
Cuatro de cada 10 adultos en Estados Unidos no pagan en efectivo ninguna de sus compras durante una semana típica, frente a poco menos de una cuarta parte hace una década; sin embargo, casi la mitad todavía acostumbra llevar billetes o monedas consigo.
Actualmente, 42 por ciento de los estadounidenses afirma no utilizar dinero en efectivo para ninguna compra habitual, una cifra que aumentó desde el 24 por ciento registrado en 2015, de acuerdo con un estudio del Pew Research Center.
Otro 46 por ciento señala que lo utiliza ocasionalmente, mientras que solo 12 por ciento paga en efectivo todas o casi todas sus compras. Hace una década, este último grupo representaba 24 por ciento de la población adulta.
Los resultados muestran una transformación sostenida en las formas de pago, pero también revelan que el avance hacia una economía sin dinero en efectivo no ocurre de manera uniforme. La edad y, especialmente, los ingresos familiares marcan diferencias importantes.
Entre los hogares que perciben 100 mil dólares o más al año, 58 por ciento no utiliza dinero en efectivo durante una semana típica, pero la proporción disminuye a 43 por ciento entre quienes ganan de 50 mil a 99 mil 999 dólares y a 24 por ciento entre los hogares con ingresos inferiores a 30 mil dólares.
En el extremo contrario, 26 por ciento de las personas que viven en hogares con ingresos menores a 30 mil dólares paga en efectivo todas o casi todas sus compras. Entre quienes reciben 100 mil dólares o más, solo 4 por ciento depende de esa forma de pago.
La edad también influye, pues 51 por ciento de los adultos menores de 30 años no utiliza efectivo, al igual que 46 por ciento de quienes tienen entre 30 y 49 años. La cifra baja a 37 por ciento entre las personas de 50 a 64 años y a 33 por ciento entre los mayores de 65.
Pero dejar de pagar con billetes no significa necesariamente dejar de cargarlos, pues 46 por ciento de los adultos afirma llevar dinero en efectivo siempre o la mayor parte del tiempo, 22 por ciento lo hace algunas veces y 32 por ciento rara vez o nunca lo guarda en la cartera.
La diferencia generacional vuelve a ser evidente, pues casi siete de cada 10 personas de 65 años o más llevan efectivo habitualmente, mientras que solo 29 por ciento de los menores de 30 años hace lo mismo.
Tener dinero físico a la mano tampoco garantiza que se utilice, ya que, de acuerdo con el análisis, 26 por ciento de quienes llevan efectivo siempre o casi siempre reconoce que no paga con él ninguna de sus compras durante una semana habitual.
A diferencia del uso, la costumbre de llevar billetes presenta variaciones menores según los ingresos.
En ese sentido, la mitad de los adultos en hogares que ganan al menos 100 mil dólares anuales carga efectivo, mientras que entre los grupos con menores ingresos el porcentaje oscila entre 41 y 44 por ciento.
Pew Research Center encuestó a 9 mil 750 adultos estadounidenses entre el 26 de mayo y el 1 de junio de 2026. Los participantes pertenecen al Panel de Tendencias Estadounidenses y los resultados fueron ponderados para representar a la población adulta del país.
Los datos retratan una economía en la que los pagos electrónicos ganan terreno rápidamente, pero donde el dinero en efectivo conserva una función cotidiana, especialmente entre los adultos mayores y las personas de menores ingresos. Los billetes circulan menos, aunque todavía permanecen en millones de bolsillos.
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