El reto: crisis de salud mental en jóvenes por pandemia

salud mental en jóvenes

Por Pamela Cruz. Península 360 Press [P360P]
Niños y jóvenes de todo el país, incluyendo California, están sufriendo. La pandemia ha sido especialmente dura para los de este sector de la población, quienes, cada vez más, dan cuenta de los efectos en su salud mental, ante diversos retos que la COVID-19 ha puesto en su camino.

Y es que, para médicos de diversas partes del país, es cada vez más común recibir a menores de edad que sufren desde cuadros depresivos hasta ideas o atentados suicidas, los cuales han sido más significativos desde que este sector de la población pudo regresar a las aulas.

Así lo señaló Michelle Doty Cabrera, directora ejecutiva de la Asociación de directores de Salud Mental del Condado, quien en una sesión con medios de comunicación realizada por Ethnic Media Services, detalló que las crisis de salud mental en niños y jóvenes se incrementó de dos a tres veces más a lo registrado hasta antes de la pandemia.

«Hay una especie de problema de en dos extremos: estudiantes lejos del apoyo social y emocional en la escuela, exacerbando las crisis de salud mental; pero cuando los niños regresan a la escuela, de hecho, vemos mayores tasas de crisis», subrayó la experta.

Agregó que en niños y los jóvenes, en términos de salud mental, el tratamiento y las necesidades debido a trastornos por abuso, no son una tarea fácil o sencilla. 

«Los niños y los jóvenes no son simplemente pequeños adultos desde el punto de vista emocional. Y en términos de tratamiento son diferentes y requieren diferentes recursos y enfoques de la identificación de los trastornos emocionales. Es un tema complejo» agregó.

A su vez, destacó que los niños dependen a menudo de los adultos para ayudarles a buscar atención.

«Hemos tenido niños de tan solo 8 años que han sido hospitalizados debido a pensamientos suicidas, y cuando regresaron a la escuela en persona, se observaron mayores tasas de crisis de salud mental debido a la presión social o el bullying».

A la problemática se suma, dijo, que no todos los médicos de atención primaria, cuentan con los conocimientos especializados o la formación, para identificar, diagnosticar y canalizar adecuadamente a estos pacientes con los servicios que necesitan, o que genera retrasos para recibir la atención indicada.

Y, aunque no todos los jóvenes que experimentan un trauma tienen una enfermedad mental, señaló que hay aquellos que sufren niveles significativos de trauma, incluyendo un componente de racismo, por lo que es necesario proporcionar apoyo adicional para mitigar el potencial de la ansiedad, la depresión y el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) que puede resultar de estas experiencias.

En la salud mental también se discrimina

Doty Cabrera subrayó que en términos de salud mental también hay inequidad y disparidad alarmantes, por lo que se trabaja en eliminar las barreras para que todos los niños y jóvenes puedan tener acceso a los servicios para contrarrestar los trastornos que afectan principalmente a aquellos pertenecientes a comunidades vulnerables.

Explicó que estudios han mostrado que los individuos más propensos a ser diagnosticados erróneamente con esquizofrenia en comparación con otros trastornos del estado de ánimo, son afroamericanos. 

«Sabemos que factores como el racismo y otros problemas sistémicos podrían estar impulsando parte de esa problemática».

A esto se suman los temas económicos, pues para aquellos de bajos ingresos les es difícil acceder a lugares donde hay tratamientos de salud mental, debido a la distancia. Y para aquellos que pueden o tienen la opción de recibir ayuda de manera remota o en consultas de «telesalud», también es complicado debido a la brecha digital.

Por si eso fuera poco, explicó que se está experimentando una grave crisis de falta de personal en el sector de la salud mental. 

Trastornos y sustancias

La pandemia ha tenido un impacto bastante significativo en el uso de alcohol y drogas. 

De acuerdo con un estudio realizado este año, se ha registrado un aumento de 40 por ciento en el consumo excesivo de alcohol entre las mujeres estadounidenses durante la pandemia.

En el caso de los opioides, detalló que, tanto a nivel nacional, como en California, se ha registrado un aumento de casi 29 por ciento en el uso y en las muertes relacionadas con dichas sustancias, donde 64 por ciento fueron causadas por fentanilo que a menudo es mezclado con otras dos drogas callejeras. 

«Estamos viendo mayores tasas de jóvenes que mueren por sobredosis de fentanilo, no saben que están consumiendo, por lo que se necesita más conciencia pública sobre esta crisis». 

