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Elecciones Brasil 2022: LOS DERECHOS Y LA DEMOCRACIA EN PELIGRO

SAN FRANCISCO, California. 29 de septiembre de 2022.

A pocos días del 2 de octubre, primera vuelta de las elecciones nacionales de Brasil para elegir presidente, Congreso nacional, gobernadores y legislaturas estatales, las instituciones democráticas del país están bajo gran presión.

El candidato de la oposición, el expresidente Inácio Lula da Silva, lidera con amplios márgenes en prácticamente todas las encuestas, pero el actual presidente, Jair Bolsonaro, ha rechazado abiertamente la legitimidad de cualquier resultado posible que no sea su reelección, movilizando a sus seguidores para que hagan lo mismo. La preocupación de que las acciones antidemocráticas puedan desencadenar un retorno al gobierno militar es muy amplia. A ello, se le suma la preocupación de prácticas electorales injustas e incluso por amenazas físicas, especialmente contra los candidatos negros e indígenas, activistas sociales y académicos que se han manifestado en contra de las prácticas cada vez más autoritarias.

Global Exchange, organización internacional de derechos humanos con sede en San Francisco, en colaboración con el equipo de comunicación de Peninsula 360 Press, realizaron recientemente una misión de investigación en Brasilia y Río de Janeiro, en Brasil, para conocer y documentar las condiciones sociopolíticas previas a las elecciones.

El equipo estuvo en Brasilia y Río de Janeiro entre el 30 de agosto y el 8 de septiembre de 2022. Se efectuaron numerosas entrevistas individuales y colectivas –grupos focales– a brasileños de a pie, así como a periodistas y reconocidos académicos especializados en democracia, derechos humanos, justicia social y medioambiente.

Paralelamente, un equipo de científicos de datos de Península 360 Press inició el análisis del uso de las redes sociales para difundir información falsa y mensajes de odio en el contexto de las elecciones brasileñas.

Contexto electoral

El próximo 2 de octubre se celebran elecciones en Brasil. No sólo está en juego la presidencia del país, sino también varios cargos de elección popular: la vicepresidencia, los gobernadores y vicegobernadores de los estados, así como parte del Congreso Nacional.

Este proceso electoral ha ido acompañado de un intenso enfrentamiento político entre los dos principales candidatos: Luiz Inácio Lula da Silva, expresidente y candidato de izquierda del Partido de los Trabajadores -PT-; y el actual presidente que busca la reelección, Jair Bolsonaro, del Partido Liberal de extrema derecha.

Además, habrá otros 11 aspirantes a la presidencia de diferentes partidos políticos que representan una amplia gama de inclinaciones ideológico-políticas.

En Brasil, el voto es obligatorio para todos los ciudadanos mayores de 18 años. En las elecciones presidenciales se celebra una primera ronda y, si ningún candidato obtiene el 50% + 1, una segunda ronda final.

La primera ronda de este año se celebrará el 2 de octubre. Si ningún candidato obtiene la mayoría, los dos primeros contendientes volverán a competir el 30 de octubre.

También se eligen los gobernadores y vicegobernadores, así como el Senado Federal. 81 senadores que representan un tercio de la cámara estarán en la papeleta del 2 de octubre.

En el caso de los miembros de la cámara de diputados, se elegirán a sus 513 miembros y tendrán candidatos electorales en 27 circunscripciones; asimismo, los miembros de las asambleas legislativas se elegirán a nivel estatal.

El actual presidente, Jair Bolsonaro, ha obtenido sistemáticamente resultados significativamente inferiores a los de su oponente Lula da Silva en las encuestas realizadas durante de 2022. Debido al gran número de candidatos, es probable que haya una segunda vuelta electoral; sin embargo, las encuestas indican que el electorado de Brasil se inclina fuertemente por recuperar al izquierdista y expresidente Lula da Silva.

Es en este contexto en el que el presidente Bolsonaro ha ampliado sus quejas infundadas sobre la posibilidad de fraude en el sistema electoral –todo electrónico– de Brasil. Muchos de los brasileños con los que hablamos creen que está haciendo esto para señalar su intención de ignorar los resultados de las elecciones si no le favorecen.

