
The Board of Supervisors of the San Mateo County aprobó de manera unánime la introducción de una ordenanza para prohibir la venta de kratom y productos relacionados, una sustancia señalada por autoridades sanitarias por su vínculo con sobredosis, muertes y otros efectos adversos.
La medida, impulsada por el supervisor Ray Mueller, convertiría al condado en el primero del Área de la Bahía en vetar esta sustancia, conocida popularmente como “heroína de gasolinera”.
El proyecto también contempla la prohibición de compuestos derivados como el 7-hidroximitraginina (7-OH), un alcaloide presente en pequeñas cantidades en la planta, pero que actualmente se concentra o sintetiza en productos más potentes.
De ser aprobada en una segunda votación, la ordenanza prohibirá la venta y distribución de cualquier producto que contenga kratom o niveles detectables de 7-OH en las áreas no incorporadas del condado.
“Está destruyendo vidas en todo el estado”, advirtió Mueller. “Las personas están entrando a tiendas y encontrando lo que en realidad es un opioide, fácilmente disponible y, en muchos casos, dirigido a jóvenes”.
La oficial de salud del condado, la doctora Kismet Baldwin-Santana, respaldó la iniciativa al señalar que existen riesgos conocidos asociados con el consumo de esta sustancia y sus derivados, incluidos casos de sobredosis, fallecimientos y otros efectos negativos.
Aunque el kratom se comercializa frecuentemente como un remedio natural o suplemento de bienestar, su consumo ha generado creciente preocupación entre especialistas. Se vende en forma de tabletas, gomitas, mezclas para bebidas y líquidos concentrados, disponibles en estaciones de gasolina, tiendas de vapeo y plataformas en línea.
Expertos en salud pública han advertido sobre las estrategias de comercialización de estos productos. En una carta dirigida a la Junta, la profesora de pediatría de Stanford Medicine, Bonnie Halpern-Felsher, señaló que los distribuidores emplean tácticas similares a las utilizadas en productos de nicotina y cannabis que han incentivado el consumo entre jóvenes.
El kratom proviene de las hojas del árbol tropical Mitragyna speciosa, originario del sudeste asiático, donde tradicionalmente se ha utilizado para aliviar el dolor o como estimulante. Sin embargo, sus compuestos actúan sobre los receptores opioides del cerebro, lo que ha encendido alertas sobre su potencial adictivo y riesgos de uso indebido, especialmente en su forma concentrada.
Autoridades federales también han emitido advertencias, tal es el caso de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) ha señalado que los productos concentrados con 7-OH representan riesgos significativamente mayores, mientras que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han reportado un aumento en llamadas a centros de control de envenenamiento relacionadas con estas sustancias.
La ordenanza describe una amplia gama de posibles efectos en la salud, que van desde náuseas y daño hepático hasta consecuencias más graves como adicción, convulsiones y depresión respiratoria, especialmente cuando se combina con otras sustancias.
De entrar en vigor, las violaciones se considerarían una molestia pública y podrían derivar en sanciones penales, con multas de hasta mil dólares y hasta seis meses de cárcel. Además, los negocios infractores podrían enfrentar la revocación de permisos o licencias.
La propuesta se da en un contexto más amplio de regulación en California, donde otras jurisdicciones, como el condado de Los Ángeles, han comenzado a restringir la venta de kratom tras reportes de sobredosis y muertes.
Aunque el kratom sigue siendo legal a nivel federal, la Agencia para el Control de Drogas (DEA) lo clasifica como una “sustancia de preocupación”, lo que refuerza el debate sobre su regulación y los riesgos asociados a su consumo.
You may be interested in: Proyección en Redwood City abre diálogo urgente sobre desigualdades en la salud materna

