
La carrera por la gubernatura de California entró en una fase de alta incertidumbre tras un fin de semana que dejó a los republicanos sin candidato unificado y a los demócratas debilitados por la abrupta caída de uno de sus principales aspirantes, en una contienda marcada por la fragmentación y las tensiones internas rumbo a las primarias del 2 de junio.
En San Diego, los republicanos del estado fueron incapaces de consolidar un respaldo claro durante su convención, a pesar de la intervención del presidente Donald Trump.
El empresario y ex presentador de Fox News, Steve Hilton —respaldado por Trump— obtuvo el 44 por ciento de los votos, mientras que el sheriff del condado de Riverside, Chad Bianco, alcanzó el 49 por ciento. Ninguno logró el 60 por ciento necesario para asegurar el apoyo oficial del partido.
El resultado refleja una fractura persistente dentro del Partido Republicano en California, históricamente debilitado en un estado donde los demócratas mantienen una ventaja estructural: superan en registro de votantes a los republicanos por casi dos a uno, según datos del secretario de Estado de California.
En este contexto, la falta de consenso interno complica aún más sus posibilidades de competir en una elección general.
A ello se suma el sistema electoral estatal de “primaria abierta” o top-two, en el que los dos candidatos más votados —sin importar su partido— avanzan a la elección de noviembre. Este modelo ha permitido en el pasado que dos demócratas lleguen a la boleta final, lo que aumenta la presión sobre los republicanos para unificar su voto desde la primera fase.
Del lado demócrata, el panorama tampoco es claro, pues la contienda sufrió un golpe inesperado con la salida del representante Eric Swalwell, quien figuraba entre los favoritos.
Swalwell suspendió su campaña y renunció al Congreso tras la publicación de acusaciones de conducta sexual inapropiada.
“Lucharé contra la grave y falsa acusación formulada en mi contra. Sin embargo, debo asumir la responsabilidad por los errores que cometí”, declaró.
Su caída es significativa no solo por su posicionamiento en encuestas —donde se mantenía en un empate técnico con otros aspirantes demócratas—, sino por el respaldo que había logrado entre figuras del partido, sindicatos y grupos de interés en Sacramento. Su salida ha obligado a estas organizaciones a replantear, en tiempo limitado, sus apoyos políticos.
La retirada de Swalwell ocurre, además, en un momento en que los demócratas enfrentan una competencia interna fragmentada; figuras como Katie Porter, Tom Steyer y el exalcalde de Los Ángeles, Antonio Villaraigosa, buscan consolidar el voto progresista, mientras otros perfiles intentan ganar terreno en un electorado diverso y dividido.
El impacto político se extiende también al Congreso federal, luego de que la renuncia de Swalwell deja vacante su escaño en el este del Área de la Bahía, en un momento en que los demócratas son minoría en la Cámara de Representantes.
De acuerdo con la ley estatal, el gobernador Gavin Newsom deberá decidir si convoca a una elección especial, que podría celebrarse a partir de agosto, o deja el asiento vacante hasta 2027.
En paralelo, el contexto nacional añade presión a la contienda, y es que, históricamente, el partido del presidente suele perder escaños en elecciones intermedias, y líderes republicanos ya han reconocido la posibilidad de retrocesos en el Congreso, lo que podría influir en la dinámica electoral en estados clave como California.
En conjunto, la elección para gobernador de California —que definirá el rumbo político y económico del estado más poblado y con la economía más grande de Estados Unidos— se perfila como una de las más volátiles en años recientes.
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