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Friday, October 2, 2026
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Tiny Desk le quedó chico al ska mexicano de Panteón Rococó

Al escritorio más famoso de la radio estadounidense le faltó espacio para contener a Panteón Rococó, pues once músicos, metales, percusiones, guitarras, baile y consignas convirtieron la pequeña oficina de NPR en una celebración del ska mexicano, pero también en una plataforma para hablar de aquello que México no puede ni debe olvidar.

La sesión, estrenada el 1 de octubre como parte de “El Tiny”, comenzó con “Arréglame el alma” y recorrió en poco más de 20 minutos tres décadas de una música que aprendió a transformar la rabia, la carencia y la tristeza en movimiento colectivo.

No fue una presentación domesticada para el público estadounidense ni una postal cómoda de mexicanidad, sino Panteón Rococó haciendo lo que ha hecho desde sus primeros años: poner a bailar al cuerpo mientras obliga a la conciencia a permanecer despierta.

“Estamos muy emocionados y muy felices de estar aquí, luego de tocar juntos 30 años y hacer giras alrededor del mundo”, dijo Luis Román Ibarra, Dr. Shenka, antes de anunciar que la banda llegaba en representación de la Ciudad de México, “el gran monstruo”.

Después vino uno de los momentos más poderosos de la sesión, cuando el vocalista dedicó “1993…” a las personas desaparecidas en México y a las familias que continúan buscándolas.

“Para todos nuestros desaparecidos allá en México: te extraño, siempre te busco. Algún día nos encontraremos de nuevo”, expresó Dr. Shenka frente a los micrófonos de NPR.

Panteón Rococó hizo entonces algo que conoce bien: colocar una herida profunda sobre un ritmo que empuja a moverse, no para trivializar el dolor, sino para compartirlo y convertir la desesperanza individual en una forma de resistencia colectiva.

“1993…” desembocó musicalmente en “Cha-Cha Love”, antes de dar paso a “La dosis perfecta”, interpretada con un arreglo de funk, y cerrar con “La carencia”, ese retrato de salarios insuficientes, traslados interminables y vidas consumidas por jornadas laborales que apenas permiten sobrevivir.

Pero la banda no solamente habló mediante las canciones, pues cada prenda parecía pensada para decir algo en un momento en que levantar la voz puede resultar incómodo, especialmente dentro de Estados Unidos.

Dr. Shenka vistió la camiseta del Club Deportivo Palestino de Chile, una prenda vinculada internacionalmente con la solidaridad hacia el pueblo palestino, mientras el guitarrista Leonel “Monelo” Rosales portó la frase “Ningún ser humano es ilegal”.

Darío Espinosa llevó una imagen de un perro orinando sobre un cubo de hielo, un juego visual dirigido contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, conocido por sus siglas en inglés como ICE.

Rodrigo “Gorri” Bonilla apareció con la leyenda “Make Fascists Afraid Again”, una respuesta directa al lema político de Donald Trump que puede traducirse como “Hagamos que los fascistas vuelvan a tener miedo”.

No fueron accesorios elegidos al azar ni gestos añadidos para provocar una reacción en redes sociales, sino la continuidad de una banda nacida en la Ciudad de México que durante más de tres décadas ha utilizado el ska, el punk, la cumbia y los ritmos afrocaribeños para hablar de desigualdad, migración, autoritarismo y resistencia.

En el Tiny Desk, donde la cercanía elimina buena parte del artificio de los grandes escenarios, Panteón Rococó demostró que la fuerza del ska mexicano no depende de una multitud ni de enormes bocinas, porque cabe en una oficina y aun así puede hacer vibrar al mundo.

México estuvo ahí sin pedir permiso para ser escuchado, con sus metales, su humor político, sus contradicciones, sus ausencias y esa capacidad tan nuestra de bailar incluso cuando la canción habla de aquello que duele.

Panteón Rococó no llegó a NPR únicamente para interpretar cinco canciones, sino para recordar que el ska mexicano también es memoria, denuncia y comunidad, antes de despedirse con una frase de Dr. Shenka que resumió el espíritu de toda la presentación: “Paz y resistencia en el mundo para siempre”.

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Pamela Cruz
Pamela Cruz
Editor-in-Chief of Peninsula 360 Press. A communications expert by profession, but a journalist and writer by conviction, with more than 10 years of experience in the media. Specialized in medical and scientific journalism by Harvard and winner of the International Visitors Leadership Program scholarship from the U.S. government.