
Orugas arrastrándose, crisálidas adheridas a troncos y polillas revoloteando entre las copas de los robles comienzan a hacerse visibles en East Palo Alto, en un fenómeno estacional que este año se ha intensificado y ha llamado la atención de residentes en distintos vecindarios.
Autoridades de la ciudad informaron que la primavera marca el aumento de diversas especies de insectos, entre ellas la polilla del roble de California, la polilla tussock occidental y los enrolladores de hojas, que se alimentan principalmente de robles, aunque también pueden aparecer en arbustos y otras plantas.
El incremento, explicaron, responde a ciclos naturales que ocurren cada cinco a diez años, pero que en 2026 se han visto favorecidos por las lluvias recientes, las cuales generaron un crecimiento abundante de vegetación y, con ello, mayor disponibilidad de alimento para las orugas.
De acuerdo con la ciudad, los residentes pueden observar varias oleadas de actividad a lo largo del año, con entre dos y tres generaciones de insectos, particularmente hacia el verano, cuando los efectos sobre los árboles pueden volverse más evidentes.
Aunque la presencia de estos insectos puede generar preocupación, especialistas señalan que, en la mayoría de los casos, no representa una amenaza grave. “La actividad de insectos es parte natural del ecosistema local y sirve como alimento para aves y otra fauna”, indicaron autoridades, al destacar que la mayoría de los árboles sanos se recupera tras una infestación.
Sin embargo, advirtieron que los robles que ya presentan estrés —por sequía, enfermedades o daños previos— pueden ser más vulnerables y requerir atención adicional.
Para árboles en propiedad privada, la ciudad recomienda como primera opción no intervenir, salvo que el nivel de afectación sea considerable. Entre las alternativas de bajo impacto se incluye la remoción manual de orugas o el uso de agua para retirarlas de las superficies afectadas.
También existen opciones de tratamiento orgánico, como el uso de Bacillus thuringiensis (Bt), que actúa específicamente contra orugas, así como el aceite de neem o productos a base de piretrina, considerados menos agresivos para el entorno.
En casos más severos, se pueden aplicar insecticidas de baja toxicidad, aunque autoridades recomiendan hacerlo únicamente con la asesoría de profesionales con licencia.
Como medida preventiva, se insiste en mantener los árboles en buen estado mediante riego adecuado y cuidados regulares, ya que su salud es clave para resistir este tipo de fenómenos naturales.
En el caso de los árboles bajo mantenimiento municipal, la División de Mantenimiento de East Palo Alto evaluará cada situación junto con el arborista de la ciudad para determinar si es necesario aplicar algún tratamiento.
El fenómeno, subrayan autoridades, es temporal y forma parte del equilibrio ecológico local, aunque su intensidad este año recuerda a los residentes la importancia de la convivencia con los ciclos naturales del entorno.
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