
Ser hispano en Estados Unidos continúa siendo motivo de orgullo para millones de personas, pero también implica enfrentar discriminación, estereotipos y una creciente polarización política, de acuerdo con un nuevo estudio del Pew Research Center, que ofrece una radiografía sobre cómo los latinos perciben su identidad y su lugar en el país.
La investigación, basada en una encuesta nacional aplicada a 4 mil 923 adultos hispanos en inglés y español, revela que 61 por ciento de los encuestados considera que ser hispano es una parte muy o extremadamente importante de su identidad.
Sin embargo, el estudio también muestra que esa identidad no siempre se traduce en igualdad de oportunidades. Uno de cada tres hispanos (33 por ciento) considera que su origen étnico dificulta sus posibilidades de salir adelante en Estados Unidos, mientras que 26 por ciento cree que representa una ventaja y 40 por ciento afirma que no influye ni positiva ni negativamente en su progreso.
Las diferencias son aún más marcadas cuando se observan las preferencias políticas de los encuestados.
Entre los hispanos que votaron por Donald Trump en las elecciones presidenciales de 2024, 57 por ciento considera que ser hispano no afecta sus oportunidades de éxito, mientras que apenas 15 por ciento piensa que representa una desventaja.
En contraste, entre quienes respaldaron a Kamala Harris, 39 por ciento considera que su origen hispano sí limita sus oportunidades en el país.
La identidad también adquiere un significado distinto según la afinidad política. Mientras 69 por ciento de los votantes de Harris considera que ser hispano es una parte central de quiénes son, esa proporción desciende a 42 por ciento entre quienes apoyaron a Trump.
Más allá de las diferencias ideológicas, la discriminación continúa siendo una experiencia frecuente para millones de latinos.
El estudio encontró que 34 por ciento de los hispanos aseguró haber sufrido discriminación o un trato injusto por parte de personas no hispanas durante el último año debido a su origen étnico.
Además, 29 por ciento afirmó haber sido criticado por hablar español en público; 26 por ciento dijo que alguien le pidió “regresar a su país”, mientras que 25 por ciento reportó haber recibido insultos por ser hispano.
Aun así, la investigación también refleja una realidad más compleja. Más de la mitad de los encuestados (54 por ciento) señaló no haber experimentado ninguno de esos incidentes durante el periodo analizado, y 34 por ciento aseguró haber recibido muestras de apoyo o solidaridad por parte de otras personas debido a su identidad hispana.
El estudio también evidencia cómo la experiencia migratoria influye en la construcción de la identidad.
Entre los inmigrantes nacidos fuera de Estados Unidos, 71 por ciento considera que su origen hispano es una parte fundamental de quiénes son, mientras que esa percepción disminuye a 54 por ciento entre quienes nacieron en territorio estadounidense.
Con el paso de las generaciones también cambia la forma en que los latinos se describen a sí mismos. Solo 27 por ciento de los inmigrantes se identifica principalmente como estadounidense, porcentaje que aumenta a 60 por ciento entre los hispanos de segunda generación y alcanza 72 por ciento entre quienes pertenecen a la tercera generación o posteriores.
En cuanto a la forma de nombrar su identidad, 53 por ciento de los encuestados prefiere identificarse por el país de origen de su familia —como mexicano, salvadoreño, cubano o puertorriqueño, entre otros—, mientras que 27 por ciento utiliza términos generales como “hispano” o “latino”. Solo 18 por ciento se identifica principalmente como estadounidense.
El informe también confirma que el término “hispano” continúa siendo el más aceptado para describir a esta comunidad. El 54 por ciento de los participantes dijo preferir esa denominación, frente al 30 por ciento que opta por “latino”. En contraste, las expresiones “Latinx” y “Latine” mantienen una aceptación mínima, con apenas 1 por ciento de preferencia cada una.
Los investigadores del Pew Research Center precisaron que la encuesta fue realizada entre el 6 y el 16 de octubre de 2025, antes del endurecimiento de las políticas migratorias y otros cambios políticos registrados posteriormente, por lo que las percepciones de la comunidad hispana podrían haber evolucionado desde entonces.
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