Cómo surgió en Redwood City el Taller de Escritura Creativa

Estela Calapiz. Península 360 Press.

Presentación del Taller de Escritura Creativa, organizado por Casa Círculo Cultural, en la biblioteca pública de Redwood City.

Hace más de diez años, surge Casa Círculo Cultural, un espacio hecho para traer la cultura latinoamericana a esta parte del área de la Bahía. El sentido de este proyecto fue –y sigue siendo– que nuestras familias tengan un lugar de pertenencia y que sus hijos y las nuevas generaciones no se olviden de su lenguaje materno a través del arte, teatro, música, talleres creativos de escritura, talleres artesanales, convivencia comunitaria como clubes, cine debate, club del libro y programas de radio.

El trabajo comunitario se hace a través del voluntariado. En un principio, como se ve, esta meta parecía lejana y ambiciosa, pero se logró con el esfuerzo de muchas personas y con la tenacidad de su directora quien no se ha rendido, hasta la fecha, por lograr el cometido inicial.

En esta ocasión hablaré de cómo se inició «El Taller de Escritura Creativa» y de los beneficios que éste ha proporcionado a la comunidad de las familias migrantes que viven en esta parte de California. Les comentaré cómo nace la idea de involucrar a estas mujeres en la escritura: ésta surgió de la necesidad de generar un espacio de libre expresión al observar a las madres que esperaban a sus hijos a que salieran de los talleres que se ofrecen en La Casa Círculo Cultural, ellas comenzaron a formar un grupo en el que conversaban de manera espontánea, situación que nos llevó a pensar que esta socialización se podía canalizar en algún beneficio para este grupo. Fue ahí cuando surge el proyecto de que comenzaran a aprender a escribir.  

La procedencia de estas mujeres era variada: una o dos venían del Salvador, de Guatemala, de Perú, de diferentes estados de la República Mexicana; así como también su escolaridad: había mujeres que apenas contaban la primaria, otras habían llegado hasta la preparatoria y una que otra tenía una profesión. Era un grupo un poco disparejo, pero se logró que cada una, a su nivel, comenzara a escribir pequeños cuentos, otros textos, como prosa poética, algunos versos, alguna canción. El compendio de los pequeños escritos fue la publicación de un libro. Alguna llegó a escribir su propio libro.

El trabajo que se hizo no intentaba enseñar todo lo que les hacía falta, sino el cómo lograr entusiasmo y crear en estas mujeres: amor y estima por el conocimiento, la lectura y la auto crítica, además trabajar con su autoestima al ver sus escritos publicados. Para algunas, este taller les sirvió básicamente para aprender nuevas palabras y para que comenzaran a leer. 

Los lectores se preguntarán ¿Porqué escribir? Les diré que la escritura es un oficio que se puede aprender -aunque ser escritor es otro asunto- Pero de ahí sí se puede descubrir a una escritora, una mujer que nunca se hubiera dado cuenta si no lo hubiese intentado.

Si se quiere escribir, se puede, pero primero se deben conocer las técnicas de un oficio tan antiguo como el hombre, por ejemplo, el de contador de historias y todas estas mujeres tenían mucho que contar; porque una historia puede adoptar muchas formas: la de una carta, un cuento o una novela, la de una canción, o una biografía. La escritura además es una herramienta cultural que facilita el desarrollo cognitivo, rescata la memoria y privilegia el poder. Según la concepción cognoscitiva, escribir es un proceso que requiere la participación activa del escritor quien debe aplicar operaciones mentales muy complejas: planificar, redactar y revisar.

Concluyendo diré que la finalidad de este taller de escritura no pretendió ser escuela para formar escritores, sino laboratorios de creación literaria. Espacios de relación entre personas de la comunidad, de diálogo, de ayuda a las personas que recién arriban a Estados Unidos, lugar de intercambio donde se resuelven dudas, se liman inseguridades y uno aprende a moverse en esta cultura y aprender un nuevo idioma.

Les comento que en este tiempo de encierro, para continuar con el Proyecto, se ha creado el Club de Lectura de manera virtual, espacio donde hemos comenzado a leer a escritores famosos, claro poco a poco, y también hemos leído nuestros escritos. “El Taller de escritura” o ahora “Él Club del Libro” donde ya están acudiendo más personas de cualquier sexo, es el lugar donde, por fin, te encuentras con personas con intereses comunes, con las que puedes opinar, compartir tus gustos e inclinaciones, pero también tus angustias y obsesiones, las de todos y cada uno.

En este espacio no sólo se puede compartir con personas de diversidad sexual, sino también de diferentes edades, mayores o menores que tú, más o menos sabias, más o menos capaces, mejores o peores; igual que sucede en tu vida diaria. Con esos compañeros y compañeras de taller, lograrás la pertenencia y la cercanía con personas afines a los que terminarás conociendo muy bien. Así aprenderemos a respetar diferentes opiniones: no necesariamente serán complacientes y aduladores, sino que serán críticos y en ocasiones, despiadados a la hora de emitir juicios sobre los temas que se escriban o lean.

Para Finalizar: Aquí les dejo este texto de Gilles Deleuze:

“La literatura está al lado de lo informe, de lo inacabado… Escribir es un asunto con el devenir, siempre inacabado, siempre en curso, y que desborda cualquier materia vivible o vivida.”

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