Tuesday, July 28, 2026

Sin información y compromiso, medicamentos para bajar de peso son un riesgo: expertos

Medicamentos para bajar de peso se pueden convertir en un riesgo para la salud, sino se tiene la información necesaria y se realiza un cambio de vida saludable.
Medicamentos para bajar de peso se pueden convertir en un riesgo para la salud, sino se tiene la información necesaria y se realiza un cambio de vida saludable. Imagen: Edición de Canva

Actualmente, 29 millones de adultos estadounidenses utilizan un GLP-1, un medicamento para tratar la diabetes tipo 2 y que también es utilizado para bajar de peso; sin embargo, no todos conocen los riesgos y comienzan a consumirlo sin la información necesaria, pues es un tratamiento a largo plazo que requiere un estilo de vida saludable para evitar tener consecuencias negativas en la salud. 

Estos medicamentos ayudan a realizar la transición a una vida más saludable, pero no pueden tomarse a la ligera, pues es un compromiso a largo plazo. Muchos dejan de consumirlos al notar los cambios y “los pacientes que descontinúan el medicamento aumentan de peso después”, comentó la doctora Jena Shaw Tronieri, investigadora del centro para trastornos del peso y la alimentación de la Universidad de Pensilvania.

During a briefing held by American Community Media (ACoM), la doctora puntualizó que estos medicamentos cambian los signos biológicos para disminuir el apetito y no querer comer demasiado, entonces bajan más peso incluso que cuando realizan una dieta baja en calorías, pues desaparece la ansiedad por comer.

Shaw Tronieri explicó que durante un estudio que duró 60 semanas, notaron que el hambre disminuyó; por lo tanto, la comida que ingerían era menos. Para la semana 20 fue evidente la disminución del apetito, demostrando que estos medicamentos sí ayudan a comer menos hasta hacer la transición a una vida más saludable, pues el cuerpo ahora requiere menos calorías. 

La doctora Fatima Cody Stanford, profesora asociada de medicina y pediatría de la Facultad de Medicina de Harvard, habló sobre el problema de la obesidad, que no es del siglo XXI, sino una realidad fisiológica de hace cientos de años. 

Cody Stanford explicó que las mujeres llevan años cargando con un estándar de peso y belleza que se ha sumado a las disparidades por color y raza: “Cuando estamos hablando de disparidades en las mujeres afrodescendientes, tienen las cifras más altas”.

“Mi mensaje es que la obesidad en las mujeres afrodescendientes no es una historia que comienza con la comida rápida en 1970; esto empieza con la fisiología de la esclavitud, a través de generaciones de exclusión estructural de la educación, la alimentación y el cuidado de la salud”. 

Su mayor preocupación, son los pacientes con problemas de sobrepeso y de bajos recursos por los altos costos, ya que es un tratamiento a largo plazo, “hemos visto que si se deja de tomar estos medicamentos se vuelve al mismo peso en un 90 por ciento de los casos, desafortunadamente es un compromiso a largo plazo como cuando estás tratando cualquier enfermedad crónica”.

Por su parte, el doctor Dan Cooper, profesor de pediatría de UC Irvine, habló sobre el uso de los medicamentos en la adolescencia y los periodos de crecimiento, que pueden presentarse como un riesgo en los jóvenes.

A diferencia de los adultos, los niños y adolescentes aún están en etapas de desarrollo físico y mental, por lo que es riesgoso comprometerse a estos tratamientos que son a largo plazo.

Cooper puntualizó que es mejor invertir en educación saludable, “de los millones de dólares que se están usando para desarrollar esta droga, ¿qué tal si se invierte un poco de eso en actividades para los niños? Por ejemplo, en la educación física, para que los adolescentes entiendan la importancia del ejercicio, entonces, no estaría viendo a un niño de 12 años pesando 300 libras”.

El especialista en pediatría advirtió que estos medicamentos son “una droga, pues uno no siente el mismo placer al comer; entonces, hasta que entendamos las consecuencias a largo plazo del tratamiento con estas drogas, tenemos que tener mucho cuidado al usarlas y ciertamente no podemos usarlas sin intervenciones de estilo de vida saludable”.

“Tenemos que tener los recursos suficientes para que cualquier niño que tome este medicamento tenga una intervención efectiva en su estilo de vida y si no hacemos eso, éticamente está mal”, agregando, “tenemos que asegurarnos de que les podemos dar la oportunidad de cambiar su  vida de manera positiva para algo que sea sostenible”.

Jasmyne Cannick, comentarista y periodista sobre raza, política y temas sociales, habló sobre su experiencia al consumir este tipo de medicamentos por más de tres años, pues pesaba 250 libras y no tenía buen estado de salud.

Cannick explicó que, al inicio bajo de peso, pero su proceso fue más a prueba y error, pues no le brindaron la información necesaria e incluso llegó al hospital por no consumirlo de la manera correcta, ya que requiere de grandes cantidades de agua y fibra suficiente, “estando en urgencias me dijo el doctor que es muy común con las personas que consumen GLP-1”.

“Ahora soy más consciente con mi ingesta de agua, aunque sí bajé de 30 a 40 libras hasta que en un momento dejé de bajar de peso”, agregando que tuvo que cambiar de medicamento recientemente, pero sigue comprometida con ser solamente saludable.

Los expertos coincidieron en que estos medicamentos deben ser tomados muy en serio, pues es necesario tener toda la información para tomar una decisión consciente, pues es un tratamiento a largo plazo que requiere cambiar el estilo de vida para que sea eficiente y no un riesgo para la salud.

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