Resultados:

Medioambiente y derechos humanos

Según el Dr. Celso Sánchez, biólogo, y profesor de la Universidad Federal de Río de Janeiro –UNIRIO–, el gobierno del presidente Jair Bolsonaro se ha caracterizado por una devastación ambiental sin precedentes en Brasil, especialmente en la Amazonía, considerada el pulmón del mundo; así como un «aumento significativo de violaciones de los derechos humanos».

Por ello, según Sánchez, director de GEAsur, laboratorio de estudios ambientales de UNIRIO, estas elecciones son «absolutamente importantes porque la continuidad de la vida está en riesgo no sólo en Brasil sino en todo el mundo».

Sánchez señala que los 305 pueblos indígenas de Brasil, así como las comunidades afrodescendientes –llamadas quilombolas– han recibido algún tipo de «amenaza» por parte del actual gobierno. Hay 6000 territorios quilombolas en el país.

Brasil no sólo es un país megabiodiverso, sino que también tiene una megadiversidad social. Lo que amenazó mucho a los pueblos indígenas y a los pueblos originarios tradicionales fue un incentivo subliminal para que grupos paramilitares, grupos ilegales de garimpo –interesados en hacer garimpo de oro– avanzaran sobre territorios indígenas, destruyendo sus territorios donde, al mismo tiempo, hubo una disminución de las operaciones policiales, un desmantelamiento de la Policía Federal y del órgano de control ambiental.

Sánchez agrega que la administración del presidente Bolsonaro también ha descuidado gravemente los incendios forestales masivos en la Amazonía en los últimos cuatro años, que han tenido un impacto global.

Tuvimos incendios históricos en biomas muy frágiles y específicos, como el Pantanal, que ardió en proporciones sin precedentes, como el bioma de la Mata Atlántica, uno de los puntos álgidos de biodiversidad del planeta Tierra… Así que fue una secuencia de dramáticos fenómenos de ecocidio que han tenido una influencia muy visible en los cambios climáticos locales, en las microclimatologías, en los patrones de distribución de los vientos y las lluvias.

El gobierno de Bolsonaro, sostiene Sánchez, desmanteló un sistema de observación satelital de la Amazonía, lo que ahora impide tener datos precisos sobre el desastre ecológico.

Participación política y violencia

En respuesta al «ecogenocidio», como Sánchez llama a la devastación ambiental en Brasil, los pueblos originarios se han organizado no sólo para resistir, sino también para reexistir a través de la creación de colectivos, redes de apoyo y candidatos minoritarios que jugarán un papel esencial en estas elecciones. A esto, se suma el esfuerzo de artistas, periodistas y académicos que no sólo investigan el ecogenocidio, sino que lo denuncian.

Estas candidatas «son predominantemente femeninas, negras e indígenas. El papel que tienen hoy las mujeres negras, por supuesto, dado el gigantesco legado de Marielle Franco y la semilla de esperanza que representa hablar en esta sede de ocupación política, la importancia de las mujeres negras indígenas, afroindígenas… o como preferimos llamarlas: afropindorámicas… porque pindorama era el nombre que le daban al continente nuestros ancestros indígenas».

La juventud afroindígena también tiene una vasta participación, ellos han organizado las marchas: la marcha de las Margaritas, la marcha de las mujeres negras, la marcha de las mujeres indígenas; de aquí, salieron muchos líderes artísticos posteriormente.

Pero la defensa del territorio y de los derechos humanos en Brasil puede ser muy letal. Un caso reciente es el asesinato del indigenista Bruno Pereira y del periodista británico Dom Phillips, desaparecidos el 5 de junio de 2022 en el valle de Yavari. Sobre este homicidio, el periódico Falha de S. Paulo expresó: «La tragedia expone a la Amazonía como una tierra sin ley patrocinada por Bolsonaro».

Sánchez asegura que Brasil vive un «momento dramático de violencia». Tras el asesinato de la concejala negra Marielle Franco, en 2018, en Río de Janeiro, muchas mujeres negras de todo el país siguieron su legado de activismo social; sin embargo, Sánchez denuncia que la violencia política contra estas activistas, e incluso con los académicos que trabajan con ellas, ha aumentado en el actual contexto electoral: «Se reciben amenazas casi a diario». El propio Sánchez ha sido amenazado.

