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Friday, January 9, 2026
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Renee Nicole Good: otra muerte a manos de ICE y una ciudad marcada

Esto no se puede reducir a un expediente. Renee Nicole Good, de 37 años, murió por disparos de un agente de ICE en una calle residencial de Minneapolis, y con ella volvió a quedar expuesta una herida que la ciudad no ha logrado cerrar: la de una autoridad armada que actúa primero y explica después. No fue un enfrentamiento en la frontera ni una persecución en la noche; fue a plena luz del día, en un vecindario, frente a cámaras y testigos.

Este miércoles 7 de enero por la mañana, alrededor de las 10:25 horas, agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE) rodearon un vehículo detenido en una calle residencial. Videos grabados por testigos muestran órdenes gritadas, un intento de abrir la puerta del conductor y un arma apuntando al parabrisas. Luego, al menos dos disparos. El automóvil pierde el control y se estrella contra otro coche estacionado. Good murió en el lugar.

Desde Washington, la versión fue inmediata y severa; el presidente Donald Trump aseguró que un agente había sido “brutalmente atropellado” y culpó a la “izquierda radical” de amenazar y atacar a los agentes de ICE. 

Por su parte, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, afirmó que Good intentó usar su vehículo como arma y calificó el incidente como “terrorismo doméstico”, señalando que el agente disparó “tiros defensivos”.

Pero en Minneapolis la historia no cerró. El alcalde Jacob Frey calificó la actuación del agente como imprudente y pidió públicamente que ICE se retire de la ciudad. 

El jefe de policía local, Brian O’Hara, explicó que la mujer se encontraba en su vehículo bloqueando la vía cuando un agente federal se acercó a pie y que ella comenzó a avanzar. Los videos disponibles no permiten confirmar si el agente fue golpeado por el automóvil.

Sin embargo, los testimonios ciudadanos contradicen la narrativa federal. Emily Heller, vecina del área, declaró que vio a un agente intentar abrir la puerta del vehículo y disparar “a quemarropa” cuando la conductora ya se estaba retirando. 

Desde el Ayuntamiento, un comunicado oficial sostuvo que Good estaba “cuidando a sus vecinos” cuando fue baleada.

El FBI abrió una investigación para esclarecer los hechos, al tiempo que el gobernador de Minnesota, Tim Walz, rechazó la versión federal y escribió: “No crean en esta máquina de propaganda”, prometiendo una investigación completa y rendición de cuentas. 

Desde su trinchera, dirigentes demócratas de alto nivel, incluida la exvicepresidenta Kamala Harris, calificaron la narrativa de la administración Trump como una manipulación.

La geografía pesa. El tiroteo ocurrió a aproximadamente una milla del lugar donde George Floyd fue asesinado en 2020. Minneapolis sabe lo que significa un video, una muerte y una versión oficial que no convence. Esa memoria colectiva volvió a activar las calles. 

Ayer mismo, por la noche, se registraron protestas y marchas, y las manifestaciones se extendieron a otras ciudades como Nueva Orleans, Miami, Seattle y Nueva York.

El impacto fue inmediato. Las Escuelas Públicas de Minneapolis cancelaron clases por el resto de la semana ante preocupaciones de seguridad, luego de reportes de arrestos federales frente a una escuela secundaria. El miedo dejó de ser abstracto y volvió a tocar puertas.

Nada de esto ocurre en el vacío. En las últimas semanas, la administración Trump desplegó cerca de dos mil agentes federales adicionales en Minneapolis, una de las mayores concentraciones del Departamento de Seguridad Nacional en una ciudad estadounidense en años recientes. 

El operativo forma parte de una ofensiva migratoria vinculada a presuntas irregularidades en programas de asistencia social y a una campaña previa dirigida a personas con órdenes de deportación, particularmente dentro de la comunidad somalí.

Esa comunidad ha sido blanco reiterado del discurso presidencial. Trump los ha llamado “basura” y ha retenido fondos federales para el cuidado infantil en Minnesota.

Ante ello, el alcalde Frey fue contundente: “No están mejorando la seguridad de la ciudad. Están destrozando familias y sembrando el caos”.

La pregunta que queda va más allá de una investigación penal aún en curso. Es una pregunta moral y política: ¿qué significa vivir en una ciudad donde la política migratoria se ejecuta con armas, donde la frontera ya no está en el mapa sino en la cuadra, y donde una mujer puede morir mientras el país discute quién controla el relato?

Minneapolis ya aprendió que cuando el poder dispara primero y explica después, el daño no se borra con comunicados, se queda en la memoria, en las calles y en el nombre que ahora encabeza esta historia: Renee Nicole Good.

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Pamela Cruz
Pamela Cruz
Editor-in-Chief of Peninsula 360 Press. A communications expert by profession, but a journalist and writer by conviction, with more than 10 years of experience in the media. Specialized in medical and scientific journalism by Harvard and winner of the International Visitors Leadership Program scholarship from the U.S. government.