: 400;\">, con esa mezcla de elegancia y dulzura que conquistaba a cualquiera.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nunca dej\u00f3 de ser tambi\u00e9n el perro de mi hijo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cada vez que lo ve\u00eda, hac\u00eda todo lo posible por llamar su atenci\u00f3n. Mov\u00eda la cola con entusiasmo y sal\u00eda feliz a caminar con \u00e9l. Ese v\u00ednculo nunca desapareci\u00f3.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En 2022 naci\u00f3 mi nieta. Mi hijo y su esposa estaban ocupados criando a un ni\u00f1o de seis a\u00f1os y a una reci\u00e9n nacida. Poco a poco, casi sin darnos cuenta, Zapote termin\u00f3 viviendo conmigo por completo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Entonces llegaron las responsabilidades que acompa\u00f1an al amor: las visitas al veterinario, los ba\u00f1os, el corte de pelo, la comida, las medicinas cuando eran necesarias. Su cama estaba ya en mi rec\u00e1mara y su plato junto al de Mina y Benito, que a su lado parec\u00edan diminutos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin propon\u00e9rselo, Zapote se fue adue\u00f1ando de mi coraz\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El a\u00f1o pasado comenz\u00f3 a tener algunos problemas de salud. En noviembre not\u00e9 un olor extra\u00f1o en su boca. Lo llev\u00e9 al veterinario y recibimos una noticia que ninguno quer\u00eda escuchar: c\u00e1ncer oral.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hubo consultas, estudios, tratamientos e incluso una cirug\u00eda. Zapote soport\u00f3 todo con una valent\u00eda admirable. Nunca perdi\u00f3 el apetito, nunca dej\u00f3 de disfrutar sus paseos y jam\u00e1s dej\u00f3 de demostrar su cari\u00f1o. Segu\u00eda buscando mis caricias, acompa\u00f1aba a mi nieta y recib\u00eda con alegr\u00eda a Sof\u00eda, que vive conmigo desde hace casi veinte a\u00f1os y es, para m\u00ed, la hermana que la vida me regal\u00f3.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A principios de este a\u00f1o el c\u00e1ncer regres\u00f3 con m\u00e1s agresividad. Aun as\u00ed, Zapote segu\u00eda luchando.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Solo hab\u00eda algo que me romp\u00eda el coraz\u00f3n: mientras dorm\u00eda se quejaba bajito. Se mov\u00eda constantemente intentando encontrar una posici\u00f3n que no le doliera, a pesar de los medicamentos cada vez m\u00e1s fuertes que necesitaba. Su pelaje negro, el que le hab\u00eda dado su nombre, comenz\u00f3 a llenarse de canas. Y sus ojos&#8230; esos ojos dulces y profundos que siempre transmit\u00edan paz, empezaron a reflejar cansancio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La veterinaria fue muy clara. Ya no hab\u00eda nada que pudiera hacerse.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mi hijo y yo tuvimos que tomar una de las decisiones m\u00e1s dif\u00edciles de nuestras vidas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No quer\u00edamos que Zapote siguiera sufriendo, pero tampoco quer\u00edamos que su \u00faltimo momento fuera en una sala fr\u00eda de un hospital veterinario. Decidimos despedirlo en casa, rodeado de quienes lo am\u00e1bamos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">La noche anterior ocurri\u00f3 algo que jam\u00e1s olvidar\u00e9. Mientras dorm\u00eda sent\u00ed que alguien me observaba. Abr\u00ed los ojos y ah\u00ed estaba Zapote, de pie junto a mi cama, con la cabeza apoyada en el colch\u00f3n y mir\u00e1ndome fijamente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No hizo ning\u00fan ruido. Solo me miraba.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me sent\u00e9 en el piso junto a \u00e9l y lo acarici\u00e9 durante largo rato, hasta que volvi\u00f3 a quedarse dormido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Todav\u00eda hoy pienso que esa fue nuestra despedida.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Nunca olvidar\u00e9 aquella mirada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">A la ma\u00f1ana siguiente, un 3 de marzo, mi hijo lo llev\u00f3 a la playa, su lugar favorito. Caminaron juntos por la arena durante un rato, como tantas otras veces. Despu\u00e9s regresaron a casa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mi hijo apenas pod\u00eda contener las l\u00e1grimas. Zapote hab\u00eda llegado a su vida incluso antes que su primer hijo.\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No s\u00e9 si los perros saben cu\u00e1ndo se acerca su final. Quiero creer que s\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Cuando el veterinario lleg\u00f3, Zapote camin\u00f3 tranquilamente hasta su cama, la misma donde tantas veces hab\u00eda dormido en la sala. Se acost\u00f3 con una serenidad que todav\u00eda me impresiona.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Todos nos sentamos a su alrededor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Mis otros dos perros hab\u00edan salido a caminar con el joven que los lleva al parque cada tercer d\u00eda. Tal vez fue mejor as\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El veterinario aplic\u00f3 la inyecci\u00f3n. Zapote cerr\u00f3 los ojos casi de inmediato.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y se fue.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin miedo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Sin dolor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">En paz.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Lo enterramos en el jard\u00edn de mi casa, bajo una fuente. All\u00ed descansaban ya Diego, mi querido perro de tantos a\u00f1os, y Mitzy, mi gata.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Me gusta pensar que ahora est\u00e1n juntos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Han pasado cuatro meses desde entonces. Lo extra\u00f1o todos los d\u00edas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Todav\u00eda hay momentos en los que, sin darme cuenta, espero verlo aparecer detr\u00e1s de m\u00ed. A veces creo escuchar sus pasos. Otras veces sigo mirando el lugar donde estaba su cama.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">No s\u00e9 si este dolor es m\u00e1s intenso porque yo tambi\u00e9n he envejecido y he aprendido que el tiempo con quienes amamos siempre parece demasiado corto. O quiz\u00e1 simplemente porque Zapote tuvo ese don tan especial que tienen algunos perros: entrar en el coraz\u00f3n de una persona para quedarse ah\u00ed para siempre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Hoy s\u00e9 que dejarlo ir fue un acto de amor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">El amor verdadero no consiste en aferrarse a quien sufre para no sentir nuestra propia tristeza. Consiste, a veces, en aceptar el dolor de despedirse para regalarle paz a quien nos dio tantos a\u00f1os de amor incondicional.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Quienes han amado a un perro entender\u00e1n cada una de estas palabras.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Y quienes a\u00fan no han tenido esa fortuna quiz\u00e1 descubran, al leer esta historia, por qu\u00e9 cuando un perro parte no perdemos solo una mascota. Perdemos a un miembro de la familia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Perdemos una mirada que nunca nos juzg\u00f3. Perdemos una presencia silenciosa que hac\u00eda del \u00a0 mundo un lugar mejor.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-weight: 400;\">Pero, sobre todo, perdemos una parte de nuestro coraz\u00f3n&#8230; esa que un d\u00eda, sin pedir permiso, un perro decidi\u00f3 hacer suya.<\/span><\/p>\n<p><em><strong>M\u00e1s de la autora:<\/strong> <a href=\"https:\/\/peninsula360press.com\/es_mx\/a-los-71-anos\/\">Reafirmar quien eres a los 71 a\u00f1os: cuando la vida sigue llam\u00e1ndote hacia adelante<\/a><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay personas que nunca han tenido una mascota y, por m\u00e1s que uno trate de explicarlo, simplemente no pueden comprender el dolor que deja su ausencia. Para ellas era una mascota, pero para quienes hemos tenido la fortuna de ser elegidos por uno, sabemos que nunca es &#8220;solo un perro&#8221;. 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