
Estados Unidos se encamina hacia sus próximas elecciones en medio de un escenario de incertidumbre jurídica y política que amenaza el acceso al voto. La redistribución de distritos electorales, los rumores sobre la presencia de autoridades migratorias en los centros de votación y los crecientes requisitos de identificación impactan de forma directa a las minorías étnicas, lo que ha encendido las alarmas de expertos ante el riesgo de un desplome en la participación ciudadana.
No deben dejar de participar en las votaciones por el miedo y la desinformación, pues es la oportunidad de ejercer su voz, comentó John Yang, presidente y director ejecutivo de Asian Americans Advancing Justice (AAJC), durante una conferencia de prensa realizada por American Community Media (ACoM).
“Es primordial para todos participar en estas elecciones y más para muchos que venimos de familia inmigrante”.
Yang destacó que cerca del 90 por ciento de la comunidad asiático-americana tiene un origen inmigrante. “Cuando escuchas acerca de políticas de inmigración que están siendo promulgadas por el Gobierno federal, eso es algo que debería inquietar a todos nosotros y asegurarnos de tener voz en estos procesos”, enfatizó.
El directivo desmintió los mitos que sugieren que el voto por correo carece de validez e insistió en que se trata de una opción segura y accesible. Respecto a las alertas sobre posibles operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) cerca de las urnas, aclaró que se trata de rumores infundados. “La gente debería poder votar sin miedo o intimidación”, subrayó.
Asimismo, Yang recordó que dominar el inglés no es un requisito para ejercer el derecho al voto en Estados Unidos y que la legislación garantiza asistencia en múltiples idiomas. Para la comunidad asiático-americana, se mantiene habilitada la línea telefónica gratuita 888-API-VOTE (888-274-8683) para consultar el registro electoral o resolver dudas. “No deberían tener miedo de votar por información errónea; por eso es necesario realizar un plan para saber cómo desean votar y cuál es la mejor opción para ejecutar ese plan”, concluyó.
El acceso a los documentos de identidad representa otro reto fundamental. Mónica Spencer, directora estatal de VoteRiders en Georgia, advirtió que millones de ciudadanos corren el riesgo de ser excluidos por exigencias severas de identificación en las urnas.
VoteRiders ofrece asistencia personalizada y gratuita de forma virtual y presencial. “Nuestra misión es simple pero potente: eliminar las barreras de identificación en las urnas y trabajar para restaurar y fortalecer nuestra democracia educando a los votantes”, explicó Spencer.
Según datos presentados por la organización, aproximadamente uno de cada diez adultos, alrededor de 21 millones de votantes elegibles, carece de documentos oficiales con fotografía actualizados. Además, los ciudadanos de color tienen casi cuatro veces más probabilidades de no poseer una identificación emitida por el Gobierno en comparación con los votantes blancos.
“Desafortunadamente, nuestra humanidad está encerrada en una pequeña tarjeta de plástico o documento, y sin eso un individuo es devaluado, discriminado y, en el caso de votar, no se le permite votar”, precisó Spencer, al tiempo que defendió el voto por correo y los horarios extendidos como alternativas fundamentales para superar estas trabas y evitar que se bloquee a millones de personas.
Por su parte, Jesús Zamora, representante de Mi Familia Vota, destacó el peso del electorado hispano en estados clave como Texas, donde la comunidad latina representa el 40 por ciento de los residentes. Zamora calificó las papeletas de voto por correo como una herramienta crucial para este sector.
El analista advirtió que los recientes procesos de redistribución de mapas electorales en Texas han generado confusión entre los votantes al cambiar sus distritos y representantes, lo que obliga a las organizaciones comunitarias a redoblar esfuerzos sobre el terreno para reconstruir la confianza institucional.
El panorama se complica en las zonas rurales y en los territorios indígenas. Jacqueline De León, abogada del Fondo para los Derechos de los Nativos Americanos (NARF, por sus siglas en inglés), expuso las barreras geográficas y económicas que enfrentan las comunidades autóctonas.
En diversas reservas, los votantes deben recorrer hasta 100 millas para encontrar una urna o una oficina electoral, gastando recursos que muchas familias no poseen. “Se vive la falta de recursos que están siendo asignado a las comunidades nativas, a veces muy intencionalmente para reprimir el voto, la discriminación persiste en todo el territorio indígena, esa discriminación racial persiste en todo el territorio indio, especialmente en la frontera y los pueblos”, denunció De León.
“El voto nativo americano es increíblemente poderoso; sin embargo, continuamos viendo el descuido hacia las comunidades y votantes nativos en todos lados del espectro político”, concluyó la abogada.
Los expertos se mostraron preocupados por las barreras que siguen creciendo en el acceso al voto, pues se suma al miedo y la incertidumbre, lo que impactará en la participación, sin embargo, se trabaja en conjunto organizaciones y líderes para llevar a cabo unas elecciones seguras.
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