
El aumento de las rentas movilizó este sábado a vecinos, voluntarios y personas afectadas por el costo de la vivienda, quienes salieron a recorrer las calles de Redwood City para promover la Medida E y llamar a la comunidad a participar en las elecciones del próximo 3 de noviembre.
La jornada comenzó en la sede de Faith in Action Bay Area, ubicada en Cassia Street. Entre oraciones, mensajes en español e inglés y explicaciones sobre la iniciativa, los asistentes se organizaron para visitar viviendas y negocios.
De puerta en puerta, entregaron materiales, respondieron preguntas y explicaron los alcances de una propuesta que busca limitar determinados aumentos de renta y ampliar las protecciones de los inquilinos. La actividad fue convocada para solicitar el voto favorable a la Medida E.
Para sus promotores, la discusión no se limita a cuánto puede aumentar una renta, también se relaciona con quiénes podrán permanecer en Redwood City y qué ocurrirá con la vida comunitaria y comercial si más familias tienen que marcharse.
Luz María Morales, residente de Redwood City, dijo que respalda la iniciativa porque considera que proporcionaría mayor estabilidad a las familias sin importar su origen.
“Estoy a favor porque es bienestar para la familia, para todas, ya sea latina o americana. No todos tenemos una casa y cada año o medio año nos suben la renta”, declaró en entrevista con Península 360 Press.
Morales aseguró que el costo de la vivienda ya está obligando a algunos residentes a abandonar la ciudad.
“Hay mucha gente que ya se está yendo porque ya no puede pagar”, afirmó. “Tenemos que luchar por aquella gente que no habla, que tiene miedo, pero nosotros tenemos valor”.
La salida de familias también puede repercutir en los establecimientos de la zona, pues menos vecinos pueden traducirse en menos clientes para mercados, restaurantes, peluquerías, talleres y otros negocios que dependen del consumo cotidiano de la comunidad.

El efecto también alcanzaría a los propietarios de tiendas y pequeñas empresas que necesitan contratar trabajadores cerca de sus establecimientos.
Y es que, cuando los empleados no pueden costear una vivienda en la ciudad, los negocios pueden enfrentar mayores dificultades para conservar personal y mantener sus operaciones.
No existe en los materiales de campaña una estimación sobre las posibles pérdidas para el comercio; sin embargo, la propia Ciudad de Redwood City reconoce que el mercado inmobiliario costoso y restringido y la creciente desigualdad de ingresos son factores que impulsan el desplazamiento.
La permanencia de los vecinos se convierte así en una cuestión económica y comunitaria pues cuando una familia se marcha también se rompen relaciones construidas durante años en escuelas, iglesias, comercios y organizaciones locales.
La Medida E aparecerá en la boleta electoral del 3 de noviembre y necesitará el respaldo de la mayoría de los votantes para ser aprobada, según la Oficina de Elecciones del Condado de San Mateo.
La iniciativa limitaría los aumentos anuales en las viviendas cubiertas a 5 por ciento o 60 por ciento de la inflación medida mediante el Índice de Precios al Consumidor, lo que resulte menor. Los propietarios podrían solicitar un incremento mayor cuando demuestren que aumentaron sus gastos operativos.
El límite de renta no se aplicaría a viviendas unifamiliares, condominios ni unidades construidas después de 1995. Tampoco restringiría el precio establecido cuando llega un nuevo inquilino, de acuerdo con la campaña Redwood City Asequible.
La propuesta también ampliaría las protecciones contra desalojos sin causa justa, establecería asistencia de reubicación en determinados casos y reforzaría los derechos de los inquilinos ante el acoso, la falta de reparaciones y las condiciones insalubres.
Además, crearía un programa municipal para administrar las reglas, recopilar información sobre las rentas, ofrecer educación comunitaria y supervisar las peticiones y audiencias.
Redwood City ya cuenta con una Ordenanza de Protección de Inquilinos, vigente desde enero, que exige causas justificadas para determinados desalojos y contempla asistencia para la reubicación, pero la Medida E impondría un límite de renta más estricto y modificaría parte de esas protecciones.
A estudio del Proyecto de Mapeo contra los Desalojos, citado por los promotores, encontró que 87 por ciento de las unidades de alquiler multifamiliares pertenece a corporaciones o fideicomisos inmobiliarios.
El análisis se concentró en propiedades de tres o más unidades y no incluyó viviendas unifamiliares ni dúplex. El estudio también concluyó que los propietarios particulares de Redwood City con menos de seis unidades controlan solamente 1.6 por ciento de las viviendas multifamiliares analizadas.
La iniciativa enfrenta oposición: el Concejo Municipal votó 6 a 0 en su contra después de recibir un análisis que estimó que su administración podría costar entre 5 y 11.1 millones de dólares anuales y requerir hasta 18 empleados.
Propietarios, organizaciones inmobiliarias y otros opositores argumentan que las nuevas reglas podrían desalentar la inversión, reducir la oferta de viviendas en alquiler y aumentar los costos administrativos.
El concejal de Redwood City Chris Sturken, quien ha expresado públicamente su respaldo a la Medida E, reconoció durante el encuentro que la iniciativa “no es perfecta” ni está libre de costos. Sin embargo, sostuvo que podría aplicarse de manera justa y efectiva mediante el trabajo conjunto de la comunidad y las autoridades municipales.
“Financiamos a los bomberos, la policía y la seguridad pública. ¿Por qué no también la vivienda?”, cuestionó Sturken. “Decimos que creemos que la vivienda es un derecho humano. Pero ¿cómo se ve eso en la práctica? La Medida E encarna ese valor”.
Con ese argumento, el concejal pidió a los electores apoyar la iniciativa en noviembre y afirmó que contribuiría a ofrecer estabilidad a las familias y evitar que más residentes pierdan sus viviendas o tengan que abandonar Redwood City.
Finalmente, Morales también dirigió un mensaje a los residentes que no pueden votar por carecer de la ciudadanía estadounidense. Los invitó a conversar con familiares, amigos y vecinos que sí estén habilitados para participar.
“No caigamos en decir ‘no puedo votar porque no soy ciudadana’. Podemos recomendar a alguien que sí es ciudadano. Si no recomendamos a nadie, entonces nos quedamos callados”, expresó.
Para Morales, la letra de la iniciativa resume lo que considera que está en juego para las familias de Redwood City.
“La E es esperanza. La E es también estabilidad”, concluyó.
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