
A cien años del inicio de lo que hoy se conoce como el Mes de la Historia Afroamericana, la Junta de Supervisores del Condado de San Mateo conmemoró el legado de dos figuras cuyas trayectorias conectan la lucha por los derechos civiles con la exploración espacial: el abogado Clarence B. Jones y la astronauta y médica Yvonne D. Cagle.
Durante la ceremonia, la supervisora Lisa Gauthier subrayó que el centenario es motivo de celebración, pero también de reflexión. “La historia afroamericana es historia estadounidense”, afirmó, al señalar que el mes invita a reconocer “las historias que moldean la conciencia, el carácter y el futuro de nuestra nación”.
Jones, de 95 años, participó de manera virtual. Reconocido como líder del movimiento por los derechos civiles y asesor legal cercano del reverendo Martin Luther King Jr., ayudó a redactar el histórico discurso “I Have a Dream” de 1963 y acompañó a King en momentos cruciales de la lucha por la igualdad. Décadas después, continuó su labor como profesor y autor, escribiendo sobre las lecciones del movimiento para nuevas generaciones.
Al dirigirse a la Junta, Jones resumió su visión sobre el liderazgo: “Tienes que preocuparte profundamente por las personas a las que sirves. No puedes fingirlo”.
Los avances legales y sociales impulsados por el movimiento por los derechos civiles abrieron puertas en ámbitos como la ciencia, el gobierno y la educación superior, espacios que durante décadas estuvieron cerrados para los afroamericanos, y en ese contexto creció Yvonne Cagle.
Tras obtener su título en bioquímica en San Francisco State University, Cagle se formó en el Centro Espacial Johnson de la NASA, donde se calificó como especialista de misión y contribuyó a investigaciones sobre la salud de los astronautas y la telemedicina espacial.
Recordó que su vocación comenzó el 20 de julio de 1969; era una niña jugando en lo alto de un viejo roble en el norte de California cuando su padre la llamó para que entrara a casa y viera en televisión la llegada del ser humano a la Luna. En ese momento, dijo, “mis sueños alzaron vuelo”.
Pero su impulso no nació solo de aquella imagen histórica, también evocó el impacto del discurso de Martin Luther King Jr.: “Recuerdo ser una niña escuchando ‘I Have a Dream’, y fue eso lo que me permitió soñar y lo que me lanzó al espacio”, expresó, subrayando la influencia duradera de aquellas palabras —redactadas con el apoyo de Jones— en generaciones posteriores.
“El increíble poder de los sueños no vive solo en el individuo; cuando se comparte y se nutre, se convierte en un alcance comunitario que atraviesa nuestro planeta y llega hasta —y más allá— de las estrellas”, afirmó.
Durante su intervención, describió la sensación de flotar en el espacio, la quietud de la ingravidez y cómo, a velocidad orbital, un simple parpadeo puede alejarte casi 10 millas más de la Tierra, palabras que transportaron a la audiencia más allá de la sala de sesiones y culminaron en una ovación de pie.
Gauthier destacó que honrar a líderes como Jones y pioneras como Cagle no es solo un ejercicio de memoria, sino un compromiso con el futuro: “El progreso es posible, pero nunca es automático. Requiere valentía, intención y liderazgo”, afirmó.
Al concluir la ceremonia, Cagle posó para fotografías con su chaqueta azul de vuelo mientras asistentes y supervisores se acercaban para preguntarle sobre su trayectoria en la NASA y sus aspiraciones para futuras misiones.
La astronauta aseguró que sueña con volver a poner sus botas en la Luna y, eventualmente, en Marte, para estudiar cómo el cuerpo humano se adapta a nuevos entornos. “Como aquella niña en la copa del viejo roble”, dijo.
El Mes de la Historia Afroamericana tiene sus raíces en 1926, cuando el historiador Carter G. Woodson lanzó la “Semana de la Historia Negra” para visibilizar los logros de los afroamericanos e impulsar su inclusión en la narrativa histórica del país. Con el tiempo, la conmemoración se amplió hasta convertirse en la celebración mensual reconocida a nivel nacional.
Un siglo después, la filial del NAACP en el Condado de San Mateo también celebra sus 100 años. Su presidente, Maurice Goodman, reconoció el peso simbólico de encabezar la organización en este momento histórico. Señaló que el aniversario es una oportunidad para honrar a quienes abrieron camino y recordar que el liderazgo comunitario sigue siendo esencial.
Aunque los desafíos evolucionan, afirmó, la misión permanece firme: garantizar que cuando los residentes busquen justicia, oportunidades o apoyo, “haya alguien ahí para escucharlos”.
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