
Con la disminución de la vacunación por diversos factores como la desinformación, el acceso a servicios de salud o el temor a las acciones de inmigración, se ha generado el resurgimiento de enfermedades erradicadas como el sarampión, situación que preocupa a los expertos, pues está en riesgo la salud de la población más vulnerable, por lo que es necesario volver a la seguridad y eficacia de las vacunas.
“La enfermedad es algo malo; las vacunas son algo bueno; tenemos que volver a la seguridad y eficacia de las vacunas”, comentó Patsy Stinchfield, enfermera pediátrica especializada y directora ejecutiva de la Measles Collaborative, durante una sesión informativa realizada por American Community Media (ACoM).
Stinchfield comentó que se debe pensar en las personas que no pueden vacunarse, como los niños muy pequeños, embarazadas, personas con cáncer, de ese modo, “yo me protejo y protejo a mi familia; si me vacuno, estoy protegiéndonos a todos y eso te protege a ti también”.
La especialista pediátrica explicó que al disminuir los porcentajes de vacunas aplicadas se le brinda una oportunidad al sarampión de propagarse, “en una familia, estado o país se debe tener un 95 por ciento de vacunaciones, pues una sola persona puede infectar a dieciocho personas más”.
“Hemos eliminado el sarampión; esto significa que en Estados Unidos detuvimos la transmisión, pero no fue erradicado en el mundo y lo que tenemos que hacer es vacunar, mantener nuestro número de vacunación alto”, puntualizó Stinchfield.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) reportan 2170 casos de sarampión este año, hasta el 2 de julio, la cifra más alta en 35 años. En el caso de los adultos, se han identificado 625 personas mayores de 20 años que han padecido sarampión este año y, el pasado, 11 por ciento de los infectados con sarampión tuvieron que ser hospitalizados.
El doctor Andrew Pavia, profesor y jefe de la división de enfermedades infecciosas pediátricas de la Universidad de Utah, comentó que la comunidad no busca la atención médica a tiempo y, con los recursos limitados, se ha convertido en un desafío.
“Utah, como casi todos los estados, depende del gobierno para la financiación de salud pública y para detener estos brotes se necesita tener capacidad gubernamental, para buscar a las personas y aislarlas, lo que requiere muchos recursos y por los recortes se vuelve mucho más difícil”, dijo el especialista de la Universidad de Utah.
Pavia explicó que mucha gente no se vacuna ni se hace pruebas, pues muchos no confían en el sistema de salud del gobierno. Entonces, las cifras reales siempre se elevan: “al realizar los cálculos, si tenemos 700 casos, probablemente en realidad sean de mil 400 a 2 mil 800 casos”.
En Estados Unidos, un cuarto de los casos de sarampión han sido adultos, gente de más de 20 años; los niños menores de 5 años son más vulnerables y tienen mayor riesgo de llegar a un hospital.
En el caso de las mujeres embarazadas, el experto comentó que pueden infectar al bebé si se contagian en los últimos 10 a 14 días de embarazo, lo que podría causar incluso la muerte del bebé si se complica.
El doctor Benjamin Neuman, profesor de biología de la Universidad de Texas A&M, explicó que existen varias cepas de sarampión y el tipo que está actualmente se llama DA y es casi idéntico al virus que se reportó en Texas en 2025.
Neuman comentó que los virus van cambiando, pero las vacunas siempre son útiles, pues el sarampión se puede presentar hasta un mes o varios meses en el cuerpo, entonces vacunarse es la mejor opción.
“Como científico, mi meta es que no haya infecciones; esto es diferente a la salud pública, que trata de disminuir el impacto, pero desde mi perspectiva no es malo vacunarse, incluso con una segunda dosis”.
El doctor José Romero, profesor de Pediatría en el Departamento de Pediatría de la Universidad de Ciencias Médicas de Arkansas, habló sobre la importancia de vacunarse, pues si la desconfianza en las vacunas sigue incrementando se verá, “el brote de enfermedades que no se habían visto desde hace muchos años”, agregando que “aunque muchos países tienen buenos programas de inmunización, esos países también son víctimas de la desinformación y se está viendo cada vez más en Latinoamérica”.
Romero dijo que las vacunas contra el sarampión son efectivas y funcionan bien: “salvan vidas, hacen que podamos envejecer y son muy importantes para la salud”.
También se habló sobre la desinformación, pues se cree que la vacuna causa autismo en los niños o genera alguna consecuencia grave, información que carece de sustento.
Los expertos coincidieron en que es necesario generar confianza entre la población sobre las vacunas para hacer frente a la desinformación, desconfianza y temor a ser vacunados, de lo contrario, se incrementarán los casos de sarampión y otras enfermedades que habían sido controladas.
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