
Los pequeños pueblos y las comunidades rurales se encuentran afectados por las políticas migratorias, en las últimas dos décadas, muchas de estas comunidades han dependido de los inmigrantes para revertir el declive demográfico, cubrir la escasez de mano de obra, mantener escuelas, negocios y fortalecer su economía, pues expertos aseguran que los inmigrantes son esenciales.
Los inmigrantes son la línea de vida de las comunidades rurales, pero desde el 2010 la comunidad rural ha disminuido, comentó Tim Slack, profesor de sociología de la Universidad Estatal de Luisiana, durante una conferencia realizada por American Community Media (ACoM).
El profesor Slack explicó que los espacios que han dejado las comunidades blancas lo ocupan los inmigrantes, pues históricamente Estados Unidos ha tenido población de muchos lugares del mundo.
“Decir que la parte rural de América es blanca, nunca ha sido verdad, pero es cierto que todo va cambiando, de hecho 1 de cada 4 personas no son blancas y las personas indígenas tienen la mayor representación étnica que cualquier otra, entonces la población de la América rural es diversa”.
Tim Slack lamentó el sufrimiento de la parte rural de América, pues dijo que ha sido ignorada por la industrialización, por la consolidación de la agricultura, por el desempleo y por otras áreas, pero no han pensado en la población migrante.
Mark Prosser, exjefe de policía de Storm Lake en Iowa, habló sobre el impacto positivo de la comunidad migrante, “pasaron de una comunidad blanca que se estaba encogiendo a una comunidad de color que estaba expandiéndose, aumentando económicamente y creciendo en vitalidad”.
“Ahora los niños no tienen al inglés como primer idioma; en 30 o 35 años ha sufrido una transición grandísima, mucha estabilidad en esa comunidad, personas que llegan por trabajo”.
Prosser, lamentó que las personas no puedan tener una vida segura, “lo que está sucediendo, como encerrar a personas que no tienen historial criminal, causa temor y que las personas no salgan a trabajar, no vayan a la corte, la iglesia, supermercado, entonces los defensores deben lidiar con eso todos los días”.
El doctor Carl Ruby, pastor de la iglesia cristiana Central de Springfield, explicó que su ciudad se estaba encogiendo, pues no había crecido en 50 años, pero con la llegada de muchos haitianos eso cambió para bien, “ellos nos ayudan a recuperarnos, a crecer”.
“Cuando llegaron, hicieron organizaciones sin fines de lucro, iglesias, negocios; crearon un resurgimiento, expandieron los negocios y ahora se dice que es un desastre económico, porque pasamos de tener muchos inmigrantes muy trabajadores a tener 10 a 15 mil personas que han perdido sus trabajos y que no reciben beneficios de desempleo”.
Ruby dijo que hay temor entre la población, “hay pánico en el pueblo, han recibido cartas diciendo que tienen que reportarse a ICE y luego les ponen tobilleras electrónicas”, agregando, “es muy inhumano y aterrorizante, en los últimos días ha estado ICE recogiendo a la gente, esto es totalmente innecesario es deshumanizante”.
Para el líder religioso, es importante la forma en que se tratan unos con otros, pues el peso de los valores debería estar por encima de todo, ya que los niños también sufren, “un niño me contó que vio personas comiéndose seres humanos, le cortaron la cabeza a su mejor amigo, las atrocidades que han vivido son increíbles, no quieren volver a Haití, piensen lo que sería tener que volver si usted hubiera vivido estas cosas, no como algo teórico, sino como parte de la realidad”.
Jennie Murray, presidenta y directora ejecutiva de la National Immigration Forum, comentó que la disminución de inmigrantes en el país ha generado pérdidas, “la contribución de los inmigrantes era de millones de dólares y generaba 1.7 millones como consumidores en la economía”.
“Tenemos menos trabajadores, menos gente pagando impuestos y pagando el seguro social, entonces estamos muy preocupados por cómo esto afecta a nivel local”.
Murray explicó que la población de Estados Unidos aprecia a los migrantes, pues “el 80 por ciento del país cree que los inmigrantes le agregan valor y que tenemos que tener soluciones compasivas y prácticas ante todo”.
Rachel Perić, directora ejecutiva de Welcoming America, habló sobre la labor de las organizaciones que buscan generar confianza con las comunidades.
“Hay un sentido de confianza y de pertenencia, se busca generar una conexión en lugares donde la gente ha hecho un esfuerzo proactivo para dar la bienvenida a esos inmigrantes para que se sientan valorados como seres que contribuyen, no solo para el beneficio de los inmigrantes sino para la comunidad en general”
Perić, explicó que se ha trabajado para tener confianza, una relación de unos con otros y donde sus voces sean escuchadas, “eso fortalece la comunidad, esto continua en estas comunidades en especial para los lugares rurales”.
“Tenemos el poder de cambiar las cosas, especialmente si podemos empujar a nuestros líderes, alcaldes o a nivel federal, al no evitar estas conversaciones y ver los riesgos a largo plazo para llegar a una mejor parte de esta historia”.
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