Los datos no mienten

Lori Turk-Bicakci, directora del programa KidsData, una iniciativa del Buró de Investigación de la Población, señaló que, hasta antes de la pandemia, la tasa de suicidio en EE. UU. era de 14 como por cada 100 mil habitantes, cifra que ha ido en aumento y que fue impulsada por la pandemia. 

Incluso antes de la pandemia, dijo, no todos los jóvenes eran capaces de obtener los servicios para sus condiciones de salud mental que eran necesarios. 

Y ahora la necesidad es aún mayor, dijo, pues de acuerdo con un psicólogo del Área de la Bahía de San Francisco, los proveedores de salud mental se han visto abrumados con el número de pacientes que han sido derivados a sus consultas, principalmente para tratar cuadros de depresión, y trastornos de la alimentación. 

Sin embargo, la lista de espera puede llegar a los tres meses, lo que hace que los tratamientos sean tardíos. «¿Qué se supone que debe hacer la gente si no pueden encontrar ayuda para sus hijos?», preguntó.

«Las muertes por sobredosis son una estadística trágica. En 2020, 282 jóvenes murieron por sobredosis, 12 tenían entre 10 a 14 años. En los años anteriores, la tasa era de cero entre los menores de 10 a 14 años».

Agregó que creció el número de niños que acudieron a las salas de emergencia por salud mental en 31 por ciento, mientras que para las edades de 5 a 11, aumentó a 24 por ciento.

Asimismo, detalló que, por intentos de suicidio, las visitas a las salas de urgencia, se incrementaron 51 por ciento entre las niñas y 4 por ciento entre los muchachos, entre febrero y marzo de 2021, en comparación con 2020.

LaTonya Wood, directora de entrenamiento clínico de la Escuela de Posgrado de Educación y Psicología de la Universidad Pepperdine, coincidió en que la pandemia amplificó los factores de riesgo para depresión y suicidios entre los jóvenes.

«Los afroamericanos fueron afectados desproporcionadamente por COVID, y este impacto fue sentido no sólo por los adultos sino también por los jóvenes».

«Los datos de 2018, encontraron que los niños negros entre las edades de 5 y 12 años tienen aproximadamente el doble de probabilidades de morir por suicidio que los niños blancos de la misma edad», agregó.

En ese sentido, expresó que estos jóvenes, además de tener que lidiar con el dolor de la pérdida de sus seres queridos, están experimentando un aumento del miedo y la ansiedad sobre su propia salud y bienestar debido a experiencias de trauma por racismo y discriminación.

«La pérdida de ingresos en los hogares, aumentó las preocupaciones sobre las finanzas y la inseguridad alimentaria. Con los cierres de escuelas, vimos un alza en la exposición al abuso y el trauma, y sin mencionar el malestar político social del verano de 2020», subrayó.

Para ellos, la depresión se puede manifestar de diferentes maneras, desde cansancio, hasta fatiga y dolores de cuerpo, pasando por la irritabilidad y arranques de ira.

Sin embargo, la falta de apoyo para minorías también es un desafío. De acuerdo con un estudio sobre la fuerza de trabajo en 2020 realizado por la Asociación Americana de Psicología, dijo, encontró que en EE. UU., solo el 4 por ciento de los psicólogos son afroamericanos.

«Hemos batallado para encontrar terapistas de las minorías, y pienso que hay esperanza de que con el uso de la tecnología se pueda incrementar el acceso».

El reto en la comunidad asiático-americana

Para la terapista familiar, Ulash Thakore-Dunlap, la juventud asiática ha tenido que lidiar con desafíos en cuanto a salud mental y bienestar.

Tras más de 20 meses de pandemia, señaló, los jóvenes asiáticos han tenido que enfrentarse a muchos retos de salud mental y bienestar debido a los ataques por motivos raciales y por ser culpados por la propagación de la COVID-19.

«El acoso aumentó 65 por ciento. Así que de regreso a la escuela, nuestros jóvenes están cargando este estrés traumático racial y aprendiendo a manejarlo con amigos y familia».

Agregó que, de acuerdo con la Sociedad de Investigación y Desarrollo de Niños, 65 por ciento de los niños y adolescentes chino-americanos y más del 75 por ciento de los padres estaban preocupados de ser culpados por el COVID.

En tanto, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades ‒CDC, por sus siglas en inglés‒, el suicidio fue la principal causa de muerte entre los jóvenes asiáticos de 15 a 24 años.

«Hemos notado que un factor de riesgo de suicidio entre los jóvenes inmigrantes durante la pandemia ha sido el estrés de la aculturación y los conflictos a medida que navegan hacia diferentes culturas».

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