Campesinos de Pescadero tienden Puente en su ruta a la independencia

Por Manuel Ortiz, Península 360 Press [P360P]
Pescadero, California. Una vez por semana, a las 6:00 de la tarde, cuando al aire libre cala el frío y la oscuridad de la noche lo cubre casi todo, comienza una cálida y alegre reunión de campesinos llamada «La Sala».

Los campesinos y sus familiares, la mayoría originarios de Oaxaca, aunque también de otras partes de México y Latinoamérica, llegan muy puntuales a la Iglesia Comunitaria de Pescadero, en donde tiene lugar «La Sala».

Aquí, integrantes de Puente, organización sin fines de lucro a cargo de «La Sala»,  los reciben con una sonrisa y una deliciosa cena caliente –en esta ocasión caldo de camarones– , así como con información sobre servicios para mejorar la calidad de vida. 

«La Sala» es un innovador programa gratuito, que funciona como espacio de convivencia y cohesión social. Aquí se encuentran los que no se conocían, se acompañan los solitarios o, incluso, se reúnen familias enteras para convivir. 

En un ambiente cálido y lúdico, las integrantes de Puente conversan de manera personalizada con las y los trabajadores del campo que les brindan consejería en materia de impuestos, citas médicas, vacunas COVID, o incluso, para traducción de cartas.

Campesinos de Pescadero, California. Foto por Manuel Ortiz

«Todos los días, caminamos al lado de nuestros vecinos de la costa sur mientras cruzan el puente hacia la independencia. Al abogar por la salud, la educación y el desarrollo comunitario, elevamos a nuestras comunidades para generar confianza en sí mismas», destaca la organización en su misión.

Y es que cuando las personas tienen acceso equitativo a los recursos locales que apoyan sus sueños, están un paso más cerca de hacerlos realidad.

Eso lo sabe muy bien Rita Mancera, directora ejecutiva de Puente, quien detalló a P360P, el alcance de la organización y cómo han apoyado a lo largo de más de 23 años de existencia, cuando su fundadora Wendy Taylor concibió el proyecto.

«Puente se enfoca en tres áreas: salud, educación y seguridad económica. Mucha gente nos conoce por los servicios de desarrollo comunitario, de ayuda financiera, pero también tenemos un programa muy fuerte en educación, tanto para adultos como para jóvenes: trabajamos con familias para que también conozcan sus derechos y puedan abogar en las escuelas por sus hijos», señaló.

En entrevista, destacó que, incluso, en el área de salud cuentan con un programa para las personas de la tercera edad, en donde se les visita en sus hogares para que puedan gozar de compañía y pasar un buen rato de convivencia, sobre todo en estos momentos en la cual la pandemia los ha aislado.

«Hay muchos más servicios, pero el sentido de comunidad es lo que más nos importa de este programa y otros que tenemos», resalta Mancera con una enorme sonrisa al contar la labor que hacen en su entorno.

«Siempre hemos dicho que queremos ser ese puente hacia la independencia, que las personas tengan seguridad económica, que no dependan de programas de servicio social porque tienen buenos salarios, buenas viviendas, porque pueden obtener buenos trabajos y permisos para trabajar. Esa es la visión a largo plazo», puntualiza.

Dentro de los proyectos que más llaman la atención se encuentra «La Sala», es uno de los programas más antiguos de Puente, que se enfoca en hombres, mujeres y familias que se dedican al campo.

Rita Mancera, directora ejecutiva de «Puente» organización sin fines de lucro a cargo de «la sala». Foto por Manuel Ortiz

Alejandra Ortega, directora de procuración de fondos de la organización, resalta que, si bien se otorgan todos estos servicios a través de «La Sala», el espacio permite que aquellos inmigrantes que no cuentan con familiares en la zona, socialicen con otras personas que hablan su misma lengua, lo que los ayuda a integrarse a la comunidad.