Estamos viviendo una situación dramática de amenazas reales y virtuales, una situación compleja porque, por ejemplo, en las zonas más afectadas del centro de Río de Janeiro, tenemos la acción de grupos paramilitares que ya han dicho –yo fui testigo de ello– que no permitirían que la gente votara por Lula en determinadas partes.

Es un momento muy complejo, desafiante y de creciente odio porque, lo que vemos, es un presidente que tiene un discurso de odio… está imponiendo un tono cada vez mayor de su discurso y no sé cómo vamos a parar eso, es dramático.

Los discursos y acciones de Bolsonaro, según los académicos, mantienen al país en un nivel de tensión muy alto que sigue aumentando a medida que se acerca el día de las elecciones.

El periodista Fernando Cruz explica que «mientras Bolsonaro continúe socavando la democracia de la nación, Lula ha hecho de la pobreza y la desigualdad una prioridad clave, un mensaje que resuena con muchos que recuerdan los logros sociales alcanzados durante su anterior mandato. Aun así, el país sigue profundamente dividido, con crecientes temores de violencia política el día de las elecciones y preocupaciones sobre la posición de los militares ante una posible crisis si Bolsonaro se niega a aceptar la derrota. Muchos brasileños aún recuerdan vívidamente las dos décadas de gobierno militar represivo que terminó en 1985».

Esta división política, como sugieren los expertos, sólo crea más tensión en el país, y estamos viendo cómo surgen crímenes violentos en todo Brasil.

Hace dos meses, el 10 de julio, un agente mató al líder local, Marcelo Arruda, tesorero del Partido de los Trabajadores –PT– en Foz do Iguaçu. Mientras Arruda celebraba su cumpleaños número 50, un agente penitenciario, Jorge José da Rocha Guaranho, invadió la fiesta privada al grito de: «¡Aquí estamos para Bolsonaro!», y disparó a Arruda hasta matarlo. A Arruda le sobreviven una esposa y cuatro hijos, entre ellos, un bebé.

En Finsocial, Goiânia, un asesor empresarial de 40 años llamado Davi Augusto de Souza, recibió un disparo en la pierna el 31 de agosto de 2022 por parte del cabo de la Policía Militar, Vitor da Silva Lopes, durante una pelea sobre política en una iglesia, de acuerdo con lo dicho por la familia de Souza. Como informó el Correio Braziliense, el testimonio del hermano de Souza afirmó que la pelea comenzó con «un debate sobre si los miembros de la iglesia debían apoyar al gobierno o no, y que los miembros no debían votar a la izquierda, como indicaban los líderes», informó.

Sólo unos días después, un artículo del diario El País informó que una discusión política desembocó un asesinato en una zona rural del estado de Mato Grosso, en el interior del país. Según datos de la Policía Civil, Rafael Silva de Oliveira, de 24 años y partidario del presidente Jair Bolsonaro, apuñaló hasta la muerte a Benedito Cardoso dos Santos, de 44 años y partidario de Lula da Silva, después de que una acalorada discusión sobre política se saliera de control el 7 de septiembre de 2022. La policía no tiene dudas sobre el móvil político del asesinato.

La campaña electoral de 2022 ha acumulado episodios de violencia contra candidatos y simpatizantes de partidos de izquierda. La candidata a diputada federal Vanessa Negrini, del Partido de los Trabajadores, y sus partidarios fueron amenazados dos veces en el mismo día, en Guará, el 11 de septiembre de 2022.

André Borges, politólogo de la Universidad de Brasilia, considera que las elecciones en Brasil son importantes porque, aunque hay pocas posibilidades de que se produzca un golpe de Estado, es muy probable que se produzca una violencia política similar a la ocurrida en Estados Unidos cuando los partidarios de Donald Trump asaltaron el Capitolio.

«La gente está de acuerdo en que la probabilidad de un golpe de Estado es muy baja, es muy poco probable que vayamos a tener una ruptura con la democracia, pero creo que hay una preocupación de que pueda haber algún tipo de violencia política, algún tipo de repetición de lo que ocurrió en Estados Unidos después de las últimas elecciones cuando los partidarios del expresidente invadieron el Capitolio, tenemos esa preocupación».

