Soundtrack

Por Pablo Lock. Península 360 Press [P360P]

No sé en qué momento comenzó eso de planificar nuestros viajes y que finalmente sean así, tan diferentes, tan particulares, tan nuestros. Creo que fue luego del tercer o cuarto viaje o de repente cuando comencé a tener esa sensación que nuestras vacaciones terminaban anticipadamente ni bien llegábamos a nuestro destino.

De lo que sí estoy seguro es que nuestras vacaciones comenzaban semanas antes, desde que emprendía con la tarea de la planificación. Mucho tiempo antes de la fecha comenzaba a barajar entre diferentes opciones, aunque lo que hacía era simplemente retrasar la llegada a nuestro destino. Hacia rutas absurdas, elípticas, sin sentido con el fin de demorar nuestra llegada.

Muchas veces nos íbamos en dirección contraria a nuestro destino tratando de pasar por aquel río donde solían acampar los buscadores de oro, nos desviábamos por ver una puesta de sol en esa playita escondida o por atravesar ese gran parque nacional nos alejábamos de la ruta.

Lo cierto es que yo era muy feliz en esos viajes donde al mismo tiempo en que iba manejando les iba narrando historias reales o ficticias, les iba contando mis libros leídos, películas vistas y aunque mis versiones muchas veces no se parecían a los originales lograba captar su atención y los mantenía cautivados mientras trataban de adivinar el desenlace.

Y mientras comenzábamos a recorrer valles, atravesar desiertos, subir cumbres, recorrer pueblos fantasmas les iba anunciando mi próxima historia. Y aunque mi público muchas veces no estaba de acuerdo con los giros de los relatos y menos aún con los finales nunca cedí a los pedidos de enmendar la trama.

Y todos aquellos relatos por supuesto iban acompañados con nuestra música de fondo. Y claro, la música también era parte de la planificación del viaje. Yo trataba de seleccionar diferente tipo de música para cada viaje: pop, rock, boleros, algo de música clásica pero la canción que no podía faltar era una que por alguna razón estaba siempre presente, una canción nostálgica que sin decir mucho nos decía tanto. Canción infaltable sin proponérselo. Canción que tal vez nos evocaba cosas distintas pero que al final nos unía.

Esa canción me fue develando la razón de mi viaje pero no de uno de mis viajes de vacaciones sino el motivo de mi gran viaje, la razón del viaje de mi vida, el gran viaje que había cambiado el destino de nuestras vidas, viaje que comenzaba 20 años atrás, viaje sin retorno cuyo destino seguíamos construyendo a medida que íbamos avanzando.

Y ahora al volver a escuchar esa canción como la escogida por mi hija para el momento de su graduación no pude sino recordar nuestros viajes, añorar esos momentos, rememorar “el viaje” y volver a sentir lo bien que era estar allí, dentro del carro, manejando, descubriendo destinos, contando historias, escribiendo la historia.

For those who come to San Francisco

Summertime will be a love-in there…

San Carlos, Agosto, 2020.

Ilustración: Saemi Lock

Te puede interesar: El ladrón de los mil colores

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

Mantente conectado

943FansLike
1,621FollowersFollow
232FollowersFollow
124SubscribersSubscribe

Últimos artículos

Español de México