«Estamos contentos de poder tener este programa de nuevo, durante la pandemia estuvo en pausa y este año en mayo del 2021 podemos traerlo de nuevo a los trabajadores agrícolas», dijo.

Señaló además que el programa, al igual que la organización de Puente, brindan servicios, sobre todo, a habitantes de Pescadero, La Honda, Loma Mar y San Gregorio de la costa sur del condado de San Mateo, aunque han llegado a recibir a personas de otras áreas, a las cuales se les refiere con organizaciones más cercanas a su hogar.

Una gran cantidad de los inmigrantes residentes de Pescadero son de México, y ellos acuden a «La Sala» en busca de un espacio que los arrope y les brinde un espacio de identidad en un país ajeno.

Tal es el caso de Marcos Jaimes, oriundo de Cuernavaca, Morelos. Para este mexicano que trabajó como campesino en el área, el espacio se ha convertido en algo habitual, cada jueves, un respiro tras horas de trabajo.

«La Sala es pasar el rato, para salir de la rutina diaria que llevamos, un día a la semana convivir con todos».

Abraham Bernardino Alonso, de San Pablo Huixtepec, Oaxaca, saborea la cena que proporciona la organización. Feliz, señala que lleva 14 años acudiendo a «La Sala», en donde ha creado amigos.

Foto por Manuel Ortiz

Para él, el trabajo de la organización es una oportunidad. «Me parece bien, pues muchos de los que llegan de México no tienen refugio en otro lado, ellos los ayudan, y es bonito también. Por eso nosotros venimos a apoyar a que esta “Sala” no se olvide, y a que no se pueda destruir después de tanto trabajo que les ha costado.»

El campesino Alejandro Antonio López, de Villa Sola de Vega, Oaxaca, lleva seis meses en la Unión Americana, sin embargo, no deja de acudir al espacio que encontró en Pescadero, un lugar que catalogó como tranquilo y bello.

De vivienda y defensa

Entre las asesorías que brinda Puente, están aquellas dedicadas a la vivienda, situación que cada vez es más difícil en el área debido a los altos costos de esta y los pocos espacios disponibles.

Kevin Feeney, director de Defensa de la Vivienda, nos contó que, algunas veces, «la vivienda es costosa y en otras no, pero tiene otras desventajas, por ejemplo, que uno tiene que seguir trabajando con el mismo empleador y esto puede limitar las oportunidades para buscar un trabajo que pague mejor o para exigir mejores condiciones de trabajo».

Y es que, debido a la falta de viviendas, aquellos empleadores que ofrecen espacio a los trabajadores tienen mucho poder, subrayó.

Campesinos de Pescadero, California. Foto por Manuel Ortiz

Ante ello, agregó que una prioridad es conseguir viviendas independientes de los trabajos, espacios accesibles para darle a las personas la oportunidad de elegir el trabajo que quieren.

«La mejor oportunidad para esto es dentro del pueblo de Pescadero, en donde hay más infraestructura e interés de desarrolladores sin fines de lucro de hacer algo un poco diferente y darnos la esperanza de que podría haber un cambio».

Feeney dijo que es necesaria la organización de las personas para «hacer el cambio». «Yo creo que en este momento no existe la voluntad para realmente conseguir estas viviendas, para cambiar la situación. Estamos trabajando en esto. El año que viene vamos a hacer un programa de liderazgo para para los miembros de la comunidad, en donde ellos sepan que pueden decidir sus propias visiones para la vivienda y comenzar a juntarse  para hacer estos cambios. Es un proceso largo, pero en este momento se trata de que la gente se una y pida un cambio porque voluntariamente no va a venir».

Kevin señaló que todos aquellos que quieran sumarse a los esfuerzos para una mejor vivienda y participar en el programa de liderazgo en enero de 2022, pueden contactar a la oficina de Puente en el número (650) 879-1691, de 9:00 a 18:00.

Campesinos de Pescadero, California. Foto por Manuel Ortiz

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