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viernes, febrero 23, 2024
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El voto de la indiferencia

En una reciente sesión de las Naciones Unidas, Estados Unidos utilizó su derecho de veto para bloquear una resolución que pedía un alto el fuego humanitario inmediato en Gaza, medida apoyada por la mayoría de los miembros del Consejo. El resultado final de la votación fue de 13 votos a favor, una abstención del Reino Unido y un voto en contra de Estados Unidos.

La decisión suscitó duras críticas de otros miembros del Consejo, que la calificaron de lamentable. Se expresó preocupación por la escalada de víctimas civiles y destrucción en Gaza, consecuencia del bombardeo sostenido de Israel durante más de dos meses.

El embajador adjunto de Estados Unidos, Robert A. Wood, impulsor del voto negativo, justificó la decisión por considerar la resolución “desequilibrada”. Wood acusó al Consejo de no condenar el ataque del 7 de octubre de Hamás contra Israel, que se cobró unas 1.200 vidas, en su mayoría civiles. Además, subrayó el descuido del Consejo al reconocer el derecho de Israel a defenderse. Wood argumentó que detener la acción militar facultaría a Hamás para mantener el control en Gaza, afirmando que “sólo plantaría las semillas para la próxima guerra”.

Wood expresó su escepticismo sobre el compromiso de Hamás con una paz duradera y una solución de dos Estados en el debate previo a la votación. Afirmó que, aunque Estados Unidos apoya una paz duradera para israelíes y palestinos, no respalda los llamamientos a un alto el fuego inmediato.

Reconociendo el trágico ataque del 7 de octubre de Hamás contra civiles israelíes, es crucial señalar que la resolución de la ONU se centraba en detener los bombardeos contra civiles en Gaza. La caracterización de la resolución como desequilibrada por parte del embajador Wood plantea interrogantes, especialmente en relación con la actual crisis humanitaria en Gaza.

A diferencia de los trágicos acontecimientos del 7 de octubre, en los dos meses siguientes se produjeron más de 17.000 muertes en Gaza, principalmente entre mujeres y niños que no tenían ninguna relación con Hamás. Más allá de la pérdida de vidas, los bombardeos han devastado recursos esenciales en Gaza, como el agua potable, la electricidad y numerosos hospitales.

La abundancia de las redes sociales ha puesto en primer plano imágenes desgarradoras: niños heridos que intentan rescatar a sus padres de entre los escombros e historias desgarradoras de profesionales sanitarios obligados a abandonar a recién nacidos tras los bombardeos de hospitales.

Abogar por un alto el fuego y el fin de los ataques contra civiles no niega la búsqueda de justicia por el atentado del 7 de octubre. Es crucial separar a los culpables de los inocentes, garantizando que los no implicados en la tragedia no carguen injustamente con sus consecuencias. En estos tiempos difíciles, es esencial adoptar un enfoque equilibrado y compasivo para atender las urgentes necesidades humanitarias de Gaza, al tiempo que se busca una solución justa al conflicto en general.

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Gerardo Ortiz
Gerardo Ortiz
Gerardo Ortiz. Como diría el fallecido Mauricio Garcés: «Un hombre ni demasiado joven y demasiado viejo con mucho pasado, pero con más por venir».
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