
Estados Unidos está a punto de cumplir 250 años de independencia, una historia marcada por una gran diversidad cultural que en la actualidad se está tratando de olvidar. La administración Trump presiona para reescribir esta narrativa dejando a un lado el valor de los inmigrantes mientras que las personas trabajan en conjunto para recuperar las narrativas comunitarias.
“Debemos recordar que América ha sido multicultural desde el primer día, nunca será solo una historia de personas blancas”, dijo Ray Suárez, periodista y autor de We Are Home: Becoming American in the 21st Century, durante una sesión informativa realizada por American Community Media.
El periodista comentó que hablar de toda la historia es importante, por ejemplo la esclavitud que forma una gran parte de lo que fue Estados Unidos y no se debe dejar a un lado.
“La historia latina es la historia americana y la historia de americana es la historia de los latinos, la idea de que solamente somos gente que llegó tarde es muy conveniente para crear una mala narrativa en la historia americana”, comentó Suárez.
Por su parte Anneshia Hardy, directora ejecutiva de Alabama Values expresó: Que tengamos a American Community Media con esta conversación es un ejemplo de cómo los medios deben tratar esta realidad, la comunidad y las personas muchas veces se convierten en el lugar donde la memoria se protege y documenta la vida diaria.
“Estamos experimentando un esfuerzo colectivo, a los museos se les está presionando para cambiar las exhibiciones, el currículum de las escuelas se está restringiendo, nada de esto se describe cómo borrar la historia sino que lo ven como patriotismo, en práctica esto es gobernanza, una narrativa que está centrada en los blancos ignorando la diversidad”, agregó Hardy.
El borrar a las personas de color en la narrativa no es un accidente sino que busca dictar quien se ve como un americano de verdad y quien se puede ignorar, entonces ese tipo de distorsión de la realidad se vuelve la base de muchas mentiras de la nación, puntualizó la tambien directora de Impacto Social de Blackyard LLC.
Hardy explicó que las redes sociales permiten darle voz a las narrativas de los ciudadanos, pero debe ser cuidadoso lo que se comparte pues muchas veces llega la mentira antes que la verdad.
“Cuando nosotros contamos la historia del país nos debemos preguntar si nos vamos a convertir en un país que exige silencios”, agregó la directora ejecutiva de Alabama Values.
Ann Burroughs, presidenta y directora ejecutiva del Museo Nacional Japonés Americano (JANM), planteó una pregunta: ¿Quién decide lo que se debe recordar de este país y quien decide lo que no?
Burroughs dijo que este año se vuelve especialmente urgente cambiar las narrativas porque la administración Trump ha presionado para anestesiar a las comunidades al encarcelarlos, deportarlos y matarlos.
Sin embargo, “una de las cosas maravillosas de este país es la diversidad de opinión, geografía, historia “que nos hace tan fuertes y poderosos que vale la pena celebrarlo”.
“No podemos ser neutrales en esto porque son nuestras comunidades y debemos contar las historias para mantenerlas vivas, que esas voces no sean borradas y permanezcan visibles, pero también asegurarnos de que en la memoria están presentes”, expresó Burroughs.
Margaret Huang, miembro sénior de la Conferencia de Liderazgo sobre Derechos Civiles y Derechos Humanos, dijo que hay más de dos mil monumentos a personas que traicionaron a la nación, entonces es importante contar las historias reales, no olvidar el daño que hicieron.
Los expertos coincidieron en que transmitir las historias de lucha es escencial para no olvidar lo mucho que ha costado avanzar en los derechos y oportunidades en las comunidades de color, pues olvidar el pasado es dejar de valorar la unión y fuerza de las personas que actualmente estan trabajando por avanzar hacia un mejor país.
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