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Redwood City
martes, agosto 9, 2022

Caos y exclusión en las pruebas de COVID-19 en Redwood City

pruebas COVID-19
Autos hacen largas filas sobre la calle Bay Rd para que las personas se hagan pruebas de COVID-19. El proceso antes rápido y sencillo, ahora es tardado y burocrático.
Foto: Manuel Ortiz.

REDWOOD CITY– Pese al veloz aumento de nuevos contagios por la variante Ómicron, particularmente en tiempos de fiestas decembrinas, resulta imprudente que, en el condado de San Mateo, se haya vuelto tan caótico y complicado hacerse una prueba de COVID-19.

Sobre la calle Bay Rd, a altura del número 2685, en ambos sentidos, hay una larga fila de autos con personas que esperan obtener una prueba de COVID-19.

Es una tarde nublada y lluviosa. Me integro a una de las dos filas. Después de 20 minutos de inmovilidad, apago el auto y prendo el kindle para leer mientras espero.

Tengo un esquema completo de vacunación contra el SARS-CoV-2 (COVID-19) y sigo las indicaciones sobre seguridad sanitaria como el uso de cubrebocas. No obstante, solía realizarme pruebas de manera constante debido a que mi trabajo implica el contacto con una gran variedad de personas.

Me hacía estas pruebas en “el mural” de la North Fair Oaks los fines de semana. Era un proceso rápido y sencillo: llegaba a pie, sin cita y en menos de 20 minutos estaba listo para irme. El condado de San Mateo lo estaba haciendo bien.

Ahora, llevo (cronómetro en mano) una hora con 17 minutos de espera en la larga fila de autos y apenas he avanzado unos 50 pies. Afortunadamente, mi lectura en kindle es amena y es mi día de descanso, eso me da una paciencia de monje zen. 

Pero supongo que el conductor de enfrente no está en las mismas condiciones. A punto de cumplirse la hora y 40 minutos de espera, a unos 98 pies de distancia de la entrada del estacionamiento, en donde hay otra fila para hacerse la prueba, el auto comienza a hacer maniobras bruscas para salirse de la fila y cuando lo logra sale disparado.

Finalmente, diez minutos antes de cumplirse las dos horas de espera, avanzo con mi auto hasta el 2685 de la calle Bay. En la entrada del estacionamiento una muy amable joven me indica que, sin cita, ya no hay pruebas en este momento.

Pruebas COVID-19
Autos hacen largas filas sobre la calle Bay Rd para que las personas se hagan pruebas de COVID-19. El proceso antes rápido y sencillo, ahora es tardado y burocrático.
Foto: Manuel Ortiz

– ¿Por qué no anuncian que sin citas ya no hay pruebas?, pregunto con la misma gentileza que ella tiene.

– Sí, disculpe, es que no hay suficientes pruebas.

– ¿Y se puede llegar a pie?

Me responde que sí, pero evidentemente aunque estamos en la North Fair Oaks, es un sitio complicado para los peatones, además de que está alejado de los vecindarios latinos. Le doy las gracias, nos sonreímos y me marcho.

Paradójicamente, luego de enterarnos de que la variante ómicron había entrado en California por San Francisco, y que era altamente contagiosa, el Condado de San Mateo decidió disminuir los puntos de realización de pruebas de COVID-19 y hacer el proceso tan o más burocrático y excluyente que en los inicios de la pandemia.

Además de confuso y tardado, el proceso actual del condado de San Mateo de  pruebas de COVID-19 en Redwood City, excluye a los sectores más desfavorecidos, incluyendo una gran parte de la comunidad latina.

¿Qué pasa con las personas –muchas latinas– que no cuentan con auto ni los instrumentos tecnológicos para hacer las citas en línea? ¿Qué pasa con aquellos que no pueden perder tantas horas de espera porque eso implica dejar de trabajar y, por ende, perder los pocos ingresos que reciben?

La pandemia no ha terminado y, aunque afortunadamente los índices de inmunización son altos en nuestro condado –en parte gracias al valioso trabajo comunitario– sabemos que es de vital importancia la detección rápida del virus para evitar su transmisión.

El condado de San Mateo, como lo hemos señalado en P360P, ha realizado una ejemplar labor en términos de vacuna contra la SARS-CoV-2.  Pero ahora, ante el reto de la nueva variante ómicron, subestima los riesgos, actúa con torpeza y excluye a una parte de nuestra comunidad latina.

Autos hacen largas filas sobre la calle Bay Rd para que las personas se hagan pruebas de COVID-19. El proceso antes rápido y sencillo, ahora es tardado y burocrático.
Foto: Manuel Ortiz

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