Pamela Cruz. Península 360 Press [P360P].

Si bien es cierto que el presidente Joseph Biden podría tomar acciones ejecutivas para apoyar a los migrantes que se encuentran bajo la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia o DACA, no es suficiente, pues se necesita una legislación que consolide a la política migratoria, por lo que aún quedan desafíos judiciales que superar para que el programa sea la luz de millones de inmigrantes.

Así lo señalaron expertos durante una sesión informativa realizada por Ethnic Media Services, donde coincidieron que en términos de inmigración, muchas veces es difícil que los partidos encuentren terreno en común.

«La única manera de dar realmente protección a la gente indocumentada es que el Congreso apruebe un camino a la ciudadanía y lo debe hacer cuanto antes», señaló el director de políticas y abogacía de la Coalición por los Derechos de los Inmigrantes –CHIRLA–, Joseph Villeda.

El experto agregó que los demócratas que están a cargo de la Cámara de Representantes, el Senado y la Casa Blanca «deben hacer todo lo que se requiera, que esté en su poder y no permitir que los republicanos obstruyan este tema».

Asimismo, explicó que DACA ha sido un beneficio para los jóvenes y sus familias, pero también para la economía.

«Si hay una decisión negativa en la corte contra DACA, dependerá del Congreso que los 600 mil beneficiarios no vuelvan a las sombras. Es momento de ayudar a los indocumentados y a los DACA», sentenció.

«Sistema migratorio no funciona para nadie, está roto, es anticuado e inhumano».

Ante ello, urgió a que «la mayoría demócrata, trate de reformar el filibusterismo u obstruccionismo parlamentario y busquen una reconciliación que pueda ayudar».

Villeda recordó que el 80 por ciento de los votantes en California apoyan una vía a la ciudadanía para todos los inmigrantes, entendiendo que contribuyen a la economía.

«La población indocumentada en nuestro estado está bien establecida, contribuyen a la economía y es hora de que el Congreso realmente proporcione un alivio permanente para las personas documentadas. Pero también para los indocumentados». Dijo.

Y es que, precisó, 50 por ciento de los beneficiarios de DACA que fueron encuestados por CHIRLA, refirió que han podido abrir una cuenta de banco, mientras que 33 por ciento obtuvo su primera tarjeta de crédito, todo bajo la protección de DACA.

«Así que vemos que el cambio y el estatus migratorio no sólo es beneficioso para el individuo, sino también lo es para nuestra economía», abundó.

José Muñoz, gerente nacional de comunicaciones de la organización United We Dream, sabe muy bien la importancia de que el programa DACA avance y permita, al fin, que millones de jóvenes indocumentados vivan libres y con las garantías que un nuevo estatus migratorio puede darles.

Durante sus casi 30 años de vida, Múñoz ha vivido con la angustia de ser detenido y deportado.

No fue hasta 2013 cuando se benefició del programa DACA y al fin logró obtener un permiso de trabajo, una licencia de conducir y terminar la universidad.

Sin embargo, hoy continuar con el programa está en manos de los tribunales, pues a partir de que el presidente Trump canceló DACA, su vida, al igual que la de más de 600 mil jóvenes beneficiados con este programa, de los cuales, dos tercios tienen 25 años o menos, está en la zozobra.

Muñoz, quien llegó a EE. UU. a escasos meses de nacer, aseguró que «hasta ahora. DACA sigue en peligro».

«En 2013 recibí DACA por primera vez, lo que me permitió obtener un permiso de trabajo, una licencia de conducir y terminar la universidad. Ello alivió un poco el miedo de ser potencialmente detenido, encadenado y deportado, pero desafortunadamente, hemos visto en los últimos cuatro años que los receptores de DACA como yo hemos vivido nuestras vidas como un caso de corte, incluso después de que la Corte Suprema frustró los planes de la administración de Trump para terminar con DACA», recordó.

«Un camino a la ciudadanía es un imperativo, y eso no es todo, hay cientos de miles de jóvenes de 15 y 16 años que han estado esperando para aplicar a DACA desde que Trump trató de terminarlo en 2017. Esperan aplicar por primera vez para obtener algunas de las mismas protecciones que se han otorgado a aquellos de nosotros que hemos estado inscritos en el programa durante años», agregó.

El joven Muñoz, quien pertenece a la comunidad LGBTTTIQ+ precisó que, aunque DACA ha ayudado a cientos de miles de jóvenes, no protege a todos los indocumentados.

«Hay millones de inmigrantes que nunca han calificado para DACA en primer lugar. Y así, la única manera de proporcionar realmente la protección de los indocumentados es que el Congreso apruebe una vía a la ciudadanía tan rápido como sea posible».

«En United We Dream sabemos que no hay tiempo para excusas. Nuestras comunidades necesitan alivio y lo necesitan ahora. Los demócratas controlan la casa, el Senado y la Casa Blanca, y deben hacer todo en su poder para cumplir con nuestras comunidades», apuntó.