Sin embargo, aunque hay escepticismo sobre un golpe de Estado, la población vive con miedo a expresar sus ideas políticas debido a los, cada vez más frecuentes, ataques de los partidarios de Jair Bolsonaro a cualquiera que demuestre su apoyo a Lula.

Según el estudio «Violencia y Democracia: Panorama Preelectoral Brasil 2022», publicado el 17 de septiembre, siete de cada diez personas afirman tener miedo de ser agredidas físicamente por sus opiniones políticas.

El instituto de investigación Datafolha encuestó a 2100 personas mayores de 16 años en todo el país entre el 3 y el 13 de agosto.

El 67.5% de los encuestados afirmó tener miedo de ser víctima de una agresión y el 3.2% dijo haber sido amenazado por motivos políticos en el último mes, lo que equivale a 5.3 millones de brasileños y brasileñas.

Además, el documento enumera una serie de ataques que los partidarios de Lula han sufrido en las últimas semanas, como asesinatos a manos de la policía de Bolsonaro, ataques con heces a quienes apoyan a Lula, entre otros.

Estos actos violentos cobran mayor relevancia a medida que se acerca la fecha de las elecciones.

La narrativa antidemocrática de Bolsonaro

No puede descartarse la posibilidad de que Bolsonaro gane las elecciones, dice el Dr. Adrian Albala, profesor del Instituto de Ciencias Políticas de Brasilia; sin embargo, las encuestas de opinión indican que el presidente se perfila a perder las elecciones y, por ello, está construyendo una narrativa de fraude que, en caso de que Bolsonaro pierda, podría detonar la violencia de sus partidarios, muchos de los cuales son militares, policías e incluso civiles armados.

La narrativa de Bolsonaro a lo largo de las elecciones ha sido antidemocrática, afirmando que no se puede confiar en el sistema electoral y que, según él, en Brasil puede haber fraude.

«Sin embargo, hay que recordar que el actual presidente –Bolsonaro– y sus hijos fueron elegidos a través del mismo sistema democrático que él critica hoy», explica Carolina Botelho, politóloga de la UERJ.

Botelho, que es profesora e investigadora del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva y Social/Mackenzie y asociada al Laboratorio de Estudios Electorales, explica que «cuando las personas validan las intenciones de Bolsonaro, su narrativa antidemocrática y la dinámica electoral que intenta poner en marcha, podemos percibir que esto tiene que ver más con la creación de una solución para él en caso de perder las elecciones. Hasta este momento, no hay pruebas de fraude en las elecciones. De lo que sí tenemos evidencia, hasta ahora, es de que las posibilidades de reelección de este presidente son muy bajas y han empeorado con el tiempo».

La experta en comunicación política y opinión pública, Botelho, dice que «una forma en que Bolsonaro podría resolver los futuros resultados en la elección es desacreditando al sistema electoral. A pesar de que la justicia electoral ha respondido con firmeza a sus acusaciones y ha mostrado a la población –que ya entiende y conoce su sistema democrático– que el fraude no es posible y que la narrativa antidemocrática de Bolsonaro es un intento de obtener alguna ventaja política en caso de ser derrotado».

Cruz, por su parte, escribe que «para Bolsonaro, la amenaza de Alexandre De Moraes [jurista brasileño, recién nombrado actualmente presidente del Tribunal Superior Electoral y magistrado del Supremo Tribunal Federal] proviene en parte de su enfoque en la desinformación política en línea, que ha sido una herramienta clave para Bolsonaro a lo largo de su presidencia, lo que le permite dar forma al mensaje sobre una serie de cuestiones, desde las vacunas contra COVID-19, hasta la deforestación del Amazonas y, por supuesto, las próximas elecciones».

En términos técnicos, André Borges explica que las elecciones en Brasil están centralizadas y funcionan con un sistema de voto electrónico que, por un lado, garantiza que todos los estados tengan el mismo sistema de recuento de votos supervisado por el Tribunal Superior Electoral y, por otro, permite que haya menos errores a la hora de contar los votos.

Sumado a esto, se ha investigado con pruebas e incluso con preguntas a hackers especializados si les sería posible hackear el sistema electoral y han explicado que no sería posible.

