Monday, January 19, 2026

Cuando el sueño tiembla: Martin Luther King Jr. y la vigencia de una esperanza amenazada

Cuando el sueño tiembla: Martin Luther King Jr. y la vigencia de una esperanza amenazada
Cuando el sueño tiembla: Martin Luther King Jr. y la vigencia de una esperanza amenazada

Martin Luther King Jr. no habló desde la comodidad del consenso, sino desde la incomodidad de la injusticia. Su voz no fue un eco amable, fue una sacudida moral. Por eso, décadas después de su asesinato, sus palabras siguen ardiendo. No envejecieron. No se domesticaron. Hoy, vuelven a doler porque vuelven a ser necesarias.

King soñó con un país donde los derechos no dependieran del color de la piel, del origen, del idioma ni del miedo. Soñó con una democracia viva, no decorativa. Con una justicia que no fuera un privilegio. Con una paz que no se construyera sobre el silencio de los oprimidos. Ese sueño —que Estados Unidos elevó como mito fundacional— hoy parece deshilacharse ante nuestros ojos.

Vivimos tiempos oscuros. Tiempos en los que la democracia se vacía desde dentro, en los que el derecho se convierte en arma y la ley en amenaza. Tiempos en los que votar ya no garantiza representación, protestar implica riesgo y existir —para millones— es un acto de resistencia cotidiana.

El país que alguna vez se pensó como tierra de sueños empieza a parecerse, para muchos, a una pesadilla prolongada.

King advirtió que la injusticia no es solo violencia explícita, sino también indiferencia. Que no basta con no ser racista: hay que ser activamente antirracista. Que la mayor amenaza no es el extremista ruidoso, sino el moderado cómodo que prefiere el orden a la justicia. Esa advertencia resuena hoy con una claridad inquietante.

En un Estados Unidos donde se restringen derechos, se criminaliza la migración, se persigue la disidencia y se normaliza el odio desde el poder, recordar a King no es un ejercicio nostálgico. Es un acto político. Es preguntarnos qué hicimos —y qué dejamos de hacer— mientras el sueño se erosionaba.

King habló de amor, sí, pero no de un amor ingenuo. Habló de un amor radical, incómodo, capaz de confrontar estructuras enteras de poder. Un amor que exige valentía, que exige renunciar a la neutralidad, que entiende que la democracia no se hereda: se defiende todos los días.

Hoy, cuando tantas personas sienten que el país se les escapa, que ya no hay promesa sino amenaza, que el futuro se cerró, las palabras de King regresan como un faro, no para tranquilizar, sino para despertar, para recordarnos que los derechos nunca fueron regalos; fueron conquistas. Y que cada retroceso ocurre cuando la memoria se adormece.

Estados Unidos atraviesa una crisis de sueños, pero incluso en la pesadilla, la historia demuestra algo esencial: los sueños no mueren solos. Los matan la apatía, el miedo y el silencio. Martin Luther King Jr. nos enseñó que hablar —aun cuando tiemble la voz— es una forma de esperanza.

Hoy más que nunca, recordarlo es decidir de qué lado de la historia queremos estar.

Porque cuando la democracia se oscurece, callar no es neutralidad: es complicidad. Y porque, como él entendió antes que muchos, sin justicia no hay paz, y sin sueños compartidos, no hay país que resista.

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Pamela Cruz
Pamela Cruz
Editor-in-Chief of Peninsula 360 Press. A communications expert by profession, but a journalist and writer by conviction, with more than 10 years of experience in the media. Specialized in medical and scientific journalism by Harvard and winner of the International Visitors Leadership Program scholarship from the U.S. government.

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