
La Amazonía es la selva tropical más grande del mundo, hogar de cientos de pueblos indígenas que han conservado una gran sabiduría ancestral con la naturaleza, conocimientos que ha adquirido la doctora Rosa Vásquez durante años de experiencia, aprendiendo de la perspectiva indígena donde se reconoce que la naturaleza está viva y cuidarla es cuidar de nosotros mismos.
En las comunidades de la Amazonía, existe una interdependencia e interconexión inseparables entre la naturaleza y el ser humano, pues así es como han sobrevivido durante generaciones: cuidando la tierra, que a su vez los cuida a ellos, dijo la doctora Rosa Vásquez Espinoza, bióloga química y exploradora de National Geographic, durante una sesión informativa realizada por American Community Media (ACoM).
Para ella, es esencial proteger la naturaleza, pensando que todos tenemos los mismos derechos. “Si yo, como ser humano, tengo derecho a acceder a un bosque sano y a aguas limpias, los animales y las plantas que me rodean también lo tienen, porque si ellos no están sanos, yo tampoco lo estoy”.
La doctora Vásquez Espinoza, autora de El espíritu de la selva tropical, combina la investigación científica de la actualidad con el conocimiento ancestral amazónico, demostrando cómo esta colaboración está transformando la conservación, impulsando el descubrimiento biomédico y contribuyendo a la protección de uno de los ecosistemas más importantes del mundo.
“Hay tanto que podemos aprender de nuestras raíces, y creo que podemos recuperar un sentido de conexión con la humanidad, algo que el mundo necesita desesperadamente y no me refiero necesariamente a un lugar específico, sino también a la naturaleza. Recordemos que no necesitamos ir a las profundidades de la tierra para sentirnos conectados, podemos salir a la calle y contemplar el cielo, o fijarnos en el árbol que tenemos cerca”, expresó la especialista.
Una conexión ancestral que inició en su casa desde niña
Su formación comenzó en la infancia, con su familia, especialmente con su abuela, que era curandera.
La doctora nació y creció en Perú, pero fue su abuela quien le inspiró, pues ella tenía una farmacia natural en el patio de su casa, lo que le permitió tener una relación estrecha con la naturaleza: “Desde que era niña, ella me contaba historias culturales relacionadas con las plantas, cómo cuidar la tierra, las hojas y las flores”. Así que aprendí mucho observando su relación con la naturaleza, su forma de actuar y hablar de ella, con la convicción de que la naturaleza está viva. Claro que, al crecer, y especialmente después de dejar Perú para continuar mis estudios, comprendí que esa es la cosmovisión indígena: la naturaleza está viva”.
Parte de su formación la ha llevado a diferentes lugares, pero compartió una experiencia que le sorprendió al realizar una pasantía en un hospital de medicina tradicional china en Pekín cuando era estudiante de pregrado.
Al entrar al hospital que recibía a más de 10 mil pacientes al día, tenían un espacio dedicado a la medicina tradicional, “entras en su farmacia y tienes cientos de cajones con plantas secas, hojas y raíces”. Y las repartían a los pacientes de una manera muy similar a como un farmacéutico dispensa pastillas cuando llevas una receta. Y no solo tenían esta sección, sino también una dedicada a la medicina occidental. Así, los pacientes solían recibir dos recetas: una de medicina occidental y otra de medicina tradicional.”
La especialista comentó que el mes pasado estuvo dentro de la Amazonía, en una comunidad muy remota, “donde los miembros de la comunidad le contaron directamente cómo los enfermeros practicantes que llegan a su zona les impiden acceder a sus medicamentos tradicionales”. Existe una desconexión que, por supuesto, comienza en el sistema legal, pero también en el educativo. Por eso, creo que se hace más evidente para mí que la ciencia de la naturaleza debería estar al servicio de las personas y del planeta”.
La importancia de la Amazonía para el mundo
La Amazonía es una región de América del Sur famosa por su selva que abarca nueve países: Brasil, Perú, Colombia, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Guyana, Surinam y la Guayana Francesa, con una extensión de 6.7 millones de kilómetros cuadrados, alberga alrededor del 10 por ciento de todas las especies conocidas del planeta, entre plantas y animales.
Vásquez considera que esta selva es parte fundamental del planeta: “Es esencial ver el cuidado y protección de la Amazonía con responsabilidad propia, es decir, de cada una de las personas, pues aún hay mucho que puede brindar a la comunidad. Hay muchos organismos y plantas que podrían ser medicinas potenciales o que podrían darnos la clave para algo que necesitaremos en el futuro, o que necesitamos actualmente”, agregando, “independientemente de dónde nos encontremos incluso en el lugar más lejano se ve afectado por lo que ocurre en la selva amazónica”.
La también fundadora de Amazon Research Internacional explicó que este lugar brinda grandes oportunidades para la población mundial, por ejemplo, la anestesia: “tenemos anestesia moderna, gracias al descubrimiento de la selva amazónica, tantas cosas que influyen en nuestras vidas en medicina, agricultura, tecnología, cosméticos, materiales que ni siquiera sabemos que tienen su origen en este lugar”.
También mostró preocupación por la falta de transmisión de conocimientos ancestrales a las nuevas generaciones, pues los jóvenes no están adquiriendo estos conocimientos, aunque son la base de la ciencia moderna, pues la doctora asegura que gran parte de lo que conocemos, “ha surgido gracias a nuestra estrecha relación y comprensión de la naturaleza. La forma en que veo el conocimiento tradicional es que, en cierto modo, tiene una base similar al método científico”.
La ciencia y el conocimiento de la naturaleza siempre han estado de la mano, comentó la exploradora de National Geographic, “muchos descubrimientos dependen de la observación atenta, de poder formular preguntas, probar cosas, reiterar y llegar a una conclusión, y así es como sabemos que cierta planta es una medicina en lugar de un veneno, o cómo cocinar la yuca para no enfermarnos, sino que sirva como alimento”.
Un compromiso en conjunto
Ante lo que amenaza a la Amazonía y las acciones a tomar, comentó que “no podemos darnos el lujo de esperar a que algo suceda y empezar a recuperarnos”. Si queremos evitar cruzar ese punto de inflexión, debemos pensar en la regeneración, y regenerar ahora mismo, a la vez que reaccionamos a lo que está sucediendo”.
Para la doctora Vásquez, las iniciativas locales tienen un gran impacto para emprender muchas acciones, “soy una firme defensora de la idea de que, para cambiar el mundo, primero debemos centrarnos en lo que nos rodea y en lo que podemos cambiar, aunque parezca insignificante y sin que sintamos que estamos haciendo lo suficiente”. Si todos nos concentramos en eso, lograríamos un cambio mucho más rápido que cualquier cosa que hayamos visto antes”.
“Para mí, así es como hemos logrado lo que hemos logrado hasta ahora, centrándonos en especies, ecosistemas y comunidades locales. Poco a poco, esto ha crecido y se ha replicado en diferentes áreas, y ahora, en cierto modo, está teniendo un impacto global. Creo que, en definitiva, refleja ese espíritu de centrarnos en el cambio que podemos generar a nuestro alrededor”, expresó la galardonada con los premios Rolex y de la UNESCO.
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