
El 3 de noviembre se votará sobre la posibilidad de hacer permanente un impuesto a las personas de altos ingresos que recauda más de 10 mil millones de dólares anuales para las escuelas y el sistema de salud, un recurso que resulta crucial para el acceso y desarrollo de los estudiantes.
La Proposición 3 plantea a los votantes si debe continuar la tasa impositiva ya existente del 2 por ciento a los residentes más ricos para apoyar el financiamiento de servicios esenciales. Al tratarse de una medida vigente, no se prevén pérdidas ni impactos adicionales significativos para quienes generan mayores ingresos, pero sí se consolida como una pieza clave para el desarrollo comunitario.
“Le pido a las personas que voten Sí a la Propuesta 3 porque, sin ella, vamos a perder millones de dólares y tendremos que decidir entre una enfermera o un consejero. Se requiere este financiamiento para la salud y la educación”, comentó Sheri Coburn, directora ejecutiva de la Asociación de Enfermeras Escolares de California (CSNA, por sus siglas en inglés).
Coburn explicó durante una sesión informativa realizada por American Community Media (ACoM), que uno de cada cinco niños llega a la escuela con problemas de salud mental, por lo que este apoyo resulta fundamental: “Por cada dólar que se invierte, ahorramos 15 dólares al detectar estas enfermedades a tiempo. Debemos asegurarnos de que los servicios estén disponibles”.
Además, una de cada tres escuelas cuenta con recursos limitados y alrededor de 3.4 millones de californianos podrían perder el acceso a servicios de salud debido a los recortes, una cifra que podría seguir aumentando. Asimismo, se registra un incremento del 14 por ciento en el número de niños con necesidades especiales —alrededor de 70 mil menores— que quedarían en riesgo sin este financiamiento.
Coburn subrayó que la Propuesta 3 protege a las escuelas locales y a la infancia, pues un alumno enfermo y sin atención médica no puede aprender de forma adecuada.
Por su parte, Karen Getman, abogada y experta en iniciativas electorales de California y financiamiento de escuelas públicas, explicó que estos impuestos se han vuelto esenciales para la entidad, especialmente ante la necesidad de compensar los recortes a nivel federal.
“En vez de reducir sus impuestos, les vamos a pedir que los mantengan en las tasas actuales. El impuesto sobre los ingresos en California es un sistema progresivo y esta tasa no se aplica hasta que una persona gana más de 371 mil dólares al año, alcanzando el nivel más alto para quienes superan los 743 mil dólares anuales”, precisó Getman.
La especialista añadió: “Realmente solo el 2 por ciento de las personas con mayores ingresos se verá impactado. El otro 88 por ciento no sufrirá ningún cambio. La tasa es la misma desde 2012; no la vamos a aumentar, simplemente no la estamos recortando”.
Getman puntualizó que, según diversos estudios, los contribuyentes no abandonan el estado por mantener esta medida: “Al liberar esos recursos, garantizamos el financiamiento para la salud”.
Eva Ruiz, integrante de la junta directiva del Distrito F de la Asociación de Maestros de California (CTA, por sus siglas en inglés), destacó que estos ingresos son indispensables para los distritos escolares: “Aporta previsibilidad para que podamos planificar con anticipación. Representa alrededor de 10 mil millones de dólares al año provenientes de ese 2 por ciento”.
Ruiz advirtió que no aprobar la medida sería “devastador para la comunidad”: “Si no pasa esta propuesta, tendremos menos programas para los estudiantes. Las escuelas y colegios se enfrentarán a despidos y recortes en servicios de salud porque nuestras escuelas dependen de estos ingresos para operar”.
Asimismo, explicó que la proposición garantiza que las escuelas públicas no pierdan recursos millonarios en un momento de constantes presiones para el sector educativo.
Jodi Hicks, presidenta y directora ejecutiva de las filiales de Planned Parenthood en California, señaló que el estado enfrenta un importante déficit en los servicios de salud que se profundizará hacia finales de año: “El impacto abarca áreas críticas, desde trabajadores vulnerables hasta equipos de primera respuesta. Continuar con el financiamiento actual es indispensable”.
Hicks agregó que el mayor impacto recae sobre las comunidades de color, pues las medidas de recorte suelen afectarlas directamente: “Esta iniciativa se podría sumar a recortes ya existentes, los cuales terminan afectando a California más que a cualquier otro lugar”.
Los expertos coincidieron en que la continuidad de este recurso resulta fundamental para garantizar la estabilidad del sistema educativo y de salud pública. Desde su perspectiva, el respaldo de los votantes a la medida asegurará la permanencia de programas clave y servicios de apoyo para estudiantes, docentes y la comunidad en general.
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