
Una amplia mayoría de los estadounidenses considera aceptable que civiles graben en video los arrestos realizados por agentes federales de inmigración (ICE) y compartan información sobre dónde se llevan a cabo estas acciones, de acuerdo con una nueva encuesta del Pew Research Center.
En medio del endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos, el sondeo, realizado a 8 mil 512 adultos entre el 20 y el 26 de enero, mostró que 74 por ciento de los encuestados considera aceptable que se grabe a agentes de inmigración durante arrestos, mientras que 59 por ciento considera legítimo compartir información sobre los lugares donde se desarrollan estas operaciones.
La investigación también reveló que 72 por ciento de los estadounidenses considera inaceptable que los oficiales utilicen la apariencia física o el idioma de una persona como motivo para verificar su estatus migratorio, mientras que 61 por ciento rechaza que los agentes usen cubiertas faciales para ocultar su identidad mientras realizan su trabajo.
Además, el estudio reflejó divisiones claras cuando se trata de otras acciones vinculadas a la aplicación de la ley migratoria, pues 54 por ciento considera inaceptable que ciudadanos estadounidenses sean arrestados por ayudar a otros a evadir las leyes de inmigración, frente a un 44 por ciento que lo ve como aceptable.
La misma proporción se repite al preguntar sobre el aumento de la presencia de agentes migratorios en vecindarios con alta población inmigrante.
La encuesta se levantó en un contexto particularmente tenso luego de que el pasado 24 de enero, Alex Pretti, un ciudadano estadounidense de 37 años, fue asesinado a tiros por agentes de ICE en Minneapolis, el segundo homicidio de este tipo ocurrido en la ciudad en el mismo mes.
Las posturas varían de manera significativa según la afiliación política, pues tanto republicanos como demócratas coinciden mayoritariamente en que es aceptable grabar arrestos migratorios, aunque el respaldo es mucho mayor entre demócratas e independientes afines (89 por ciento) que entre republicanos (59 por ciento).
La brecha se amplía al compartir información sobre la ubicación de los arrestos, donde ocho de cada diez demócratas lo consideran aceptable, frente a solo 36 por ciento de los republicanos.
Por el contrario, los republicanos son mucho más propensos a considerar aceptable que civiles denuncien a personas que creen que se encuentran en el país de manera irregular luego de que 77 por ciento frente a apenas 27 por ciento de los demócratas.
En cuanto al uso de la apariencia o el idioma como criterio para verificar estatus migratorio, los republicanos están divididos, mientras que 91 por ciento de los demócratas lo considera inaceptable.
El estudio también identifica diferencias internas dentro del Partido Republicano: los republicanos blancos tienen al menos 13 puntos porcentuales más de probabilidades que los hispanos del mismo partido de considerar aceptables diversas acciones de los agentes migratorios.
Pew Research Center señala que, aunque las respuestas se mantuvieron en general estables durante el periodo del sondeo, los republicanos que respondieron después del asesinato de Pretti mostraron una ligera mayor aceptación de grabar a los agentes y compartir su ubicación, así como un menor respaldo a prácticas como el uso de mascarillas o el perfilamiento por apariencia o idioma.
Así, los resultados reflejan un país profundamente dividido sobre cómo debe ejercerse la aplicación de la ley migratoria y hasta dónde llegan los derechos tanto de los agentes como de los civiles en un contexto de creciente tensión.
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