
El acordeón abrió paso a una historia que Los Tigres del Norte llevan décadas contando, pero antes de que sonara la primera canción, el productor de NPR Felix Contreras ya había puesto en palabras el peso de la presentación, conmovido hasta las lágrimas frente a sus compañeros de trabajo y a la banda mexicana.
“Nuestra comunidad está bajo ataque y no es la primera vez; nos quitan nuestra humanidad y estos caballeros nos la han devuelto”, dijo Contreras, conductor de Alt.Latino y productor de la sesión, antes de que los aplausos llenaran la oficina y comenzara “Somos más americanos”.
El verso “Yo no crucé la frontera; la frontera me cruzó” resonó en el pequeño escritorio de NPR como una declaración de identidad y pertenencia; para la agrupación, nacida en Mocorito, Sinaloa, y asentada en San José, la música ha sido durante casi seis décadas una manera de llevar las historias de sus comunidades al público.
Jorge, Hernán, Eduardo y Luis Hernández, junto con Óscar Lara, Juan Salazar y Giovanny Hernández, llenaron el espacio íntimo con acordeones, bajo, bajo sexto, saxofón y percusión, en una presentación que hizo convivir el sonido norteño con los recuerdos de familias que han vivido entre fronteras.
El repertorio pasó de la reivindicación migrante a las canciones de amor y desamor que también han acompañado a generaciones de seguidores; así, el grupo llevó al escritorio de NPR distintas facetas de su trayectoria, ligada a las historias cotidianas de su público.
Después de “Somos más americanos”, interpretaron “Golpes en el corazón”, “Quiero volar contigo” y “Ni parientes somos”; mientras la banda recorría su repertorio, las cámaras enfocaron a hombres, mujeres y niños que cantaban junto con los músicos.
La presentación formó parte de El Tiny, la programación de NPR por el Mes de la Herencia Hispana, que este año reunió sonidos de jazz, tejano, norteño y ska entre el 15 de septiembre y el 15 de octubre; Los Tigres cerraron la serie con una actuación que puso las historias migrantes en el centro de la celebración.
Al terminar “Ni parientes somos”, los integrantes se tomaron de las manos y las levantaron, como señal de despedida, pero el público pidió otra canción; Jorge Hernández preguntó si preferían “Tres veces mojado” o “La puerta negra” y la respuesta unánime decidió el cierre.
Para Jorge Hernández, la invitación tuvo también un significado especial, dijo a Los Angeles Times que la presentación fue “algo hermoso e histórico” y que debió ocurrir diez o quince años antes, aunque las agendas de la banda y NPR no habían coincidido.
Hernández explicó que el grupo quiso aprovechar el alcance de Tiny Desk para acercar a nuevos públicos a las dificultades que enfrentan los migrantes; al hablar del compromiso de los artistas con su comunidad, resumió su postura con una frase: “no puedes quedarte callado”.
También dijo que Los Tigres han cantado sobre migración y los problemas de su comunidad desde la década de 1970, y expresó su deseo de que más personas escuchen sus canciones y las traduzcan al inglés para conectar con sus letras.
El vocalista agregó que espera que las nuevas generaciones conozcan la historia de su comunidad a través de la música, sepan qué defienden y encuentren herramientas para enfrentar momentos difíciles; una convicción que explica por qué, para Los Tigres, cantar también significa informar y acompañar.
Al final, el escritorio volvió a ser parte de una oficina, pero por unos minutos había sido escenario, frontera y punto de encuentro para quienes reconocieron su propia historia en las canciones.
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