
Forjados entre montañas, barrancas y caminos de tierra, cinco atletas indígenas mexicanos cruzaron el mundo para conquistar una de las carreras más exigentes del planeta: el Maratón de la Gran Muralla China.
Entre miles de escalones de piedra, pendientes imposibles y un recorrido que desafía incluso a corredores profesionales, los mexicanos provenientes de comunidades rarámuri y mixtecas dominaron el podio del 23 Maratón de la Gran Muralla, celebrado este pasado fin de semana en Huangyaguan, China.
La escena parecía improbable: hombres y mujeres nacidos en algunas de las regiones más apartadas de México superando a corredores internacionales sobre uno de los monumentos más emblemáticos del mundo.
Pero para ellos correr nunca ha sido solo un deporte.
“Nacimos corriendo. Desde que éramos chiquitos echábamos trote, ya fuera detrás de los animales o simplemente jugando. Es una herencia que nos han dejado nuestros padres y abuelos”, contó Antonio Ramírez Hernández, corredor rarámuri de 28 años y ganador absoluto del maratón varonil de 42 kilómetros.
Ramírez, originario de la Sierra Tarahumara, en el estado de Chihuahua, terminó la prueba con un tiempo oficial de 3:27:06, de acuerdo con los resultados del evento.
Acostumbrado a correr con huaraches tradicionales de suela de llanta, Antonio tuvo que adaptarse al asfalto y utilizar tenis debido a las condiciones del recorrido chino. Aun así, mantuvo el ritmo en una competencia marcada por más de 5 mil escalones distribuidos a lo largo de la Muralla.
“No pensé en nada. Durante la carrera la meta era llegar, nada más… Es muy emocionante haber ganado”, dijo tras la competencia.
La victoria mexicana no terminó ahí, pues en la rama femenil del maratón, Sabina Martínez León, también rarámuri, obtuvo el tercer lugar con tiempo de 4:44:22. Mientras tanto, en el medio maratón de 21 kilómetros, las corredoras mixtecas Miriam Morales Hernández y Balbina Morales Santiago hicieron el uno-dos femenil.
Miriam ganó con 1:38:49 e impuso además un nuevo récord en la categoría, mientras que Balbina llegó en segundo lugar con 1:57:59. En la rama varonil del medio maratón, José Mario Ramírez Hernández consiguió el segundo puesto con 1:56:41.
Los resultados oficiales fueron publicados por la organización del evento, considerado uno de los maratones más duros del mundo por sus cambios de altitud, escaleras y clima extremo.
En medios mexicanos y asiáticos, las imágenes de los corredores indígenas avanzando sobre la Gran Muralla llamaron la atención no solo por el triunfo deportivo, sino por el simbolismo cultural.
Los rarámuri —cuyo nombre puede traducirse como “los de los pies ligeros”— han sido reconocidos internacionalmente por su extraordinaria resistencia física y tradición de carreras de larga distancia en la Sierra Tarahumara. Su historia inspiró investigaciones científicas, documentales y libros como Born to Run, que popularizó globalmente su capacidad para recorrer enormes distancias.
En tanto, las corredoras mixtecas llevaron hasta China otra historia de resistencia: la de mujeres indígenas mexicanas que, desde comunidades rurales del sur del país, hoy destacan en competencias internacionales.
La carrera, organizada desde 1999, atraviesa una de las zonas más emblemáticas de la Gran Muralla, a unos 130 kilómetros de Pekín, y reúne cada año a corredores de decenas de países.
Pero este año, el protagonismo fue mexicano. Entre banderas, cámaras y corredores extranjeros exhaustos por la dureza del trayecto, fueron los atletas indígenas quienes avanzaron con paso firme sobre las piedras milenarias de China.
Desde la Sierra Tarahumara y la Mixteca hasta la Gran Muralla, el mensaje quedó claro: la resistencia que nace en los pueblos originarios mexicanos también puede conquistar el otro lado del mundo.
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