Y es que, refirió que los políticos «están más interesados en jugar a la política con nuestras vidas, manteniendo la legislación como rehén para utilizar a los jóvenes inmigrantes como peones en las próximas elecciones».

«No dejaremos que utilicen el obstruccionismo republicano como excusa. Los demócratas no deben permitir que los republicanos obstruyan», finalizó.

Pero, ¿de qué va el obstruccionismo?

De acuerdo con el abogado en migración Brent Renison de la organización Global Immigration Counsel, el filibusterismo u obstruccionismo parlamentario fue creado en 1806 y ha sido usado por los dos partidos cuando son minoría en el Senado.

El experto en materia migratoria detalló que entre 1950 y 1970, senadores del sur de Estados Unidos usaron el obstruccionismo para oponerse a propuestas que pretendían establecer derechos civiles, en ese entonces, para dar igualdad a la comunidad afroamericana.

Sin embargo, fue a partir de 2006 cuando senadores comenzaron a emplearlo para oponerse a las propuestas de migración.

«Entre 2010 y 2013, los republicanos lo usaron mucho para rechazar propuestas de senadores demócratas. A su vez, los senadores demócratas se valieron de esta estrategia para oponerse a una cantidad menor de proyectos republicanos entre 2015 y 2020», abundó.

Hoy, el partido Demócrata tiene 50 escaños en el Senado, por lo que para avanzar con la legislación en materia migratoria se tendrán que unir al menos 10 representantes del partido Republicano, una tarea nada fácil a un tema que lleva muchos años en la mesa.

«Tendrán que lidiar con el requisito que exige que los proyectos de ley deben recibir 60 votos en el Senado para aprobarse. El obstruccionismo obligaría a los demócratas a obtener el apoyo de al menos 10 republicanos para aprobar la mayoría de las leyes migratorias».

Soñar… con una ley migratoria efectiva e inclusiva

Para Theresa Cardinal Brown, directora de políticas de migración y cruces de frontera del Bipartisan Policy Center, la legislación HR 6 dará un estatus de residente permanente a los dreamers y beneficiarios del Estatus de Protección Temporal (TPS) y a los niños dependientes de los trabajadores extranjeros altamente calificados quienes suelen quedarse sin estatus cuando cumplen los 18 años.

«Se estima que más de 3 millones de personas podrán ser elegibles bajo este proyecto de ley», señaló.

En el caso de la H.R. 1603 que también fue aprobada por los representantes, puntualizó que ésta da una vía para obtener la residencia y solicitar la ciudadanía a los trabajadores agrícolas que cumplan ciertos requisitos, además de ampliar el programa de visado H-2A para los trabajadores agrícolas temporales.

Cardinal Brown dijo que hay más de un millón de trabajadores indocumentados que podrían convertirse en ciudadanos, gracias a este proyecto de ley.

«El proyecto de ley proporcionaría un visado de trabajador agrícola certificado a las personas indocumentadas que tengan al menos mil treinta y cinco horas de trabajo agrícola durante los dos años anteriores al 8 de marzo de 2021».

En ese sentido, apuntó que algunos defensores de la migración quieren que los visados H2-A sean totalmente portátiles para que el trabajador pueda ir de un trabajo a otro, sin estar vinculados a un empleador para que los auspicie.

Al ser cuestionada por periodistas sobre si Biden podría aprobar una acción ejecutiva para pasar estos proyectos de ley si se atoran en el Congreso, la especialista respondió que “el presidente puede hacerlo, pero no como lo haría la legislación propuesta”.

«Biden ya restauró DACA para que los nuevos solicitantes puedan inscribirse, pero hay desafíos judiciales. Y si las cortes dicen que el programa DACA es ilegal, terminaría y se tendría que dar otro tipo de legislación para los dreamers», dijo.

Agregó que el actual mandatario también ha extendido el TPS, pero las provisiones para darles un estado migratorio permanente no podrían ser con una acción ejecutiva presidencial.

Por su parte, Leydy Rangel, vocera de la Fundación de Trabajadores Agrícolas Unidos –UFW–, enfatizó que todos aquellos que están bajo la protección de DACA, y los que se están inscribiendo a ella, necesitan una protección permanente.

Ella, como casi 600 mil jóvenes en el país, está protegida con DACA, lo que le permitió ir a la universidad tras trabajar en el campo, labor que continúan realizando sus padres, hermanos y primos.

«Vivo preocupada por renovar DACA cada dos años y porque no puedo establecer una vida permanente», explicó.

Y es que, dijo, casi un millón de los trabajadores agrícolas en el país son indocumentados, todos llegados de diferentes lugares, pero, principalmente México.

Es por ello, destacó, que se necesita una ley que legalice a los trabajadores agrícolas que permita visitar a sus familias en sus lugares de origen, y no dejar todo atrás, donde solo los recuerdos prevalecen.

«Tendrían el derecho legal de contribuir a la sociedad a través de la agricultura. Con un camino a la ciudadanía podrán mejorar además sus condiciones de trabajo y evitar los abusos y otros problemas relacionados», sentenció.

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