
California escribió una página nueva en su historia política: Xavier Becerra ganó la elección para gobernador y será el primer latino elegido para dirigir el estado, un hito que resuena mucho más allá de Sacramento, en un momento en que el gobierno federal de Donald Trump mantiene una confrontación abierta con el estado dorado.
La victoria de Becerra, hijo de madre mexicana originaria de Jalisco y de padre nacido en Sacramento y criado en Tijuana, tiene el peso de una historia familiar que cruza fronteras y generaciones; él nació en la capital californiana y creció en una familia trabajadora, en un estado donde millones de personas comparten raíces mexicanas y latinoamericanas.
Conviene precisar el alcance histórico, pues Becerra será el primer latino elegido por los votantes para la gubernatura, aunque no el primero en ocupar el puesto; Romualdo Pacheco asumió el cargo en 1875 y lo ejerció durante diez meses, sin haber sido elegido gobernador. Desde entonces, pasaron más de 150 años sin que un latino llegara a la oficina principal del estado.
El resultado también coloca a Becerra frente a una tarea política inmediata, pues California seguirá siendo uno de los principales contrapesos al gobierno de Trump durante los dos años que restan de su mandato presidencial.
La agencia Associated Press señaló que su triunfo prolonga el enfrentamiento entre Sacramento y Washington, mientras que el Los Angeles Times destacó que la disputa abarcará temas como la inmigración, la salud y el financiamiento federal.
Becerra conoce ese terreno, pues como fiscal general de California entre 2017 y 2021, durante el primer mandato de Trump, encabezó numerosas demandas contra políticas federales; ahora llegará a la gubernatura con experiencia en esa confrontación y con una promesa de proteger al estado frente a las acciones de la Casa Blanca.
Pero gobernar exigirá más que litigar, pues también tendrá que atender el costo de la vivienda, la falta de vivienda, los precios cotidianos y los incendios, problemas que afectan a comunidades de todo el estado.
La llegada de un mexicoamericano a la gubernatura abre una puerta que permaneció cerrada por generaciones; el desafío será convertir ese símbolo en políticas que mejoren la vida de quienes lo llevaron hasta ahí, sin dar por hecho que una identidad, por sí sola, resuelve desigualdades ni representa todas las voces latinas.
La noche electoral dejó una imagen potente para California y para el país, pues un hijo de una familia con raíces mexicanas ocupará la oficina desde la que el estado defenderá sus prioridades frente a un gobierno federal adverso.
Lo que viene pondrá a prueba esa fuerza: sostener la resistencia cuando sea necesaria y, al mismo tiempo, demostrar que la promesa de cambio puede sentirse en la mesa, en la renta y en la seguridad de las familias.
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