
En medio de las luces de neón, pantallas gigantes y el vértigo peatonal de Shibuya, Tokio recibió a un visitante improbable: el Dr. Simi. Entre tiendas futuristas y multitudes japonesas apareció la sonrisa más famosa de México, convertida en fenómeno internacional gracias a la visión de Víctor González Herrera, uno de los empresarios jóvenes más influyentes del país.
El CEO de Farmacias Similares, presidente ejecutivo de Grupo Por Un País Mejor y de la Fundación del Dr. Simi, llevó la primera pop-up store del Dr. Simi a Asia, una apuesta tan inesperada como simbólica: colocar un ícono popular mexicano en una de las capitales culturales más poderosas del mundo.
Hijo del empresario Víctor González Torres, fundador de Farmacias Similares, González Herrera representa la nueva generación al frente de un grupo corporativo que combina negocio, asistencia social y causas ambientales. Bajo su liderazgo, ha impulsado una imagen más global, joven y socialmente activa del conglomerado.
Grupo Por Un País Mejor integra marcas como Farmacias Similares, laboratorios farmacéuticos, fundaciones asistenciales y programas comunitarios enfocados en salud accesible, apoyo humanitario, inclusión social y sostenibilidad. Su brazo filantrópico, la Fundación del Dr. Simi, desarrolla campañas de ayuda médica, entrega de apoyos y atención a sectores vulnerables en México.
La Embajada de México en Japón celebró la apertura como una noticia que fortalece los vínculos entre ambos países, y su embajadora, Melba María Pría Olavarrieta, reconoció públicamente la iniciativa y deseó éxito al proyecto.
“Estamos muy orgullosos del Dr. Simi y del éxito que tendrá en Japón. Estas son las iniciativas que buscamos replicar y la llegada de una empresa mexicana tan exitosa siempre es una gran noticia para México”, expresó.
El local, abierto por tiempo limitado en Tokio, ofrece productos exclusivos que mezclan estética japonesa con humor mexicano: desde peluches del Simisamurái hasta versiones del Simikarateka, además de experiencias inmersivas sobre la historia del personaje.
Pero detrás del colorido escaparate hay una idea más profunda. González Herrera explicó que la tienda no fue diseñada para maximizar ganancias, pues tan solo su montaje costó más de un millón de dólares y la recuperación prevista es mínima.
“Para nosotros es un negocio místico que refleja la fusión y la unión de dos culturas: la japonesa y la mexicana, a través de la bondad”, afirmó.
En un mundo empresarial dominado por balances y utilidades, la frase define su estilo: convertir identidad cultural en activo social.
El ascenso global del Dr. Simi no nació en salas corporativas, sino en la calle. Durante años, fanáticos mexicanos comenzaron a lanzar peluches del personaje a artistas internacionales en conciertos. Lo que inició como gesto espontáneo terminó por convertirlo en símbolo pop visto en manos de cantantes, bandas y celebridades alrededor del planeta.
Así, una figura creada para representar medicamentos accesibles terminó codeándose con estrellas globales y aterrizando en Tokio.
Sin embargo, la proyección internacional de Víctor González Herrera no se limita a la mercadotecnia. En 2024 fue incorporado, junto con su familia, al Consejo Internacional de UNICEF, convirtiéndose en uno de los pocos latinoamericanos dentro de esa red global de filántropos.
Como parte de esa alianza, la Fundación del Dr. Simi y UNICEF México impulsaron programas para mejorar acceso a agua, higiene y saneamiento en escuelas de Nuevo León, una necesidad urgente en comunidades escolares con carencias básicas.
El representante de UNICEF en México, Fernando Carrera Castro, destacó entonces que apoyar salud también fortalece la educación y amplía oportunidades para niñas y niños.
La influencia del empresario también fue reconocida este año por el Congreso de la Ciudad de México, que le otorgó la Medalla al Mérito Turístico “Embajador Turístico de la Ciudad de México 2026”, por impulsar proyectos como el SimiFest, festival con causa que mezcla entretenimiento y reforestación.
“Lo que nosotros buscamos siempre es integrar a la población, a la gente, ayudarnos a ayudar”, dijo González Herrera al recibir la distinción.
Desde una farmacia de barrio en México hasta el corazón de Tokio, el Dr. Simi sonríe entre luces japonesas. Detrás de esa sonrisa está un empresario que entendió que exportar un símbolo también puede ser una forma de exportar optimismo.
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