
El Tribunal Supremo de Estados Unidos ha rechazado una orden judicial que bloqueaba partes clave de una normativa impulsada para restringir el voto por correo. La resolución judicial protege este derecho de cara a los comicios del 3 de noviembre y otorga certeza a los votantes ante la desinformación, por lo que expertos aseguran que es confiable y seguro ejercer el voto por correo.
“Las elecciones están protegidas y se llevan a cabo de acuerdo con la ley. Esto es una enorme victoria para los votantes estadounidenses, que pueden votar con confianza por correo”, afirmó Justin Lam, asesor jurídico de democracia en el Centro Brennan para la Justicia, durante una sesión informativa realizada por American Community Media (ACoM).
“El voto por correo es seguro y está protegido; los votantes deberían utilizar el método de votación que mejor les sirva, ya sea presencial o a través de un buzón electoral”, añadió Lam. Alrededor de uno de cada tres ciudadanos con derecho a voto recurre a esta modalidad en el país, un recurso indispensable para las comunidades rurales, las personas con discapacidad, los estudiantes y trabajadores.
En el mismo sentido, Lam recordó el marco constitucional del país, “bajo nuestra Constitución, los estados y el Congreso organizan las elecciones, no el presidente. El Supremo determinó que una impugnación contra este proceso difícilmente tendría éxito”, e invitó a los votantes a hacer un plan para ejercer su derecho con tranquilidad.
Por su parte, Niyati Shah, directora de litigios para la población asiático-americana en la organización Asian Americans Advancing Justice (AAJC), advirtió que cualquier intento de limitar esta modalidad perjudica desproporcionadamente a los adultos mayores, a las personas con discapacidad y a las comunidades con dominio limitado del inglés, como los votantes latinos y asiáticos.
“Ni el Servicio Postal de los Estados Unidos (USPS) ni la Administración pueden trastocar el voto por correo para las elecciones de mitad de mandato. Entendemos que exista confusión tras los continuos litigios, pero las normas de protección siguen vigentes. La recomendación es inscribirse para recibir las papeletas y enviarlas durante los primeros días”, señaló Shah.
Shah recordó que existen líneas directas multilingües de asistencia al votante para resolver dudas de manera neutral y no partidista: en inglés (1-866-OUR-VOTE) y en español (1-888-VE-Y-VOTA).
John Cusick, asesor jurídico adjunto del Legal Defense Fund (LDF), detalló que en estados como Washington y Oregón la población vota de manera casi exclusiva por correspondencia. Cusick explicó que las restricciones frenadas pretendían imponer tres requisitos burocráticos al USPS: establecer estándares arbitrarios para cada jurisdicción local, obligar a los funcionarios a subir datos personales y códigos de barras a un nuevo portal federal, y crear un proceso de verificación cruzada antes de procesar cada envío.
Las medidas que se pretendían implementar representaban un desafío directo al derecho al voto, por lo que, “continuaremos haciendo eco de que los votantes pueden confiar en el correo y utilizar el mismo método que han empleado durante años”, subrayó Cusick.
Ethan Herenstein, abogado del Proyecto de Derechos Electorales de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), comentó que muchos sectores de la población dependen del voto por correo, “estamos preocupado acerca del impacto real que podría tener en millones de votantes, no importa su identidad, no importa su afiliación. Por ejemplo se identificó a un votante de 93 años que depende del voto por correo, es sentido común”.
Herenstein explicó que el Servicio Postal no puede negarse a entregar boletas por correo, a menos que exista algún permiso del Congreso, pero hasta ahora “el Congreso no ha autorizado crearse reglas propias”.
“El presidente no tiene absolutamente ninguna autoridad para regular elecciones y en intentos futuros por el presidente, si quiere cambiar las reglas, debería fallar”, expresó el abogado de ACLU.
Los especialistas coincidieron en que el presidente Donald Trump no debe interferir en las elecciones y los derechos electorales, por lo que alentaron a participar en estos procesos pues se sigue trabajando en conjunto para garantizar la confianza y seguridad de los votantes.
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