«No hay ningún elemento que señale la posibilidad de un fraude, en realidad esto es sólo una narrativa que están creando porque al final Bolsonaro y algunos militares están conectados con Bolsonaro y con la extrema derecha en Brasil, no quieren aceptar el resultado en caso de que sean derrotados».

Otro elemento que ha jugado en contra de Bolsonaro fue su respuesta a la pandemia del COVID-19, especialmente por sus constantes declaraciones en las que subestimaba la pandemia al considerar a la enfermedad como una simple gripe. Además, la vacunación en Brasil fue lenta en comparación con otros países de la región como Chile.

Pero, según Borges, la razón por la que Bolsonaro probablemente podría perder las elecciones está relacionada principalmente con la economía.

«¿Por qué Bolsonaro va a perder las elecciones? Es por la economía. Por eso Lula, del Partido de los Trabajadores, es mucho mejor entre la gente pobre, porque tienen esos recuerdos de su gobierno, del gobierno de Lula cuando la inflación era baja y la economía crecía, y lo comparan con lo que está pasando ahora».

Pero, según Borges, la razón por la que Bolsonaro probablemente podría perder las elecciones está relacionada principalmente con la economía.

El discurso antidemocrático de Bolsonaro en las redes sociodigitales

Durante las elecciones de Brasil de 2022, hemos registrado una reedición del peligroso discurso antidemocrático de Jair Bolsonaro. Este se cristaliza en diferentes expresiones, muchas veces bajo un aparente velo democrático; el discurso de Bolsonaro sigue siendo autoritario y se niega a aceptar la horizontalidad como ideal democrático.

Bolsonaro ha difundido un mensaje antidemocrático a través de las redes sociales. Desde su primera candidatura, ha basado la difusión de sus mensajes en las redes sociales. Por lo tanto, es a través de ellas que podemos identificar aquellos significados donde se consolida su posición ideológica, lo que, a su vez, nos permite seguir la voz de sus seguidores. En este informe, sólo tocaremos dos elementos: las luchas por la igualdad de género y la reivindicación de Bolsonaro sobre los recursos ambientales para el «desarrollo».

• Combate a las luchas por la igualdad de las disidencias de género. El discurso de Bolsonaro ha combatido cualquier expresión que permita la inclusión de las disidencias de género, situación que podemos identificar en su categórico rechazo al lenguaje inclusivo.

Un ejemplo de esto fue durante el discurso de Bolsonaro en Brasilia durante el desfile del bicentenario, donde llamó a sus seguidores a mostrar «virilidad» y conseguir una «mujercita» que los acompañe en sus vidas.

Su posición «profamilia» se declara en contra de las familias homoparentales. Su discurso condena tanto la disidencia como las configuraciones familiares que no se adhieren a la «familia tradicional». Ambos rompen con la noción democrática de la inclusión de diferentes formas sociales, ya que parten de una jerarquía de valores donde los «superiores» pueden imponer sus formas de vida a los «inferiores».

En la primera captura (figura 1) encontramos el mensaje de Bolsonaro desde su cuenta de Instagram –con 21.3 millones de seguidores– donde condena la oficialización del lenguaje inclusivo o neutro en Argentina.

Ya que eso agrega una condición de riesgo a sus «hermanos argentinos» a quienes encomienda a Dios. Dos elementos centrales en esta pieza consisten en la condena del lenguaje que da voz a la disidencia sexo-género, que contrasta con su encomienda a Dios y, por lo tanto, se vincula con los movimientos religiosos que también rechazan esta transformación del lenguaje.

Elecciones Brasil
Figura 1. Fuente: Instagram Jair M. Bolsonaro

Un segundo mensaje, que también apela al apoyo de los votantes más religiosos, consiste en su apoyo a la familia tradicional.

Al contrario de las reivindicaciones feministas, en las que el movimiento busca la libertad en las opciones reproductivas, la posición del candidato rechaza el derecho de las mujeres a la interrupción del embarazo, asumiendo como propia la condena hecha por los grupos religiosos.

Bolsonaro se muestra en este vídeo (figura 3) alcanzando a un bebé en medio de la multitud y levantándolo para que todos lo vean. El vídeo va acompañado de la música “The Circle of Life” de la banda sonora de la película de Disney, “The Lion King”.

