
El Departamento de Justicia publicó 3.5 millones de documentos sobre el caso Jeffrey Epstein, un delincuente sexual condenado que se ha visto involucrado con más hombres influyentes de Estados Unidos y el mundo, sin embargo, la voz de las víctimas ha quedado en segundo plano, ante esto expertos hablan sobre la importancia de brindar apoyo, protección y voz para proporcionar espacios seguros donde puedan salir de esos lugares y prevenir más casos.
Desde 1996 las víctimas han denunciado tráfico de mujeres y niñas por parte de Epstein, pero han sido ignoradas por las fuerzas del orden y el sistema de abusos sigue avanzando sin repercusiones a los responsables.
“Cualquier persona puede ser víctima del tráfico humano”, expresó Courtney Litvak, sobreviviente del tráfico sexual y exmiembro del Consejo Asesor de los Estados Unidos para Combatir el Tráfico de Personas, durante una sesión informativa realizada por American Community Media (ACoM).
Litvak comenzó a ser traficada a los 17 años y esto continuó durante 3 años más, al inicio fue dentro del ambiente escolar, durante un evento de su grupo de natación, tuvo que salir a dormir fuera y ahí se encontró con un hombre que se la llevó a otro lugar para violarla.
Posterior a esto, el caso se hizo público, pero la escuela estaba más preocupada por su reputación que por hacer justicia y “ me trataron como la criminal, pues solo querían silenciarme y castigarme por su negligencia”, comentó Courtney Litvak
“Voluntariamente me llevaron de la escuela a un programa especial, regresando al último año de la preparatoria y me llevaron de mi casa días después de cumplir 18 años, entonces me traficaron a través de varios estados del país”.
Asegura que con mentiras se aprovecharon de su situación, aunque ella pensaba que tenían sus intereses en mente y por eso se involucró más, ella misma asegura que muchas chicas no se identifican como víctimas cuando están dentro de este sistema.
“Mi caso empezó en la escuela, pero me llevó a corporaciones con ejecutivos, un sistema que está escondido y vemos muchos casos, pero hay tantos Epstein que no les sucede nada, siguen en la impunidad, entonces camino con otros sobrevivientes y víctimas para intentar alcanzar la justicia por todos aquellos que buscan salir de esto”.
Jacquelyn Aluotto, cofundadora y presidenta de No Trafficking Zone, puntualizó que el tráfico humano es una industria de 245 mil millones de dólares, por lo que la red de Jeffrey Epstein movía demasiado dinero que la voz de las víctimas era fácilmente callada.
Ante eso, se ha trabajado con constancia y compartió: “Hemos creado una ley que hace que el tráfico humano sea un delito agravado de primeras instancias, se vuelve importante con la presencia del internet, pues los casos escolares comienzan hablando por redes sociales”.
“No es un problema nacional, sino global y hay muchas personas involucradas en un sistema corrompido, por lo que necesitamos soluciones tangibles, para poder combatir el tráfico humano, y hay leyes como las nuestras”, expresó Aluotto.
Para Aluotto es necesario comprender la magnitud de estos crímenes, pues solo así se pueden implementar sistemas a nivel federal, lo que le parece “ridículo, es que Jeffrey Epstein esté entrelazado en cinco periodos presidenciales y cuando sale a la luz, tan solo en Florida más de 82 son del sistema escolar, por lo que pedimos que alcen la voz”.
“Necesitamos que los periodistas sean tan valientes como los sobrevivientes para dar voz a las víctimas”, agregando, “solo vemos justicia cuando los medios se involucran porque están en contra de un sistema de corrupción”, puntualizó la activista de derechos humanos.
La doctora Michele Goodwin, profesora de Derecho Constitucional y Política Sanitaria Global de la Universidad de Georgetown, habló sobre lo difícil que es hacer justicia, pues las personas están presionadas por los límites de tiempo.
“Tenemos estatutos de límites de tiempo que dice que solo tienes un par de años hasta la mayoría de edad para tener un caso y se vuelve difícil, pues las víctimas deberían vivir un trabajo transformador para poder alzar la voz y sobrevivir la siguiente etapa”.
Por otra parte, mencionó que Donald Trump se ha visto involucrado, “no se está considerando al presidente estadounidense que ha sido mencionado en distintos documentos y hay un alegato que dice que él también ha acosado sexualmente a una mujer joven, no sabemos, pero se alega que esto ha sucedido”.
Carmen McDonald, directora ejecutiva del Survivor Justice Center, habló sobre la vulnerabilidad de las víctimas, pues actualmente los inmigrantes temen hablar sobre los abusos a su persona.
“Los sobrevivientes inmigrantes tienen muchas barreras, pues tienen miedo de hablar ya que los relacionan con drogas o prostitución, pues tienen recursos limitados, por lo que se genera un ambiente de desconfianza que los deja como responsables y no víctimas”.
Sumado a eso, se encuentra el idioma: “si no hablas inglés es más difícil sin el intérprete adecuado, pues el estatus migratorio es una preocupación que se usa en contra de ellos”, puntualizó la litigante.
“Ahora las personas tienen miedo de reportar los crímenes en su contra, de salir de su casa y nosotros no los culpamos de las decisiones que toman, pero es un problema que los sobrevivientes no conocen sus propios derechos, vemos que el estatus migratorio sí es una barrera real que están enfrentando”, expresó McDonald.
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