La figura 2 es una captura del Twitter de Bolsonaro que dice: «Un bebé que tiene siete meses de gestación, no es cuestión de discutir la forma en que fue concebido, si es apoyado por la ley o no. Es inadmisible hablar de ¡de quitarle la vida a este ser indefenso!».

Figura 2. Fuente: Twitter Jair M. Bolsonaro
Bolsonaro
Figura 3. Fuente: Tik Tok Jair M. Bolsonaro

Desarrollismo. El gobierno de Bolsonaro busca «desarrollar» la Amazonía a través de su transformación en un espacio de explotación capitalista. Por la misma razón, existe una visión de la población nativa como «atrasada» y de oposición al progreso y al desarrollo. Esta idea presenta a la población indígena como una que «necesita» ser transformada para ser incluida dentro del vértigo capitalista, encontrando así una mirada imperial donde no hay respeto por otras formas de vida. De esta forma, la imposición «desarrollista» esconde la destrucción del otro. Por la misma razón, no hay una visión democrática de las poblaciones nativas.

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Figura 4. Fuente: Telegram Jair M. Bolsonaro

La figura 4 –publicada en la cuenta oficial de Telegram de Jair Bolsonaro– muestra a la población nativa como deseosa de progreso. Donde el tocado y la vestimenta tradicional contrasta con las posibilidades que representa la conexión al mundo de las redes sociodigitales. Este aparente beneficio es una imposición de un tipo de sociedad sin dar voz a las comunidades nativas. Por lo tanto, esta imagen se elabora en torno al contraste entre el desarrollo y el atraso.

Los mensajes del presidente Bolsonaro sólo parten de su relato. Su impacto se expande a partir de una serie de nodos dominantes en las diferentes redes sociodigitales que buscan –a través de opiniones de alto impacto– dominar la conversación. Por lo tanto, no hay una lógica de diálogo, sino que se busca la manipulación para atacar al adversario. En la plataforma de Twitter, destacan algunos: i) Flavio Bolsonaro (@flaviobolsonaro), hijo del presidente, que desde su posición de senador de la república es uno de los nodos más destacados del clan Bolsonaro. Un personaje acusado en los medios de comunicación por sus gastos extravagantes; ii) Braga Netto (@braganotto_gen) exmilitar y candidato a vicepresidente. Un usuario conservador con profundos vínculos con la élite militar brasileña; iii) Tarcísio Gomes de Freitas (@tarcisiogdf), candidato al gobierno de San Pablo y que también promulga el rechazo a los derechos de la disidencia de género; iv) Rico Pinheiro (@ ric0_pinheir0) empresario brasileño que promueve una política desarrollista a partir de las acciones de empresas privadas; y Alexandre Padrao (@PadraoeAlexandre. ), activista antipetista en redes sociodigitales.

Las elecciones en Brasil plantean una reedición de las propuestas políticas de Bolsonaro. Propone continuar con un modelo liberal de desarrollo –ahora al amparo de las ideas tradicionales– que busca continuar con la explotación ilimitada de los cuerpos y la selva desde una posición imperial antidemocrática que no considera otras formas de vida y, por el contrario, busca imponer –muchas veces desde las redes sociodigitales– un modelo de destrucción y discriminación hacia diferentes minorías. Por lo tanto, desde un punto de vista crítico, debemos condenar estas posiciones que, bajo un manto de democracia, buscan legitimar la exclusión de otros.

Cobertura de las elecciones de Brasil por parte de Global Exchange

Global Exchange ofrecerá una cobertura de las elecciones en Brasil, tanto en la primera vuelta, el 2 de octubre de 2022, como en la vuelta final, el 30 de octubre de 2022.

Nuestro equipo, compuesto por periodistas internacionales y locales distribuidos en Brasilia, Río de Janeiro, San Pablo, Salvador de Bahía y la Amazonia, producirá reportajes y contenidos multimedia en inglés y español que los medios de comunicación interesados en el material podrán publicar en sus plataformas.

Este trabajo se realiza en colaboración con Península 360 Press, Rompeviento TV, Ethnic Media Services, Brasil de Fato y Peoples Dispatch, Levante Popular da Juventude y Movimento Brasil Popular.

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